1/9/26

Grados de conformidad y la señora Ayuso

 



      Hace unos meses, escribí una entrada, que no publiqué porque ya había tocado el tema varias veces y resultaba repetitivo. Decía así:

 

      El otro día, mi amiga, la de la residencia, me decía una vez más lo bien que se encuentra y ponía de relieve que cuando llegó tenían que ayudarle en muchas cosas, pero que ahora "ya me manejo perfectamente a pesar de mi edad". Yo no quise desilusionarla, pero no pude evitar insinuarle que, para mí, manejarme perfectamente no es ducharme sola o saber dónde está el comedor. Manejarme bien es ser dueña de mi vida, de mi horario, de lo que como y cuando lo como, de lo que duermo y a qué hora duermo. Manejarme bien es elegir con quien hablo, a quien veo y en donde. Por último -y sin que sea todo- manejarme bien es saber que  el mundo es más grande de lo que alcanza mi vista, que los seres humanos son muchos más que los que yo conozco, que la vida está ahí, latiendo. Aunque yo no la viva.

...

      Hasta aquí, lo que escribí hace meses. Pero es que ahora me dice mi amiga que ya no puede acostarse temprano porque la pastilla que le daban a las 10 de la noche, ya no pueden dársela hasta las 11 "por una orden de la Comunidad de Madrid"  Y añade: "¿Que le importa a la Comunidad de Madrid a la hora que yo me acuesto?"

      Yo rompo a reír y le digo: "Vaya, la señora Ayuso quiere que trasnoches". Y me despido de ella pensando el revuelo que habría en las Redes si esto fuera verdad.

       Supongo que a la residencia le conviene el cambio de hora por las vacaciones del personal y les han dado esta explicación para que no protesten, pero, aun así, me resulta un despropósito y una falta de respeto hacia unas personas que se supone que aún son eso: personas, seres humanos. Y adultos.

PS. La imagen de arriba ya os podéis figurar a quien se la debemos, pero ¿a que es chula? 

 

1 comentario:

  1. Tu amiga celebra que “ya se maneja perfectamente”, y es hermoso que lo sienta así. Pero manejarse —de verdad— no es dominar la logística mínima del día, sino conservar la soberanía íntima: decidir el ritmo, el hambre, el sueño, las compañías y los silencios. Manejarse es seguir teniendo mundo, aunque el mundo ya no venga a buscarte. Es saber que la vida late más allá del perímetro que otros han trazado para ti. Y que, incluso cuando uno no la vive del todo, sigue siendo nuestra medida secreta de libertad. I ahí, ni Ayuso ni el mismísimo Sánchez tiene nada que ver.
    Cierto es que con la edad el pensamiento se acomoda. Y el que poco tiene, con poco se conforma. Mi padre con 95 años estuvo ingresado un mes en el hospital general de Catalunya. Al salir decía que le habían dejado como nuevo, y no sé, pero, si tenemos en cuenta que entró en el hospital andando, y valiéndose por sí mismo, y salió en silla de ruedas, dos pastillas más de las 8 que ya tomaba y pañales, que quieres que te diga.
    Saludos

    ResponderEliminar