No sé si os pasado alguna vez. El miércoles recibí la noticia de que había muerto una persona muy querida, a la que conocí cuando tenía 14 o 15 años y ahora se ha ido con 64. No lloré entonces, no lloré ayer en su entierro, pero hoy, esta mañana, he roto a llorar de improviso oyendo a Silvia Pérez Cruz en este vídeo.
Perdonadme dos vídeos seguidos, pero a mi edad una es ya puro sentimiento.

La música hace que aflore el llanto dormido, la pena acumulada... la sensibilidad está a flor de piel y un buen día, sin saber por qué, aparecen las lágrimas. Yo tampoco soy de llanto fácil y menos en público. La muerte no me conmueve aparentemente, pero la pena está ahí aunque de momento no se exteriorice.
ResponderEliminarSaludos.
Al ser una muerte esperada y temida durante ocho años, piensas que la tienes asumida, pero no es verdad. El corazón se impone siempre sobre la cabeza y, tarde o temprano, aflora el dolor.
EliminarVaya por delante mi pésame. Es natural que termine saliendo el dolor contenido y que rebose en cualquier momento. Como dice el artículo que has añadido: "ningún consuelo sirve cuando las costuras del alma se desmoronan". Te envío mi abrazo y mi ánimo.
ResponderEliminarMuchas gracias. La verdad es que la he sentido enormemente, pues pertece a una familia con la que he tenido un contacto muy estrecho durante cincuenta años. Ahora esa etapa de mi vida se cierra, pues ella era el enlace con los demás y me temo que la relación ya no va a ser la misma. En fin, que llegar a estas alturas de tu vida es quedarte cada día más sola.
EliminarPuede pasar, sin necesidad de haber escuchado música alguna, simplemente recuerdos o alguna anécdota atemproal. Me ha sucedido más de una vez. Lo celebro como homenaje.
ResponderEliminarPuede ser, pero creo que sin la música no me hubiera ocurrido en un momento en que no estaba pensando en eso ni de lejos y dándose la circunstancia de que nunca he llorado con una canción por más sentimental que fuera.
EliminarLa muerte no es más llevadera por esperada, igual que tampoco influye la edad porque nunca es buen momento para que se nos vaya un ser querido. En cuanto a los sentimientos, son caprichosos y te suelen pillar desprevenido cuando ellos quieren y tú menos lo esperas. Lo siento mucho.
ResponderEliminarNunca es buen momento, pero, desde mi edad, es inevitable pensar que yo tendría que haberme ido antes que ella. Porque es que, además, a mí no me van a llorar como la están llorando a ella sus hijos y su marido.
EliminarHe comprendido viendo y oyendo el vídeo de Silvia Pérez Cruz la dimensión de tu sentimiento hacia esa amiga del alma y de la infancia. Es el poder de la música el que ha despertado tu dolor por la pérdida tan sensible. Pero pensemos que la muerte es posiblemente el mejor orgasmo de la vida y que supone la transformación del alma de la persona que muere a otra dimensión cuyo sentido no logramos encontrar porque lo vemos desde este lado. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarDe la infancia de ella, porque yo ya era adulta cuando la conocí, pero la amistad con sus padres hizo que todos sus hijos entraran en mi vida también y, al faltar los padres, ella, siendo la mayor, ocupó su lugar. Se puede decir que ha sido una amistad con tres generaciones por mi parte.
EliminarMuchas gracias.
Nunca es momento de morir, de ver desaparecer a alguien querido. de que marchen esas Milis extraordinarias a las que es tan sencillo amar. E, incluso, sabiendo que la muerte ya ha señalado a su víctima y que esta ha asumido su final, la aceptación, la resignación de quienes la aman, se hace inasumible por momentos.
ResponderEliminarPoco se puede decir ya, querida Senior, salvo que tienes el privilegio de poseer muchos y valiosos recuerdos de alguien que ya no está; la huella de Mili sigue en ti, es tuya; ese ha sido su legado. Y, como tantas veces hemos dicho, cada vez que su recuerdo aflore, Mili vivirá.
Lo siento, de corazón.
Ella ya descansa de esos ocho años de lucha contra la maldita enfermedad, pero, al igual que su madre, esos años los ha pasado muy arropada por una gran familia, podemos decir que rodeada de amor. Ni su madre ni ella conocieron lo que significa la palabra soledad. Y eso, dentro de la desgracia de sufrir y de morir, es envidiable.
EliminarHace muy poco, una semana, marchó una persona de 56 años a la que le tenía un significado cariño. No lloré entonces. Si lo hice posteriormente y a solas. Por ley tenía que marchar y; jamás pensé que se iría antes.
ResponderEliminarUn saludo