19/4/18

A su amor






     El otro día y no se por qué –o sí- me vino a la memoria una frase que decía mi madre con frecuencia y que yo tenía olvidada: Dejarlo a su amor. Una frase que podía aplicarse tanto a personas como a cosas, pues se podía “dejar a su amor” a alguien que se había enfadado para que se le pasara el enfado, o también a una planta recién sembrada que no terminaba de arraigar. Déjala a su amor, no intervengas, no la fuerces, que ella sola borre de su corazón el rencor  o vaya introduciendo sus raíces en la tierra. 

     Recordando ahora esto, pienso lo bien colocada que estaba ahí la palabra amor cuando se refería a las personas, pues es el amor, el cariño, los afectos, los que, a fin de cuentas, lo mueven todo, lo resuelven todo. Y su antagónico, el odio, el que lo enturbia todo, lo destroza todo. 


10 comentarios:

  1. Si la frase Déjala a su amor, la tradujéramos a un lenguaje vulgar, me imagino que la frase sería Déjala a su aire.

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    1. O "Déjala a su bola", que es lo que dicen ahora los jóvenes. Pero pienso que la frase de mi madre es más bonita y expresa mejor la necesidad de amor que todos tenemos para desarrollarnos con normalidad.

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  2. Está chula la frase. No doy con un sustituto, me evoca a los adolescentes y su estado de indolencia introspectivo, que hay por donde cogerlos.
    Un saludo

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    1. En esta frase no hay indolencia, sino respeto, cariño incluso.

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    2. me refería a la indolencia que presenta el que no quiere crecer, de ahí que la frase "les pegue", no obstante el tono de quien la dice diría mucho.
      Un saludo.

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    3. Se a lo que te refieres, pero a ellos les va mejor lo de “a tu bola”, que los dejemos ser eternos niños para lo que les conviene y mayores… cuando ellos quieren.

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  3. Qué buen consejo...


    Saludos.

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  4. Cuánta razón tienes. El odio, la violencia, la agresividad han de ser a veces reprimidos por la fuerza para evitar males mayores, pero como de verdad se combate es con amor, cariño, respeto... Me gustó mucho la frase, y creo que deberíamos practicarla más a menudo.

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    1. Lo malo es que si le vas con cariño y respeto al que está lleno de odio, a él le resbala y tú quedas frustrado.

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