6/2/18

Un hombre





     Cuando pienso en él, la primera palabra que me viene a los labios es honradez,  pues eso era: un hombre honrado, íntegro, cabal. Un hombre que, en los cargos que ocupó, tuvo ocasiones de sacar dinero extra y nunca lo hizo, porque su conducta era siempre una línea recta que no dejaba lugar a dudas. Lo que tenía se lo ganó con su trabajo, trabajando muchas horas al día y muchos días al año. Y trabajando bien, poniendo perfección y arte en todo lo que hacía, desde el más complicado plano para cuando el gobernador de turno se quería lucir ante un ministro, hasta las florecitas de la lámpara de un dormitorio infantil.
     Pero es que, además, era amigo, le dio siempre mucha importancia a la amistad y, a pesar de su mucho trabajo, de sus muchas ocupaciones, siempre encontraba tiempo para los amigos. Hasta que se fue quedando solo con el paso de los años y, cuando daba su paseo de jubilado por el centro, decía amargamente: Voy a Puerta Real y no conozco a nadie. Tengo ya más amigos en el cementerio que aquí
     Y tenía aficiones, todas relacionadas con el arte. Las exposiciones, los museos, la fotografía principalmente. Parece que lo estoy viendo cuando salía a hacer fotos con su cámara –que él llamaba “máquina”- colgada,  y el telémetro y fotómetro, que acompañaban entonces a las cámaras analógicas.
     A veces pienso que su día tenía más de 24 horas, pues a pesar de todo lo anterior, no recuerdo que jamás desatendiera a su familia. Ni a la mujer con la que compartió su vida durante 59 años ni a su hija. Que, por cierto, era yo, pues este hombre honrado, trabajador y artista del que hablo fue mi padre. Y  hoy hace 24 años que no está conmigo.

Actualización.

     Gracias a la amabilidad del amigo Landahlauts, tengo una foto del cuadro completo que, aunque él dice que es “regular” nada más, es infinitamente mejor que las que yo saqué. Pero como si la pongo en el lugar de la mía se queda sin sentido alguno de los comentarios, mejor la añado aquí abajo para que los que volváis por aquí podáis verla.

   


25/1/18

Otra de viejos




     Me cuenta una amiga que se le ha estropeado un teléfono propiedad de la operadora, así que llama a Averías y le llega un técnico, que lo revisa y le dice que no tiene nada. 

     -Pero mis amigas me dicen que no me oyen…

     -Señora, eso será que sus amigas son también mayores y están sordas.

     Y se va. 

* * *

     Me cuenta un amigo que va a comprarse un chaquetón y le advierte al chico que lo atiende que no lo quiere muy caro. Este le dice con un gesto de complicidad: 

     -Tampoco hace falta que dure muchos años ¿verdad? 

* * *

     Me cuenta otra amiga que tiene un televisor antiguo, de los de “joroba” por detrás, se avería y llega el técnico, que pretende colocar una pieza muy cara. Ante esto, ella le dice: 

     -¿No será mejor que me compre otro? 

     -A su edad ya no vale la pena, no lo va a disfrutar. 

* * *

     Me cuento yo misma que le hablo a la chica que me limpia la casa de un premolar que me está dando guerra y que la dentista trata de arreglarlo para no dejarme una mella que se vea al reírme. Y ella dice:

     -Claro, como que a tus años no te vas a gastar 2.000€ en hacerte un implante. 


¿Debemos disculparnos por seguir vivos?

14/1/18

En la caja





     Hace unos días, en la caja del supermercado, pago y recojo los artículos. Mientras, la señora que viene detrás habla con la cajera.

     -Que bueno que terminó la Navidad. Se acuerda una tanto de las personas que están lejos…

     Yo la miro y le digo.

     -Y de la Argentina. ¿Verdad?

     -¿Cómo lo sabe?

     -Porque tengo amigos allí y reconozco el acento.

     -Pues sí, se añora la tierra, pero acá tenemos una tierra muy bonita que hemos elegido para vivir.

     Mis compras ya están en la bolsa, me despido, le deseo un buen año y ella a mí. Pero, de pronto, me vuelvo, la abrazo y poco menos que salgo corriendo un poco avergonzada del arrebato.

     Si la vuelvo a ver no la reconoceré. Solo se que era bastante más joven y que decía “yo” como Carlos Cano en Malena.

6/1/18

El Roscón





     Hay dulces que son "familiares" porque solo se fabrican grandes y uno de ellos, el más entrañable (no me gusta esa palabra, pero hay lo que hay), es el Roscón de Reyes. El Roscón se llama así porque es un rosco grande y, por pequeño que sea, siempre da para varias porciones, así que en una casa como la mía, un Roscón pequeño puede hacerte aborrecerlo a fuerza de tomar todos los días lo mismo para que no se eche a perder. 

     Pero ocurre que, en el piso de al lado, yo tenía desde hace muchísimos años una familia numerosa, muchos hijos que, pasado el tiempo, dieron lugar a muchos nietos y todos, hijos y nietos, se reunían con los abuelos el 6 de enero a tomar chocolate y Roscón de Reyes. Había un ruido agotador toda la tarde, niños nerviosos por los regalos de Reyes gritando y corriendo de un lado a otro, pero sobre esta hora, cuando el cansancio los iba serenando, los más pequeños llamaban a mi puerta con un plato que apenas si sabían sostener, ofreciéndome un trozo de Roscón. Con ellos llegaba la abuela, mi vecina, vigilando que el dulce no terminara en el suelo, y yo le decía lo altos que estaban todos y que parecía ayer cuando sus hijos, los padres de estos niños, habían hecho lo mismo. 

     Pero mis vecinos ya no están, se fueron los dos, y el piso está cerrado y en silencio. Ya no corren niños el Día de Reyes, ya no hay Roscón y esta es la segunda Navidad que no lo pruebo. 

     Recordando a E. y J.P. Mis vecinos.


2/1/18

Año Nuevo






     He pasado los dos últimos días del año entre velatorio y entierro, por lo que no he podido ir a la Plaza del Carmen a buscar la loseta posicional para hacer la consabida foto de la fachada del Ayuntamiento, con sus luces, su caballito en el tejado y su reloj. 

     Pero hoy, ya medio repuesta del ajetreo del entierro más complicado y con más incidencias al que he asistido en mi ya larga vida, os traigo la misma fachada en el día en el que se tremola el pendón de los Reyes Católicos en ese balcón y abajo, sobre mi loseta, puede ser que se líen a tortas los pro-Toma y los anti-Toma

     Lo que no es obstáculo para que os desee lo mejor a lo largo del año que acaba de nacer.  Año de gracia de 2018, para más señas.

28/12/17

La Noche-Buena






     Es duro cenar sola en Nochebuena. Te dices que no pasa nada, que es una noche como las demás, pero no te dejan. No te han dejado las tiendas llenas de gente, de personas que compran como posesas. No te han dejado las conversaciones de las clientas con un tema único: cuantos se reunirán a cenar. No te han dejado las amigas, agobiadas porque les llegan TODOS los hijos y TODOS los nietos y no saben donde acoplarlos. Y no te han dejado las preguntas impertinentes de con quien vas a cenar tú. Aunque eludes la respuesta con una broma. Y hasta mientes.

     Enciendes la tele y recuerdas otras Nochebuenas viendo “La Primera”, la mejor televisión de España… porque no había otra. Te parecen muy cercanas esas Nochebuenas y te das cuenta de los años que han pasado cuando ves a Raphael. 

     Pero cuando te derrumbas es cuando te empiezan a llegar fotos de largas mesas adornadas y grandes familias reunidas alrededor de ellas. Familias que algunas llevan tu sangre circulando por sus venas.  

24/12/17

Navidad






     Hace unos días, el juez Emilio Calatayud, a quien la mayoría conoceréis, escribió en su blog

Buenas. Soy Emilio Calatayud. Como muchos de vosotros ya sabréis, soy católico, apostólico y romano, igual que hay quien es sintoísta, musulmán o ateo. Pues como católico, apostólico y romano me dispongo a celebrar la fiesta de la Navidad, que no es otra cosa que la conmemoración del nacimiento de Jesucristo. O sea, que es una celebración cristiana. Con motivo de ello, las ciudades, edificios y supermercados se engalanan con luces y adornos muy vistosos. Pues de un tiempo a esta parte, vengo observando que esas luces y adornos son cada vez más modernos, pero también menos navideños. Cuadros, rombos, círculos, esferas, triángulos… No sé, pero parece que nos da vergüenza reconocer que lo que se celebra en Navidad es el nacimiento de Jesucristo. A este paso, los niños acabarán preguntándose quiénes fueron los Reyes Magos y el niño Jesús.

     A mí me parece justo lo que dice don Emilio, tan justo como sus sentencias, pero le propondría para el año próximo que, con su prestigio y su buen hacer, impulsara una especie de trato o consenso, por el cual los sintoístas, musulmanes y ateos celebraran la Noche Vieja y el Año Nuevo, dejándonos a los cristianos Nochebuena y Navidad. Así ellos tendrían las campanadas, uvas, cohetes, cotillón, etc. y nos dejarían a nosotros el fun, fun, fun de los villancicos, los belenes, la Misa del Gallo y los mantecados no aptos para musulmanes. En las luces podríamos también llegar a un acuerdo, pues, si en el triángulo centramos un ojo, ya sabemos lo que significa, lo mismo que la estrella de ocho puntas se representa muchas veces rodeada de un círculo.

     ¿Qué le parece, señor juez? La próxima vez que nos encontremos en el super a ver si lo hablamos….

     ¡Feliz Navidad a todos! (Y a don Emilio, por supuesto)

  

13/12/17

Por una mariposa muerta






     Dos de la tarde. Centro de la ciudad. Una calle estrecha, llena de tráfico. Un día frío, pero radiante. Camino con el sol de cara y, de pronto, veo una sombra que revolotea. ¡Una mariposa de colores! Me parece un milagro en semejante sitio. Ruido, polución, gente… Saco el móvil a toda prisa y le abro la cámara. La mariposa, dócilmente, se posa justo delante de mí, sobre la raya blanca del paso de peatones. Perfecto, no podía estar mejor. Enfoco… y una moto a toda velocidad se la lleva por delante. Miro al sol, miro a mi alrededor y nada revolotea. Y noto que veo borroso. Estoy llorando por una mariposa muerta. Por una foto perdida. O quizá por mucho más que eso.

Es como si las cosas se me escondieran siempre.
Elena Martín Vivaldi

4/12/17

4 de diciembre





     Hoy se cumplen 40 años de la muerte en Málaga de Manuel José García Caparrós, durante una manifestación que reivindicaba la autonomía de Andalucía y a manos de un “gris” de gatillo fácil del que, tantos años después, no se han conocido más que las iniciales. Los nacionalistas andaluces consideran esta fecha el Día de Andalucía y no el 28 de febrero, cuando votamos en referéndum la autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución, reservado a las llamadas comunidades históricas. Pero yo no lo creo así por una razón muy simple: porque el Día de Andalucía es una fiesta y la muerte de una persona nunca puede ser una fiesta. Se puede conmemorar, se puede recordar, pero no celebrar. No podemos decirle a nuestros niños que agiten banderas verdiblancas y canten el himno de Blas Infante porque una vida joven se truncó alevosamente en las calles de Málaga. Pero sí podemos enseñarles quien fue Manuel José García Caparrós, que sepan que murió defendiendo una causa en la que creía y que su muerte inició un proceso que culminó el 28 de febrero de 1980.

28/11/17

¡Ay, el móvil!






     En la cola del super, una señora a otra, mostrando su smartphone último modelo:

     -No se para que me han dado mis hijos este móvil si no contestan nunca cuando los llamo. 

     Real como la vida misma…