20/8/16

Jacques Brel



     En la vieja tradición de los hombres feos que amé o, simplemente, me gustaron. Y en recuerdo de cuando yo también dije:

                                       Ne me quitte pas
                                       Ne me quitte pas

                                       Por favor, no me dejes

     La canción de amor más bonita que se ha escrito. 

     Letra y música: Jacques Brel






12/8/16

Isabel de Torres


     Hoy hace diez años que te fuiste, Isabel. Mejor dicho, que te llevaron, te arrojaron fuera de este mundo donde ocupabas un gran espacio. Eras joven todavía, tenías muchos proyectos por llevar a cabo, muchas cosas  iniciadas que no te dejaron terminar, mucha vida que te arrancaron de las manos despiadadamente.  Te fuiste, y yo te dije adiós al día siguiente en el cementerio, sin creerme todavía lo que había pasado, con las letras de tu nombre en la esquela hiriéndome detrás de los ojos. Y por la noche, aquí, antes de borrar tu dirección de mi agenda, te envié un correo. Sí, no te rías, lo envié y tú, tan racional, tan cartesiana siempre, lo recibiste y pensaste: Si es que no tienes arreglo… Sentimental hasta la muerte.

     La tuya, Isabel.  

7/8/16

Silencio


     Seguimos en agosto, pero hoy no hay música sino poema. Mío, para más señas. Pero como está escrito hace muchos agostos (y a saber si fue  agosto o diciembre cuando garabateé ese papelito perdido en un cajón) os voy a librar del compromiso de decirme que es buenísimo, que soy el no va más como poeta, así que cierro los comentarios y esta semana os doy vacaciones. Y me las doy yo, de camino, que así no tengo que echar mano de la falsa modestia para contestarlos. Ahí va, yo me lavo las manos y que sea lo que Dios quiera.

     Hay un silencio espeso en todos los rincones
     de mi casa,
     un silencio viscoso
     que cuelga de las lámparas,
     que me envuelve y me ahoga,
     que ata mis tobillos con pesadas cadenas 
     a la cama. 
     No hay una voz, ni un grito
     que pronuncie
     mi nombre, ni unos ojos
     que reflejen mi cara.
     El aire se ha hecho denso, 
     apaga mis palabras. 
     Ya ha llegado la noche, ya hay un silencio oscuro
     allí donde tú estabas. 
   

1/8/16

La soledad


     Empieza agosto y empezamos con la música. Y lo primero que me viene a la memoria es esta canción de Alberto Cortez, que he recordado mucho últimamente, pues verano y soledad son para mí dos palabras siempre muy unidas.

     Letra: Patxi Andión y Alberto Cortez
     Música: Alberto Cortez



                                                     
                                                                             Luego queda
                                                          la soledad de siempre, la sedienta
                                                          y ansiosa soledad de mis horas.


                                 

26/7/16

La otra cara de la guerra






     Un oportuno comentario de unjubilado en la entrada anterior, supuso un giro al tema que estábamos tratando de una forma tan negativa, olvidando que también durante aquella guerra cruel se dieron innumerables casos de solidaridad y de ayuda de personas de un bando hacia los del otro. No todo fue odio entre rojos y azules, muchas personas siguieron pensando que todos eran españoles, eran hermanos, y aunque la situación los hubiera colocado en distinto bando, no olvidaron su parentesco, su filiación. Yo conocí muchos casos que nos contaban de niños, supongo que para mitigar la visión negativa que teníamos de los años pasados, para que creciéramos sin odio ni rencor, para que olvidáramos un país dividido en dos bandos.

     Pero no voy a hablar de estos casos que conocí, sino de algo concreto que ocurrió en mi familia.

     Poco antes de la guerra, la empresa en la que trabajaba mi abuelo lo destinó a una ciudad cercana y allí se fue con toda la familia, quedando mi madre, que era la única casada, sola aquí con mi padre y conmigo recién nacida. Pero estalla la guerra y esa ciudad y Granada quedan en distinto bando, totalmente incomunicadas y, por tanto, mi madre sin saber nada de su familia ni ellos de mi madre. Un mes y otro, un año quizá. Hasta que el ingenio o la necesidad de tantas familias separadas buscan un modo de comunicarse a través de personas que se prestan a ello. Y así mi madre escribe una carta dirigida a su padre, esa carta se mete en otro sobre más grande y se envía a una persona en Argentina, esa persona la recibe, saca el sobre que lleva en su interior con unas señas, le pone unos sellos, lo envía, la carta cruza el charco de nuevo y llega a mis abuelos, que se enteran de que su nieta ya anda  y hasta ven una pequeña fotografía de una niña gordita y sonriente. Luego mis abuelos siguen el mismo sistema y, pasado el tiempo, mi madre sabe que están todos vivos aunque pasando muchas calamidades. Como se puede suponer, aquello era tremendamente lento y podían pasar muchos meses entre que la carta se enviara y llegara la respuesta, pero gracias a eso las familias se comunicaron mínimamente y pudieron saber los unos de los otros hasta que aquel infierno acabó. Muchas veces me he preguntado que persona de Argentina sería la que hizo posible esto en el caso de mi madre y he pensado que quizá mi simpatía por ese país venga de ahí. 

18/7/16

80 años



     18 de julio. 80 años ya de aquel día que en España se desencadenó un infierno de terror y sufrimiento. Cuando escribo esto todavía no he leído lo que se ha publicado en otros blogs, en la prensa o en ese avispero que son las redes sociales, pero tengo en mi memoria uno de esos textos que guardo en libretas perdidas por los cajones y que no necesito consultar. Pertenece a un relato –cuento se le llamaba entonces- de Francisco Alemán Sainz titulado La guerra empezó ayer tarde, es su principio y dice así: 

Cuando pisó la calle llegó el miedo. Se dice “llegó el miedo” y parece que no se ha dicho nada o que se ha dicho todo. Pero dentro de la cabeza las cosas tienen otro destino. Crecen aisladamente, como islotes. 

     Ese miedo duró tres largos años y dejó su huella en los que lo vivieron, en sus hijos y los hijos de sus hijos. Dicen que son necesarias dos generaciones para superar una guerra civil. Yo no lo se, no se el tiempo que tardaremos en superar y olvidar el horror de aquellos años. Solo quiero por mi parte añadir otro texto guardado en la memoria

Isaías, 11,6-9

     Habitará el lobo con el cordero
        la pantera se tumbará con el cabrito, 
     el novillo y el león pacerán juntos:
        un muchacho pequeño los pastorea.
     La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas;
        el león comerá paja con el buey. 
     El  niño jugará en la hura del áspid, 
        la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. 
     No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo: 
        porque está lleno el país de conocimiento del Señor, 
        como las aguas colman el mar. 

     
     Desde el fondo de mi corazón: PAZ. Paz para todos. Como las aguas colman el mar.

12/7/16

Carmen de Icaza



Imagen tomada de Wikipedia


     Carmen de Icaza está considerada un escritora de novela rosa. Y lo es. También una escritora franquista y quizá lo es… pero menos. Es cierto que trabajó en Auxilio Social, pero hay que tener en cuenta la época y que esa era una forma de ayudar a los demás como puede ser ahora hacerlo en el Banco de Alimentos o en el comedor social de cualquier ONG.

     Pero dejando aparte su filiación política, que en sus libros no recuerdo que apareciera, lo cierto es que fue la escritora de mi adolescencia, cuando los cuentos habían quedado muy atrás, y las novelas de aventuras tipo Salgari con que los sustituí creo que me las había leído todas. Además, había entrado ya en mi vida el romanticismo y estas novelas cumplían a la perfección lo que se esperaba de ellas: algo “blanco”, romántico, de amor, pero sin sexo o con un sexo muy poco explícito. 

     Me he puesto ahora a buscarlas y debe ser que las di o que las leí prestadas, pues no encuentro las que más recuerdo, pero sí se que, ya en la madurez, repasé algunas y me di cuenta de que tenían una prosa muy digna, estaban muy bien escritas, incluso su desarrollo, sus descripciones y su forma de dialogar podrían equipararse a los mejores escritores. ¿Por qué se dedicó entonces a este tipo de narrativa? Pudo haber sido una escritora importante, podía estar ahora en las bibliotecas o en los sitios de descarga de libros y, sin embargo, se ha quedado en eso: una escritora franquista de novela rosa. Y a mí me parece injusto, que queréis que os diga.
  

3/7/16

Dar


     Yo tenía antes la costumbre –que no he perdido del todo- de guardar párrafos,  frases y fragmentos de poemas de los libros que iba leyendo y hay por mis cajones varias libretas pequeñas llenas de textos de ese tipo. Algunos no tengo ni que consultarlos, pues me los se de memoria y uno de ellos es este de Carmen de Icaza, una escritora poco valorada, pero que creo merecería que algún día le dedicáramos más tiempo. 

     Pertenece a su novela Soñar la vida y dice así: 

¡Cielos! ¡Poder dar! ¡Poder dar cuando lo que se da es recibido con fervor y ternura! ¡Dar no ya a cuentagotas en un esfuerzo pobre y gris que nadie reconoce, sino a chorro limpio! ¡Arruinándose en un loco impulso de generosidad, sin tacañerías, egoísmos y regateos, que envilecen al que aporta y al que recibe!

     La cita es textual y tiene demasiados signos de admiración para mi gusto, pero a lo que vamos es a lo que expresa y eso lo comparto totalmente. Comparto que muchas veces disfrutamos más dando que recibiendo y que, incluso, necesitamos dar para seguir vivos, para seguir sintiendo que aun tenemos un sitio en esta vida.  

26/6/16

Votando






     Vengo de votar. Sí, ese gesto tan tonto y tan repetido últimamente de meter una papeleta –o dos- en una urna. Antes de irme, había sostenido una “conversación” por WhatsApp con un amigo del que me separa toda una generación, un amigo que no vivió la dictadura porque era un niño cuando murió Franco y que todo lo que sabe de ella es leído o contado. Sabe de vencedores y vencidos, conoce dolorosamente los crímenes que se cometieron, el horror que vivió la generación de sus padres, pero no conoce lo que vivimos los que protagonizamos, menos trágicamente, el fin de la dictadura y la transición, aquella transición larga que no se acababa nunca y que ahora tanto se pone en cuestión. Este es nuestro “guasapeo”:

     Él -No te creas que tengo muchas ganas de votar

     Yo -¿No?

     -No va a servir pa ná

     -Ves los pueblos estos

     -Y sabes que nada va a cambiar.

     -A o B

     -B o A

     -Yo sí tengo

     -Si??

     -Las primeras veces que voté me temblaba la mano

     -Al dar la papeleta

     -Habíamos soñado con eso

     -Habíamos luchado

     -Nos habíamos arriesgado

     -Es una democracia de pantomima

     -Al final nada cambia

     -O

     -Como decían por ahí

     -Todo cambia para seguir igual.

     -Tú no puedes verlo de la misma forma.

     -No. No puedo.

     Aquí se interrumpió la conversación por fallo en su cobertura y me fui a votar. Ya no me tiembla la mano, pero sigo siendo consciente cuando voto de que, a pesar de todo, estoy realizando algo importante, algo que no todas las personas que habitan este puñetero mundo pueden hacer. 

  

19/6/16

Violencia





     Haciendo limpieza de papeles me encuentro dos recortes de periódico que no recordaba que los hubiera guardado.

La Línea de la Concepción.
Dos menores, de 14 y 16 años, golpean a un anciano porque les recriminó haber ensuciado la pista de skate. El anciano cae y se golpea la cabeza, los menores huyen abandonándolo en un charco de sangre. Muere en el hospital poco después.
  
Granada.
En un autobús queda un asiento libre y dos jóvenes  se apresuran a ocuparlo al ser más rápidos que una anciana, que también pretendía sentarse. Un señor mayor que lo presencia, les recrimina por su “mala educación” y los chicos lo agreden de forma que tienen que llevarlo al hospital, donde le suturan una herida en la cabeza con 7 puntos.  


     Estos son solo dos ejemplos de los muchos que leemos o presenciamos continuamente y que confirman lo que ya hablábamos en una ocasión del aumento de la violencia en los jóvenes, de las reacciones desmesuradas que se producen a las primeras de cambio y, casi siempre, contra personas mayores. 

     Pero es que sigo quitando papeles para reciclar y tengo ante mis ojos las noticias recientes de los asesinatos de Orlando. Y me pregunto si no tendrá algo que ver lo uno con lo otro. ¿En que clase de mundo están creciendo nuestros niños?