11/11/18

Otro artículo






      Otro artículo interesante que he leído, pero que no voy a transcribir completo, ya que, al ser su autor un profesor de Secundaria jubilado, va encaminado preferentemente a la educación de los menores. Pero, aun así, creo que podemos sacar provecho de él los no menores y hasta los que peinamos abundantes canas.

      El artículo se titula ES DIFÍCIL VIVIR SIN AUTOESTIMA y su autor es Juan Santaella que, como digo, fue profesor y durante doce años desempeñó cargos en la Junta de Andalucía, siempre relacionados con la Educación, volviendo luego a su cátedra en la que se jubiló. Desde entonces y como podéis ver en esta entrevista, sigue cooperando en la enseñanza, ahora ya “por libre” en un centro penitenciario, en la Cruz Roja… o donde se presente. Publica también todos los jueves una columna en IDEAL de Granada y ahí es donde he encontrado estas reflexiones sobre la autoestima, de la que dice: …favorece la autonomía personal; permite aceptar las críticas sin deprimirse y no se envanece con los halagos; facilita la libertad, sin dependencias ni esclavitudes; nos hace capaces de perdonarnos a nosotros mismos y poder perdonar a los demás…

      Por ello, recomienda a los profesores que fomenten y estimulen la autoestima en sus alumnos creyendo en ellos, aceptándolos como son, porque Para que los jóvenes crean en ellos y en sus posibilidades, es necesario que vean esa fe previa en sus educadores.  Y añade como ejemplo este caso que sí voy a transcribir completo. 

Jack Kornfield, en su libro “La sabiduría del corazón”, nos habla de un caso impresionante. Una profesora de Historia de un centro de secundaria, que conocía la importancia de la autoestima, escribió en la pizarra los nombres de sus 27 alumnos, les pidió que copiasen la lista y que escribiesen junto a cada nombre alguna cosa que les gustase de ese compañero. El día de vacaciones de Navidad, les entregó a todos los alumnos una hoja individualizada, con su nombre, donde aparecían pegadas las veintiséis cosas buenas que sus compañeros habían escrito de él. Años más tarde, la profesora recibió la llamada de la madre de uno de ellos, Robert, comunicándole que su hijo había muerto en la Guerra del Golfo. Acudió al entierro junto a otros muchos compañeros. Al final del funeral, la madre sacó un trozo de papel gastado y le dijo: “Esta es una de las pocas cosas que encontraron en el bolsillo de Robert cuando los militares recuperaron su cuerpo”. Otra antigua alumna abrió su bolso y sacó una hoja cuidadosamente plegada y confesó que siempre la llevaba con ella. Un tercer exalumno confesó que su hoja estaba enmarcada y colgada en la cocina de su casa. Otro contó que su papel fue el más importante de los textos que se leyeron en su boda. El reconocimiento de las bondades del otro había operado un milagro: Transformó el corazón de los estudiantes. 

      Y añade como resumen Juan SantaellaPara ser personas seguras, no basta con el esfuerzo, es necesario la compasión y el apoyo de los demás, sobre todo de los que más valoramos y queremos. 

28/10/18

Un artículo






      Ayer se publicó en IDEAL de Granada un artículo que me gustaría haberos enlazado, para no tener que copiar palabra a palabra, pero no he conseguido encontrarlo en la Web, a pesar de que, aunque este periódico no tiene digitalmente en abierto la sección de Opinión, otros de esa misma cadena sí la tienen y hay veces que ofrecen el mismo contenido. Pero como no aparece por el momento… a copiar tocan.

      SAN ROMERO DE AMÉRICA
      José Mª Castillo

      El próximo domingo, 28 de octubre, a las 6 de la tarde, se celebrará una misa, en la Parroquia de la Sagrada Familia, para recordar y –en cuanto es posible- hacer presente y actual en nuestras propias vidas la memoria de los mártires de El Salvador. Hablo de mártires relativamente recientes. Mártires que dieron su vida por defender a las gentes más amenazadas y peor tratadas en los duros años de la guerra que azotó el país más pequeño territorialmente de América. Esto ocurrió en los años que transcurrieron desde 1980 a 1992. 
      Como es sabido, el más importante de este grupo de personas heroicas, fue el arzobispo de San Salvador, ya canonizado, San Romero de América. Antes que al arzobispo Romero, asesinaron al jesuita Rutilio Grande. Párroco de El Paisnal, un pueblo pequeño que vivía del trabajo en el campo. Este buen cura fue asesinado (a balazos) por haber defendido a los campesinos frente a las injusticias que con ellos cometían a diario los dueños de aquellas tierras. Y por último, la masacre más brutal de seis jesuitas que trabajaban en la UCA (Universidad Centroamericana) de San Salvador. Además, fusilaron también a dos mujeres, que trabajaban en la Universidad y presenciaron el crimen. Cinco de los jesuitas mártires eran españoles. Y entre ellos destacaba el reconocido profesor Ignacio Ellacuría, rector de la Universidad. 
      El motivo por el que se cometió este crimen masivo y atroz fue la idea-eje, que ya intuyó el P. Rutilio Grande: cuando el pueblo sencillo sufre los efectos mortales del hambre y la miseria, la solución no es la “limosna”, sino que es apremiante llegar a la “justicia”, hacer “justicia” y dar a cada ciudadano lo que “en justicia” le pertenece. 
      Insisto en el tema de la “justicia”. Vivir de la “caridad” o de la “limosna” es humillante. Vivir de “lo que me dan”, eso es una vergüenza por la que nadie quiere pasar. Pero es que en El Salvador ocurrieron, en los años 70 y 80 del siglo pasado, cosas que da miedo recordarlas. Cuando mataron a los jesuitas de la UCA, me pidieron que yo fuera a ayudar en el vacío que dejaron aquellos profesores-mártires en la Universidad. Estuve yendo y viniendo 17 años. Y supe, de cerca, cosas que nunca hubiera querido oír.
      El país entero era de unas cuantas familias, muy pocas. Los potentados que lo manipulaban todo y eran dueños de todo. Y esto es lo que denunciaron el arzobispo Romero y el rector de la UCA, el P. Ellacuría. Se cometieron barbaridades como, por ejemplo, en una noche, el ejército mató (sic) a todos los habitantes de El Mozote, una aldea en la que vivían unas 400 personas. Solo escapó viva una mujer. Por otra parte, el arzobispo Romero sabía que “se manipulaba” en la valija diplomática su correspondencia con el Papa. Y lo que se sabe con certeza es que la masacre de la UCA se hizo con permiso de las máximas autoridades del país. 
      Así funciona este mundo. Cosa que es posible por causa del miedo que nos tapa la boca cuando pensamos que habría que denunciar y protestar. El mundo está como está porque somos demasiados los que, por miedo, nos quedamos con la boca cerrada y los brazos cruzados. 
 

19/10/18

Cumpleblog







      El año pasado casi se me olvida el cumpleaños de este Macasar y creo que algún año se me ha pasado. Pero este no. Me acordé esta mañana nada más encender el ordenador, quizá por ser número redondo o tal vez porque -él y yo- vamos para abajo y, en vez de ser un año más, es bastante probable que sea un año menos. Por eso, he querido cumplir con el rito de visitar al Profe y ahora subir algo en recuerdo de los dos: del blog, que nació un 19 de octubre de hace 10 años, y de Carlos Portillo, que hoy hace 11 que no está con nosotros.

14/10/18

Real como la vida misma




Mujeres en la terraza de un café. (E. Degas)


      Tres señoras mayores en la cafetería.

      Dice una: Yo creo que esto es el fin del mundo. Terremotos, inundaciones… padres que matan a sus hijos, hijos que matan a sus padres…

      Otra dice: Quizá es que ahora tenemos más información.

      La tercera calla porque no sabe que decir.

      (Y porque, si habla, le da la tos)

30/9/18

Último domingo de Septiembre





 
      Hoy es un día grande en Granada, pues sale la procesión de la Patrona, la Virgen de las Angustias, y con ese motivo se instala muy cerca de su iglesia una feria de frutos de otoño y de las típicas “tortah de la Vihen” (dialecto granaíno).

      Pero no voy a hablar de la Patrona ni tampoco de esa feria, sino de un poema de José Carlos Gallardo, a quien ya conocéis los visitantes de este blog y del que a final del mes que entra se cumplirán diez años de su muerte. Pertenece al libro Hombre Caído, escrito muy joven durante una larga estancia hospitalaria, y el poema que vamos a leer, probablemente, en la fiesta de hoy, en la del Corpus o en otra menor, ya que se titula FIESTA OÍDA. Oída desde el hospital, ese hospital donde un hombre en una cama tiene los brazos fuera de la vida, como dice en otro poema. 

      FIESTA OÍDA

         Muy lejos de esta noche ríen los cohetes.
      Tan lejos, que los oigo.
      La fiesta es tan lejana que la siento. 
      Las muchachas, oscuras, en túneles de hombres;
      tan distantes, que yo las veo, 
      casi las palpo: “aquí, el amor; aquí, la vida”.
         Y ya las tiento: “aquí es una muchacha
      crecida para esta fiesta”. 

         ¡La fiesta!
         ¡Aquí está la fiesta, brillante!
         El ruido está pegado a las fachadas,
      cuatro hombres tiran de la gente
      y la reparten como cuatro ríos. 

         ¡La gente!
         Aquí viene la gente con las caras
      cubiertas de sonrisas, 
      con la fiesta en las manos, 
      haciendo y deshaciendo gestos, risas, 
      pisándose la voz.
      Hay quien trae su lujuria en vez de una sonrisa. 
      (En los labios se llevan muchas cosas, 
      desde besos hasta mujeres muertas)

         Pero es la fiesta.
         ¡Aquí está la lujuria!
         Tan lejos como estaba, y aquí está. 

         Tan solo como estaba; tan enfermo, y ya tan lejos…

         He de cerrar después todas las puertas
      que han aprendido sangres y pañuelos. 
         Recoger corazones de la calle
      antes de que los pisen.
         Y oír después mi soledad desde allí,
      desde la fiesta,
                                de tan lejos como estaba, amigos,
      ¡con la de cosas
      que llevaba en los labios!... 



22/9/18

Tuiteando


 


      Como podéis ver, eso de ahí arriba es un tuit, en el que he borrado el autor porque en el colegio me enseñaron que se dice el pecado, pero no el pecador. Y pecado –y gordo- es este tuit.

      Vamos a ver, señor tuitero: ¿Solo la hija de un rey tiene la vida resuelta? ¿La de un millonario no? ¿Qué me dice de la hija de Don Amancio? ¿Y la del señor Roig (si es que la tiene)? Eso por no salirnos de lo local, que, si traspasamos las fronteras, por ahí anda brujuleando hace tiempo una tal Paris Hilton, que hace muchas cosas, pero pelear, lo que se llama pelear por las habichuelas, me parece que no mucho.

      Por favor, seamos serios. Si queremos criticar o rechazar algo, hagámoslo con argumentos sólidos y verdaderos, porque con chuminás como esta lo único que conseguiremos es el efecto contrario. Carmen, la hija del tuitero, tendrá que “pelear cada cosa que consiga”, pero no porque no sea hija de un rey, que eso es algo que le ocurre a bastantes personas, sino porque si todas las visiones de la vida que reciba de su padre son como esta… va lista la criatura.
  

13/9/18

El terremoto







      El “enjambre” de pequeños terremotos que estamos sintiendo en estos días, me ha hecho recordar el que sufrimos el 19 de abril de 1956. Como vemos en este vídeo, fue un terremoto de magnitud 5 e intensidad 8, con epicentro en Sierra Elvira, que causó víctimas y graves daños, sobre todo en Albolote y Atarfe, pero también se dejó sentir con fuerza en Granada capital. Fue alrededor de las 7:30 de la tarde y a mí me cogió en el cine, un cine pequeño, escalonado, donde proyectaban una película en la que intervenían las quintillizas Dionne, y estaba acompañada por un chico con el que iniciaba entonces un noviazgo que fue “oficial” pocos días después.

      Así que estábamos tan tranquilos viendo nuestra película, cuando todo empezó a moverse bruscamente. La butaca bailaba y en la pantalla no se veían cinco gemelas, sino cincuenta… La gente gritaba y corría hacia la puerta, se encendieron las luces y la proyección se cortó. Pero nosotros nos quedamos inmóviles, yo me agarré al brazo del chico y no cruzamos ni palabra. Cuando el “baile” terminó, el cine estaba casi vacío, pero los que quedábamos seguimos allí y, un rato después, se apagaron las luces y continuó la película. Al terminar, dimos una vuelta por la ciudad supongo que comentando el “meneo” y volví a mi casa a la hora establecida normalmente.

      Y allí me encontré la sorpresa: una madre asustada y llorosa y un padre que me armó una bronca fenomenal. Al parecer, había ido al cine para ver si me había ocurrido algo y el portero le dijo que allí no quedaba casi nadie, que todo el público se fue con el terremoto. Regresó entonces a mi casa, sin saber donde estaba yo, y allí esperaron hasta que a mí se me apeteció volver con cara de aquí no ha pasado nada. No recuerdo que hice entonces, pero sí se me quedó grabada una frase de mi padre: Podíamos estar muertos y a ti no te ha importado.  En aquel momento, la bronca de mi padre me pareció injusta, pero con el paso de los años me di cuenta de que tuvo más razón que un santo, que yo no había pensado en ellos ni en las víctimas que podrían estar ingresando en los hospitales. No había pensado en nadie, solo en el chico de la butaca de al lado, en la película… y en mí misma. Ahí empezaba y terminaba mi mundo. Había actuado con la inconsciencia, la despreocupación y el egoísmo propios de mi edad.

      Porque de niños, de adolescentes y de muy jóvenes somos así, no pensamos más que en nosotros, y solo con el paso de los años, con la madurez, vamos desarrollando la comprensión hacia el otro, la empatía, el ponernos en su lugar. Por eso, con la madurez llega lo que llaman los psicólogos “convertirnos en padres de nuestros padres” y esos conflictos, que son frecuentes en la adolescencia y juventud, van desapareciendo porque miramos a nuestros padres como se mira a un niño, al que hay que proteger, cuidar y perdonar las travesuras propias de su edad.


29/8/18

Sacco y Vanzetti


      Empezamos Agosto con una canción moderadamente triste, pero luego nos pusimos serios comentando el artículo de Alfredo Gómez, así que ahora casi que pega terminar el mes en la misma línea. Con un tema semejante, pero también con una canción que habla de él. El tema es la historia de Sacco y Vanzetti, que ya conocemos y que es una historia más de xenofobia, de odio al diferente... de injusticia de la Justicia.
      Y la canción es de Ennio Morricone, la estrenó Joan Báez, autora de la letra, como Here's to you, pero yo la conocí en la voz de Georges Moustaki con el nombre de Marcha de Sacco y Vanzetti.

16/8/18

Dióscoro Galindo





      Interrumpo las entradas musicales de Agosto para traer aquí un artículo, que me parece muy interesante, recién publicado en el Blog de Cultura de la Junta de Andalucía. Lo firma un amigo, Alfredo Gómez Rubio, y habla de Dióscoro Galindo, el maestro asesinado junto a García Lorca hace ahora 82 años, precisamente en estos días se cumplen.

      Clareaba el día en aquella mañana de mediados de agosto. Era el momento designado para reanudar lo que se estaba convirtiendo en una triste rutina de muerte. Siempre igual… y siempre distinta, porque los protagonistas, en número variable, jamás eran los mismos. En esa mañana, se trataba de cuatro varones: unos hombres armados los hicieron subir a empujones al cajón de un camión para recorrer una distancia corta, la que separaba La Colonia (1) de algún lugar indeterminado entre el Barranco de Víznar y Fuente Grande.



6/8/18

Por la mar chica del puerto







      Metidos ya en agosto, toca traer aquí música para ayudar a sobrellevar lo que llaman "rigores del estío". Y este año empezamos con Mayte Martín, una cantante/cantaora que ya hemos visto y oído otras veces. Y con un disco en el que pone música a los poemas del malagueño Manuel Alcántara, al que leo todas las mañanas en IDEAL desde tiempo inmemorial.
      El disco tiene por título un ingenioso juego de palabras – ALCANTARAMANUEL- y de él vamos a oír esta canción, que es una de mis preferidas de las doce que contiene. A continuación, copio el poema, pues creo que vale la pena leerlo despacio, pero como en la web de la Fundación Manuel Alcántara prohíben tajantemente que se copien y se reproduzcan sus poemas, yo respeto esa decisión y lo que he copiado es la letra del disco de Mayte Martín, que tiene levísimas diferencias con el original, como podéis comprobar aquí



       Por la mar chica del puerto
       andan buscando los buzos
       la llave de mis recuerdos.

       Se le ha borrado a la arena
       la huella del pie descalzo
       pero le queda la pena
       y eso no puede borrarlo.

       Por la mar chica del puerto
       el agua que era antes clara
       se está cansando de serlo.

       A la sombra de una barca
       me quiero tumbar un día;
       echarme todo a la espalda
       y soñar con la alegría.

       Por la mar chica del puerto
       el agua se pone triste
       con mi naufragio por dentro.