Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas

30/8/25

Manuel María Ponce


      Casi termina agosto y no he cumplido con la costumbre establecida desde hace años de dedicar este mes a la música, quizá porque el mundo, la vida y mi vida no están para músicas. Sin embargo, como las tradiciones hay que respetarlas, oigamos algo antes de que este caluroso mes eche el cierre del todo.

      Manuel María Ponce  (1882-1948) es un músico y compositor mexicano considerado como el más importante de la música clásica en Latinoamérica. En nuestro país y, concretamente, en Granada, fue conocido por su amistad con Andrés Segovia, para el que compuso piezas que el maestro de la guitarra llevó en su repertorio. 

    Pero como su biografía podemos encontrarla fácilmente en la Red, vayamos a su música, al Intermezzo nº 1, interpretado por el pianista de moda Lang Lang.

 


 
      Y para compensar este agosto tan poco musical, oigamos también la versión para guitarra de este Intermezzo, que nos ofrece Paola Hermosín, a la que conocimos hace unos años con un divertido vídeo y que ha investigado y publicado sobre este compositor. 


27/2/25

La Gala

 

      Pasó ya, hace bastantes días, la gala de los Premios Goya y a los que no fuimos invitados ni tuvimos la paciencia de ver las cuatro horas en directo de TVE, nos queda ahora verla a trocitos, encontrarnos vídeos por aquí y por allá, vídeos de los momentos culminantes, de las entregas de los premios, de los discursos más o menos acertados, de los números musicales, etc.

      Y con la alegría que me caracteriza últimamente, de todo lo que he visto hasta el momento he seleccionado el vídeo en el que unas chicas que, por cierto, no conocía, adaptan la canción de Rosana Si tú no estás aquí a la enumeración de los profesionales del cine que se fueron a lo largo de este año. Desde la estrella más deslumbrante al montador desconocido. Una larga lista.

      Y como el año pasado Silvia Pérez Cruz y Salvador Sobral dedicaron también este recuerdo a los cineastas que fundieron en negro, adaptando la conocida canción de Manuel Alejandro, y ocurre que me gusta más esa grabación que la de este año, la añado aquí y así serán dos por el precio de una.

      Son largos los vídeos y no es obligatorio verlos, pero me parecen un buen homenaje a quienes dedicaron su vida a la “Fábrica de los sueños” 


17/9/24

Visitas turísticas

 


      En el Patronato de la Alhambra se está estudiando lo que llaman un Plan Director, que replantee las visitas al monumento y establezca nuevos itinerarios, pues tal como está y a pesar de restringirse el número de visitantes, hay momentos en que está masificada y eso daña un monumento tan delicado e, incluso, perjudica a los visitantes, que ven gente en lugar de belleza.

       Ante esto, lo primero que me viene a la memoria es la cantidad de veces que he pensado lo bueno que sería poder distinguir las personas que van porque disfrutan con ello de las que solo buscan la foto ante la Fuente de los Leones para decir: he estado ahí. Y, de esta forma, facilitarlo a los primeros y ponérselo difícil a estos últimos. Difícil y caro, si es preciso.

      Una amiga, cuando se jubiló de una profesión relacionada con las Artes y las Letras, se afilió de voluntaria en la cárcel y su misión era acompañar como guía a grupos de reclusos en visitas a monumentos y museos de la ciudad, dándoles unas sencillas explicaciones sobre lo que estaban viendo. Me contaba entonces que encontró en estos grupos personas nacidas y vividas aquí que no solo no conocían la Alhambra, sino que ni siquiera habían entrado nunca en la Catedral, Capilla Real, Casa de los Tiros, Corral del Carbón...y demás etcéteras. Vio también que había algunos que se habían apuntado a esas visitas para salir unas horas de su encierro, pero que otros se quedaban extasiados ante lo que estaban viendo y costaba arrancarlos de allí. Recuerdo que me emocionó aquello y pensé que estas personas de vidas complicadas merecerían estar en libertad y entrar gratis a todos esos monumentos.

      Curiosamente, unos días después, coincidí con esta amiga y su grupito de reclusos en un museo, me sumé al grupo y disfruté lo más grande compartiendo con ellos la visita y ayudando a la guía en sus explicaciones.

 

3/5/24

El papel de un traje


Cartel. Autora: Belén Ortega

      Granada, primeros años 40, plena posguerra. Llega el Día de la Cruz y ni mis amigas ni yo tendremos traje de gitana para ir a las pocas cruces que hay en los patios. Así que nos conformaremos con montar nuestra pequeña cruz de celindas, vestidas como todos los días. Sabemos que hay niñas que sí tienen preciosos trajes de gitana, son niñas de las familias que se enriquecieron cuando el boom de las azucareras, construyeron la Gran Vía, alquilaron los pisos y ahora viven de las rentas, pero nuestro barrio es de clase media, no hay hambre como en otros, pero tampoco lujos. Y un traje de gitana es un lujo asiático en aquel momento, pues, además, con las cartillas de racionamiento solo dan últimamente tela de sábanas y "vichí" de cuadritos para hacer delantales. Ni de lejos un percal rojo con lunares, que era nuestro sueño.

      Pero como la imaginación llega al poder, a alguien se le ocurre hacer un traje de papel. Así como lo digo. De un papel fino que venden en la tienda Costales de Puerta Real, que no es caro y lo hay de todos los colores. Pero, claro, el papel no se puede coser, hay que pegarlo, y la confección del traje no es posible encomendarla a modistas ni costureras, que de papeles y pegamentos no saben nada, así que es la persona más habilidosa de cada familia la que se encarga de confeccionarlo. Y ahí está mi padre, con su arte para todo, dispuesto a que su niña fuera la mejor vestida. Y lo fue. Con la ayuda de los patrones de mi madre, tuve el traje de papel más bonito de todas las amigas. Rojo y con lunares blancos, también pegados. Y volantes, muchos volantes, que disimulaban mi delgadez.
      A estas alturas, tengo que reconocer que mi amiga Quica me hizo la competencia con el traje confeccionado por su hermano Antonio. Sí, aquel Antonio que, muchos años después, se hizo un nombre adornando pasos en Semana Santa. Y el Día de la Cruz allí estábamos todas, unas mejor vestidas que otras, pero tan contentas... y sin movernos demasiado porque el papel no aguantaba mucho.
      Años 40, lutos, escasez, tristeza y trajes de gitana de papel.

Nota.Tengo que advertir que cuando hablo de trajes de gitana me estoy refiriendo a los que luego se han venido a llamar de flamenca y en Sevilla se les llama de faralaes. Sin embargo, en Granada siempre se les llamó de gitana, pues procedían de los que llevaban las mujeres en el Sacromonte.
 

9/4/24

Gelem, gelem

 

      Mi periódico Ideal me ha recordado que ayer fue el Día Internacional del Pueblo Gitano y que los gitanos granadinos lo celebran en el Genil, arrojando al agua pétalos de flores rojas y depositando desde el embarcadero pequeñas velas encendidas que flotan en ella. Es la Ceremonia del Río, se celebra desde el año 2000 y yo acudí los primeros años, porque es muy bonita. Según leo, se desarrolló como es habitual: lectura del Manifiesto Gitano, petición de los deseos por parte de niños y niñas, y la interpretación del himno Gelem, Gelem (Anduve, anduve) por Macarena Fernández. Hubo luego una actuación flamenca, que terminó con la Ceremonia del Agua.

      Recordando hoy que hace unos años -al parecer cinco- pasé cerca de donde se estaba celebrando y oí cantar el himno, he buscado ¡y encontrado! un vídeo de ese día, que voy a compartir con todos. No es la mejor interpretación que he oído ni la mejor de YouTube, pero he elegido esta por su autenticidad y porque me recuerda el día que los escuché a distancia y me detuve a oírlos.

 

30/3/24

Aplausos

 


      Durante esta cuaresma, el periódico IDEAL nos ha estado obsequiando con una colección de láminas titulada Miradas. La Semana Santa de Granada según sus fotógrafos, que me llegaban los jueves puntualmente.

      Creo que fue en la segunda entrega, cuando vino esa imagen que veis arriba, en una reproducción no muy buena al tratarse de la foto de una foto. Antes de nada, tengo que advertir que no soy "semanasantera" en absoluto, es más, en muchas ocasiones me crea problemas como el que ahora voy a exponer.

      La foto, de Luis Javier Quesada, recoge el paso por la calle San Matías del Señor de la Humildad, mas conocido como De la Cañilla, una talla de 1689 atribuida al círculo de los Mora y, si os fijáis, el fotógrafo ha estado acertado en el momento de hacerla, ya que la imagen lo tiene todo, no le falta un detalle. Veamos.

      Un paso valioso, un trono adornado, una calle antigua, la torre asomando, el capataz de la cofradía, la banda de música con cascos de plumas, gente en los balcones y en la calle, niños, colgaduras, cirios encendidos... Por tener, tiene hasta dos guardias civiles con tricornio.

      Se ven también caras sonrientes y manos que aplauden. ¿Que aplauden? En el paso está la imagen de un hombre medio desnudo al que han torturado y van a seguir torturando hasta que muera. Un hombre que nació en Belén, al lado de Jerusalén y a solo 50 km de la ciudad de Gaza. Un judío palestino denunciado por los suyos y torturado por el poder dominante. Trasladado al momento presente, podría ser un palestino en manos de la Shabak o un rehén judío de Hamás.

      ¿Y SE APLAUDE?



16/10/23

De recuerdo

 



      Según parece, los señores y señoras importantes que acudieron a la III Cumbre de la Comunidad Política Europea se llevaron un buen recuerdo de nuestra ciudad y en su memoria estará la belleza de la Alhambra, el paisaje... y las exquisiteces que les dimos en cenas y almuerzos, que no solo de belleza vive el hombre. Pero es que, además, también se llevaron recuerdos físicos, como el pañuelo que una guía de la Alhambra lucía en su cuello y regaló a doña Úrsula von der Leyen, que le había echado el ojo nada más asomar por allí.

      Hubo otros regalitos más por parte de La Moncloa, como una botella de AOVE muy especial (que al precio que está el normal, a saber lo que costará ese) un abanico artesanal y un libro que es una joya. El libro La Alhambra, obra de Manuel Mateo Pérez, no es la  publicación habitual sobre el monumento de la Sabika, sino que se trata de un libro-cuaderno que introduce al lector en la historia del conjunto monumental desde un punto de vista académico, así como de personalidades tan relevantes como Ibn al Jatib o su discípulo Ibn Zamrak. Cuenta además con bellas ilustraciones de la artista Aixa Portero. Toda una joya singular sobre la Alhambra, que cuida hasta el más mínimo detalle. 

      Destaca su presentación, pues la obra está encuadernada con telas de algodón orgánico teñidas con tintes naturales y papel arte fabricado en Verona, en una de las papeleras más prestigiosas del mundo. La Alhambra, título perteneciente a la editorial Tinta Blanca, fue galardonado con el Premio a los Libros Mejor Editados en España en 2022 por el Ministerio de Cultura y Deporte.

      Pero como si todo esto fuera poco, después nos hemos enterado por el mitin que dio Sánchez en Granada al día siguiente, que también recibieron otro libro ideado por Luis García Montero. Se trata de la traducción del poema de García Lorca Grito hacia Roma, que ha hecho el Instituto Cervantes a cada una de las 24 lenguas oficiales de los países de la Unión Europea, más las lenguas cooficiales de España. Este poema lo escribió el poeta durante su estancia en Nueva York y, como dice Pedro Sánchez en una de las introducciones al libro, García Lorca vivió la crisis de Wall Street de 1929 y sintió la cercanía de una nueva guerra mundial que se preparaba por culpa de los fanatismos y las invitaciones al odio. Por ello, en este poema, Lorca se dirige a Roma, concretamente al Vaticano, al hombre vestido de blanco, para que proteja a las que serán víctimas de lo que está por llegar.  

      El poema es muy largo para copiarlo aquí, pero vale la pena leerlo y os dejo el enlace por si os interesa.

 

12/9/23

A modo de jarcha tanguera

 

      ¿Que pensabais? ¿Que os librabais este verano de tangos? Pues me temo que no va a ser así, pues el año pasado se me quedó algo pendiente.

      Sí, el verano pasado me tiré mes y medio (nada menos) poniendo vídeos y hablando del tango y de los que lo bailan, pero, sin embargo y lo confieso ahora, me ha quedado una espina clavada, más bien un remordimiento, por no haber mencionado siquiera a una de las parejas más aplaudidas desde hace mucho tiempo: Mariano “Chicho” Frúmboli y Juana Sepúlveda. ¿Por qué hice eso? Os lo voy a explicar en un acto de contrición.

      En primer lugar, el tal Chicho me cae gordo, porque he leído entrevistas en las que pone fatal al resto de milongueros. Viene a decir que todos lo hacen mal y él solito lo hace bien.

      En segundo lugar, hay veces que “maneja” a Juana como si fuera una muñeca.

      Y, en tercer lugar, tiene el atractivo de un semáforo. En eso, es la antítesis de Fernando Jorge. A mi juicio, claro, que siempre será parcial.

      Pero como soy consciente de la injusticia cometida, voy a tratar de olvidarme de lo malaje que es el tío y a centrarme en lo bien que baila y el estilo tan personal que tiene.

      Y como muestra y para que lo conozcáis, aquí está con Juana bailando una de sus piezas estrella, de la que se pueden encontrar multitud de vídeos y no veréis dos iguales, pues esa es una de sus características: se adaptan a la música como ninguna pareja, por lo que dependen siempre de la versión de la música y de su ejecución. Con vosotros, Chicho y Juana, en 2014, en una versión muy canyengue de Milongueo del ayer, de Abel Fleury.

 

      Y una intermedia en el tiempo, que a mí es, quizá, la que más me gusta.

      A continuación los vemos en Tal como soy (Milonga para una armónica) de Hugo Díaz, de la que hay también muchas versiones, tanto con armónica como con bandoneón. Esta primera, la original con armónica del 2017


       Y esta muy reciente, de hace unos meses, con el quinteto Beltango y el bandoneón de Alex Nikolic.

      Otra de sus milongas favoritas es Quiero verte una vez más de Juan D'Arienzo, que vamos a ver en una versión muy canyengue que les va como anillo al dedo. 

      Y, por último, podemos apreciar como se adaptan a la música de forma vertiginosa con El Tigre Millán de Canaro en la orquesta de Juan D'Arienzo



        Hasta aquí, milongas. Pero ocurre que el vals se les da también de maravilla. El vals criollo, que no es el vienés, como ya vimos el verano pasado. Atardecer, Luis Alberto Fleitas 

 

 

      Terminamos y estaréis pensando que no los hemos visto bailando tango... pero es que no me gustan. ¿Por qué si son tan buenos en otras cosas? Pues porque son fríos, no hay feeling entre ellos y el tango lo necesita. Otra apreciación personal, por supuesto.

25/8/23

Paola Hermosín


      Llevamos lo que va de agosto con el blog que parece “un entierro de tercera”, con tanta tragedia y tanto difunto, así que vamos a tener que cambiar de nota y, para ello, nada mejor que un vídeo de Paola Hermosín.

      Por si no la conocéis, Paola Hermosín es una chica sevillana, con todos los estudios de música habidos y por haber, que compone, hace arreglos, canta y da clases de guitarra. Como guinda, es joven, guapa, simpática y toca la guitarra como la profesional que es. En su canal de YouTube encontraréis un montón de vídeos que dan para estar distraídos unas cuantas horas, además de oír buena música, por supuesto. Yo he elegido este que me resultó muy divertido, aunque hay otros muchos que igualmente se podrían poner y que espero que vayáis descubriendo y pasando tan buenos ratos como los he pasado yo.

7/4/23

Crónicas semanasanteras

 



      Viernes Santo. Me acerco a la capilla de un convento de mi barrio, con la intención de pasar un rato ante el Sagrario, como tengo por costumbre llegado este día. Es una iglesia pequeña, de los años 40, sin interés artístico, pero que conserva en su interior tallas importantes procedentes del antiguo convento que se trasladó ahí, la principal y la que más me gusta, un Crucificado de Jacobo Torni, también llamado Jacobo Florentino, el Indaco.

      Como digo, mi intención es tener un rato de meditación, oración y reflexión, en paz y tranquilidad. Error, inmenso error. Había olvidado que en esa capilla radica una cofradía cuyas imágenes procesionaron el pasado lunes, por lo que nada más entrar, me tropiezo con un pelotón de personas haciendo fotos al paso de la Virgen, que está incómodamente aparcado a la izquierda. Giro a mi derecha y avanzo, porque el resto de la iglesia se encuentra más despejado. Aún así, me sitúo en un lateral, huyendo del pasillo central por si acaso. A mi derecha, en el otro lateral, descubro una imagen de un Cristo con la cruz a cuestas que no he visto nunca y que no debe ser de allí porque no cabe en esa capilla, amenazando una esquina de la cruz con darle un "viaje" en plena frente a quien pase sin cuidado. Frente a mí, en el altar mayor, un aparatoso Monumento de Jueves Santo, que ha debido montar la cofradía, pues deslumbra de plata recién limpiada.

      Me acomodo en un banco, me dispongo a rezar... y empieza a entrar gente que se sitúa delante o enfrente de ese Cristo desconocido, cuyo valor artístico me resulta muy dudoso. Ignoran el Sagrario, casi se ponen de espaldas, disparan y se van. Me dan ganas de decirles que el Señor que se supone que buscan, está en ese Sagrario, no en la talla de madera, que las tallas de madera son para admirarlas y esa no tiene nada que admirar, pero una familia completa, con dos carritos de bebé y otros niños mayores, se sientan a mi lado y atraen toda mi atención con sus idas y venidas. Decido irme, frustrado mi objetivo de rezo y meditación, pero esta familia me impide salir del banco. Pronto se van con el mismo barullo que llegaron y, como coincide con que la iglesia ha quedado más tranquila, rezo un poco, hago las fotos y me voy justo antes de que entre un pelotón de reemplazo.

      Al llegar a mi casa, busco en el periódico del martes la reseña de la salida de esa cofradía y leo:

      Cortejo silente abierto por la capilla Jesús Nazareno de las Penas delante de la Cruz de Guía de carey y plata con ostensorio acogiendo una reliquia de San Pedro en el centro. Tres tramos de hermanos con la mirada al frente y el cirio al cuadril con las insignias penitenciales y el lábaro eucarístico entre ellas, daban lugar a la ante presidencia y la presidencia de la hermandad en la que estaba la representación municipal del Ayuntamiento granadino. El silencio solo lo rompía en ese instante el oboe, el fagot y el clarinete de la capilla Cristo de San Agustín. Maniobra compleja de salida por la angosta puerta del monasterio y saeta al Crucificado de Jacobo Torni para iniciar el cadencioso camino de la cuadrilla de Javier Pérez. La imagen del Cristo se elevaba unos veinte centímetros más por la recuperación de un nuevo paño de la cruz argéntea, realizada por Alberto Quirós y estrenaba tonelete con bordados del siglo XIX.

      Después, otros tres tramos de hermanos de negro y cola recogida para dar paso a la capilla Santo Ángel Custodio y la coral Ciudad de Granada con la interpretación de sus cantos litúrgicos y motetes para acompañar la Sacra Conversación de Nuestra Señora de la Consolación con San Juan Evangelista y Santa María Magdalena. El paso iba a las órdenes de José Carvajal.

      ¿Mande? Decía doña Rogelia....

26/1/23

Carlos Pérez Siquier

 



      Sería por los años sesenta cuando conocí Almería. Fui con mis padres a principio de verano, aprovechando los días de vacaciones durante nuestras fiestas del Corpus y el viaje de ida fue una pesadilla, no solo por la lentitud de los trenes de entonces, sino porque sufrimos una avería, que nos tuvo detenidos durante horas en medio de la nada y con un sol achicharrante sobre el vagón sin aire acondicionado. Por fin llegamos, el hotel nos lo había buscado un compañero de mi padre, nacido allí, y era nuevo y céntrico. Estábamos ya en las habitaciones deshaciendo el equipaje, cuando mi padre me llamó desde el cuarto de baño, con una ventana que dominaba buena parte de la ciudad, por encima de edificios de menor altura. Hizo que me asomara a ella y me dijo: Mira que luz… Que distinta de la nuestra. Era una luz blanca, limpia, deslumbrante, yo diría que casi agresiva. La misma luz que captó en sus fotos el almeriense Carlos Pérez Siquier, que el pasado septiembre se conmemoró el primer aniversario de su muerte. 

      Con este motivo, se han instalado varias exposiciones de su obra, la primera en Madrid, en junio del 22, patrocinada por la Fundación MAPFRE, y en estas fechas, tres en Almería, una de ellas la de ese cartel de arriba, que me trajo el amigo Landahlauts cuando fue a verla en el Centro Andaluz de la Fotografía, situado en el antiguo edificio del Liceo y organizada por la Junta de Andalucía y la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino, que tiene en su museo de Olula del Río un Centro dedicado a él. 

      Aparte de esta, hay otra en el Museo de Arte de Almería y otra más en la Escuela de Arte que lleva su nombre y donde él estudió.

24/12/22

Navidad

 


PAZ Y AMOR PARA TODOS EN ESTA NAVIDAD Y SIEMPRE

 

29/8/21

Luna

        A mí no suelen gustarme los experimentos “mix” con el flamenco, ni siquiera los de Morente, pero como Juanito Valderrama no era precisamente el no va más de la ortodoxia y de soleá esto tiene muy poco, me ha resultado curiosa esta amalgama de Silvia. Y me gusta, para que lo voy a negar. Me gusta y me confirma que esta mujer se atreve con todo y todo le sale bien.

      Silvia Pérez Cruz, acompañada al oval por Ravid Goldschmidt (¿o es un hang lo que toca?) en la canción de Juanito Valderrama En la cruz de los caminos.

  

19/8/21

Mañana

                            

         

       Pasando de un vídeo a otro de Silvia Pérez Cruz, encuentro uno que no conocía, pero que la letra me suena mucho, así que la busco y veo que se trata de la adaptación de un poema de Ana María Moix, perteneciente al libro No time for flowers y otras historias.  Y se hace la luz, porque se que tengo ese libro, solo es cuestión de buscarlo. ¡Bingo! Ahí está, no ha sido demasiado difícil. Lo abro y lo primero que veo es una dedicatoria a mi nombre, firmada por la autora en Sevilla, 1973. ¿Sevilla? ¿Yo en Sevilla? Y, de pronto, caigo. Aquellas amigas que se fueron a vivir a Sevilla, llevándose algunos libros que echo de menos. Y no es que me los birlaran o que se quedaran con ellos si se los había prestado, sino que durante muchos años tuvimos una biblioteca compartida entre tres. ¿Para qué vamos a comprar las tres el mismo libro? Y nos poníamos de acuerdo en quien lo compraba y luego se lo pasaba a las otras. Pero se trasladaron a Sevilla y, como era difícil recordar quien compró cada libro, decidimos quedarnos cada una con los que tenía en ese momento. Luego, estando allí, probablemente me regalaron este e hicieron que me lo dedicara Ana María Moix en alguna visita o, por la fecha, en la Feria del Libro, donde son frecuentes las presentaciones y las firmas.

 


      En fin, que ahí está el poema. Un larguísimo poema, con los versos separados por espacios en vez de líneas, supongo que porque, de la forma habitual, desbordaría los límites del libro. Un poema del que ahora Ana María Moix ha extraído versos de aquí y allá, hasta conseguir una letra para la música de Silvia Pérez Cruz. O al revés.