25/3/26

De papel

 



      Un comentario de Sabius en la entrada anterior, me ha hecho recordar que, cuando en una ocasión mencioné en un grupo de personas que estaba suscrita al periódico impreso, una amiga poco menor que yo se sorprendió y dijo: ¿Recibes el periódico de papel? Eso ya no lo hace nadie. Y cuando yo iba a contestar, otra amiga se adelantó explicando que si es que yo tengo la suscripción en recuerdo de mi padre, que si es por costumbre, que si... O sea, que me disculpaba delante de la otra y del grupo, para que nadie pensara que soy una antigua, una retrógrada fuera de la vida actual.

       Pues sí, señores y señoras, yo tengo el periódico de papel, me gusta ese periódico, le encuentro ventajas sobre los periódicos digitales. ¿Cuáles? Un montón. Por ejemplo, la publicidad. En el periódico impreso parece como si los ojos se acostumbraran a no ver los anuncios, quizá porque se quedan quietecitos en donde los han puesto, mientras en los periódicos digitales te persiguen, te asaltan, te tapan la lectura obligándote a cerrarlos una y otra vez. Si es que puedes, pues a veces ocurre que al hacer clic sobre el aspa de la esquina, lo que haces es abrir una página nueva de la que cuesta salir. Incluso en el mejor de los casos y en las publicaciones más serias, te los encuentras entre párrafo y párrafo, haciendo también la lectura muy incómoda.

      Otro inconveniente es la desactualización, que las noticias de hoy están mezcladas con las de ayer o con las del año pasado obligándote a buscar la fecha, que muchas veces no está, y te encuentras leyendo lo que en el periódico impreso ya has llevado al contenedor de reciclado. 

      ¿Algo más? Pues sí. Los periódicos de papel suelen tener las secciones más ordenadas, más fijas, de tal forma que nos resulta más fácil ir directos a lo que nos interesa, mientras en los digitales ese orden cambia con frecuencia (si no es todos los días) agotando nuestra paciencia cuando queremos buscar algo concreto.

      Si a todo esto añadimos la dificultad de leerlos en el móvil, darle al dedo y pasarnos media docena de páginas de golpe o meternos sin querer en otro periódico, el resultado es un maremágnum muy distinto a la tranquilidad de acomodarnos en nuestro sillón preferido, coger un periódico que huele a papel y a tinta, empezar por la última página si eso nos apetece, ir a la primera cuando nos parece bien y, cuando estamos preparados, entrar en el centro, en las páginas de opinión, para reflexionar sobre las noticias que ya hemos ido conociendo por los distintos medios.

      Así que, señoras y señores, esta que firma pagará mientras pueda la suscripción del periódico de su ciudad, que no es el mejor ni el más de su cuerda, pero es de papel impreso y está en su puerta cuando se levanta por la mañana.  

15/3/26

El edadismo de los *****es

 



      Llamo a un laboratorio clínico para informarme de si el volante del médico es válido tal como está. Me contesta un chico joven que me dice que vaya y se lo enseñe. Yo le digo la edad que tengo y que para ir allí necesito un taxi, que si no hay otro modo de hacerlo. Y entonces, llega el edadismo de siempre.

       Si tiene usted alguien que le haga una foto y nos la manda por correo electrónico...

      Y yo, con el aguante que ya me da la experiencia:

      Eso puedo hacerlo yo. Mi problema no es lo digital, sino el desplazamiento.

      Y oigo en el teléfono las carcajadas nerviosas del chico, consciente de que ha metido la pata dando por hecho que una persona de mi edad no maneja la cámara del móvil ni sabe lo que es el correo electrónico.

      Yo me río también ...por no llorar.

   

3/3/26

Los Goya 2026 (?)

 


      Nunca he seguido los premios Goya ni la gala de entrega con su parafernalia de alfombra roja y desfile de vestuario, pero como el año pasado se celebró aquí, inevitablemente me llegaron sus ecos y hasta vi los "cabezones" expuestos en las proximidades del Palacio de Congresos. Días después publiqué esto con una actuación de ese año y otra del anterior, por lo que en esta ocasión me he asomado también a los vídeos del acto a ver que se había cocido y me he encontrado con que el número principal, el más comentado y alabado, ha sido una copia, una mala copia, de este concierto del año 1995. Ver para creer.


21/2/26

Marbella

 



      Sería a finales de los 90 cuando nos encontramos tres vecinos esperando el ascensor, que no terminaba de bajar. Uno de ellos, llevaba un periódico acabado de comprar y empezó a hojearlo.

 

      Vecino 1 -¡Vaya! Otra vez detenido el alcalde de Marbella.

      Yo: Menudo sinvergüenza..

      Vecino 2: Pero no puedes imaginarte como ha puesto Marbella.

      Yo: Habrá puesto maceticas, pero sigue siendo un sinvergüenza y un asesino.

      Vecino 1: ¿Asesino?

      Yo: Como eres más joven, quizá no recuerdes lo de la Urbanización Los Ángeles de San Rafael.

      Vecino 2: Eso fue culpa del constructor.

      Yo: El constructor era él.

      Vecino 2: Pues Marbella le ha dado tres veces la mayoría absoluta.

      Ante eso, me callo, pues imagino que este vecino fue uno de sus votantes, ya que procedía de esa zona.

      Llega el ascensor, la conversación termina y cada uno nos vamos a nuestra casa. Mientras me cambiaba de ropa, empecé a pensar en cómo ciertas mentalidades se contagian. Me explico.

      Jesús Gil llevó a Marbella su mentalidad de que el dinero está por encima de todo, que todo vale mientras nos lleve al dinero, a las ganancias, al lujo y la buena vida. Allí, en la Costa del Sol, encontró un campo abonado por años de especulaciones y corrupciones, por lo que el contagio fue inmediato y el GIL, su partido personal, reinó absolutamente porque también la población se había contagiado. Una población que aceptó a la policía matona, que apaleaba inmigrantes y drogadictos en aras de una supuesta "seguridad", una población orgullosa de las grandes mansiones, de las calles adornadas y de la jet set que pululaba por ellas, una población que, como el vecino, disculpaba al artífice de la corrupción porque, en el fondo, deseaba ser parte de ella.

      Muchos años han pasado desde aquello, pero ahora vemos como esa mentalidad se ha establecido hasta en el barrio más pobre de nuestras ciudades, el contagio ha llegado a las capas más bajas de la sociedad, que quizá la única forma que tienen de ser corruptos es trapichear con droga. Y lo hacen, porque "los de arriba" les han enseñado que no basta con tener un techo y comer todos los días, sino que puedes tener cantidad de techos y comer gourmet. Y que todo -honradez, decencia, legalidad-  absolutamente todo, está supeditado a eso.

      En los antiguos catecismos, a esta mentalidad se le llamaba moral laxa. Ahora no sé cómo llamarla.

3/2/26

Otro recuerdo de la Navidad




Imagen de Pixabay

      Me cuenta mi amiga, la de la residencia, que la cena de Nochevieja estuvo muy bien, que el menú consistió en entremeses variados, consomé con huevo, ensaladilla rusa de gambas, bacalao con tomate y un postre de chocolate.
      Y yo me pregunto si en esa residencia necesitan plazas libres, pues si yo ceno así...no amanezco.
 

27/1/26

Comunicación vs. Narrativa

 



      Hace unos días, en el blog LA TINAJA DE DIÓGENES, su administrador, Cayetano, planteaba la razón por la que escribimos y hubo opiniones diversas, como diversos somos sus visitantes. Yo escribí textualmente: Para mí, escribir es comunicarme y no me vale si no tengo respuesta. Por eso, no he entendido nunca un blog cerrado a los comentarios ni un bloguero/a que no contesta a quien comenta.

       Más tarde, estuve recordando lo que ocurrió hace años cuando un amigo, escritor de narrativa, inició un blog a modo de experiencia y los amigos nos encontramos con la sorpresa de que eliminaba los comentarios que contradecían las ideas que él había expresado. Le pregunté por qué hacía aquello y me contestó con toda convicción que él no podía permitir que en un sitio bajo su nombre hubiera opiniones con las que no estaba de acuerdo. 

      Y es que él estaba acostumbrado a expresarse a través de los personajes de sus novelas y a no saber si quién las leía estaba de acuerdo o no con aquello. Sabía que sus libros se vendían, pero en realidad no llegaba a saber si al lector le habían gustado ni tampoco si su ideología coincidía con la de sus personajes. Por supuesto que tenía críticas, reseñas en medios de comunicación, pero un crítico se limita a opinar sobre la calidad -a su juicio- de esa obra, pero no entra a discutir la ideología de los personajes ni a expresar la propia.

      Y esa es la diferencia con un blog. El blog es comunicación, la narrativa no. Es más, durante siglos, la prensa tuvo más de narrativa que de comunicación, ya que, quitando las consabidas Cartas al Director, poco intercambio de opiniones había. Solo si en una ciudad había dos periódicos, podían darse debates entre los periodistas de uno y de otro, pero pocas veces intervenían los lectores. En este momento, eso ya ha cambiado con la prensa digital, abierta a las opiniones de quien la lee y se registra, pero la narrativa sigue igual, sigue el autor desconociendo si el lector comparte su ideología o estrelló el libro en el suelo mientras recordaba a su madre. A la madre del autor del libro, por supuesto. 

13/1/26

Recuerdos de la Navidad. En el super.



 

      Sección de charcutería. Una señora y yo cogemos número, ella el 24, yo el 25 y nos ponemos a esperar que nos toque. Por casualidad, miro al dispensador de los números que tengo a mi espalda y veo llegar a otra señora, que se lleva el 26. Empiezan a atender a la señora 24, que lleva una lista enorme. Afortunadamente, otro empleado se queda libre y pasa número, muestro yo mi 25 y, con sorpresa por mi parte, la señora 26 dice que tiene el 24, aunque no lo enseña. Yo no tengo ganas de discutir y lo dejo pasar, pero empiezo a examinarla de arriba a abajo. Mediana edad, ropa mañanera pero de boutique, peluquería cara y un móvil Apple en la mano. Atiendo también a lo que pide: Jamón de bellota, salchichón ibérico, chorizo ibérico, York "del mejor que tengas"... Nota que la miro, se ríe y con aire triunfante me dice: Me colé... Yo solo le contesto: Ya me di cuenta. Y fijo la mirada en el mostrador. Me atienden a mí y, como solo quiero un artículo, me voy en seguida, mientras la señora 26, la Pija Nueva del barrio vecino, sigue pidiendo "lo mejor que haya" y mencionando la palabra marisco a saber por qué. 

 

1/1/26

Año Nuevo

 

 PAZ, FRATERNIDAD Y JUSTICIA EN EL MUNDO

Y UN BUEN AÑO PARA TODOS