8/7/18

Quizá siempre fue así



      Quizá siempre fue así y no nos dimos cuenta. Los jóvenes nos íbamos, los viejos se quedaban. Y nosotros, los jóvenes, no sabíamos de su soledad, de su tristeza, del vacío de sus horas, de sus miradas a un reloj que no terminaba de marcar la hora de la cena y, luego, la hora de acostarse. 

      Estábamos en nuestra vida y ellos en la suya.


9 comentarios:

  1. Creo que en mayor o menor medida siempre ha sido así, lo que ocurre es que antes no se llegaba a estas situaciones límite, principalmente porque se vivía bastante menos, sin embargo la "invisibilidad" actual está influenciada debido a que hoy la juventud está mas desarraigada de sus mayores, antes la familia siempre estaba unida en la misma casa hoy en día está repartida por el mundo.

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    1. Pues mira para lo que le sirve a la del vídeo vivir en la misma casa que su familia...

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  2. La de cosas que pienso hacer cuando me vuelva invisible.

    Kisss y Kissss

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    1. Es que hay invisibles... e invisibles.

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  3. El vídeo está dramatizado y representa a una parte de lo ancianos, de ahora y de siempre, pero la realidad a veces es diferente. Los jóvenes siempre hemos vivido a lo nuestro, quizás porque teníamos más fuerza que experiencia, más ganas que cabeza, pero la relación con los mayores no ha cambiado con el tiempo. Había personas solas antes y las hay ahora. Se cuidaba de los mayores antes y se les cuida ahora. No es una cuestión temporal, sino de educación.

    Yo tengo amigos que cuidaron de sus padres hasta que fallecieron, y no son uno ni dos, sino la inmensa mayoría (quizás por eso son amigos míos). Y los tengo que los están cuidando en este mismo instante.

    Eso no quita para que también haya abandonos, claro está.

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    1. En realidad, el vídeo no tiene nada que ver con lo que yo digo, solo que lo encontré y me pareció que podría completarlo. Yo hablo de situaciones más simples y cotidianas, menos dramáticas. De la situación que se produce, inevitablemente, cuando las personas van envejeciendo y la salud, la propia vejez, les limita la vida, por lo que se distancian cada vez más de los que por su juventud no tienen aun límite.

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    2. Quizás me haya centrado más en el vídeo. Tienes razón, y creo que siempre fue así, aunque puede que la vida moderna lo haya exacerbado. Antes no había tantas opciones, la vida era más sencilla y todos habitaban la misma casa, lo que facilitaba la cercanía, tanto física como emocional. Hace ya algunas décadas que las familias viven separadas, a veces por muchos kilómetros, y eso dificulta el contacto. Una llamada nunca podrá sustituir a un abrazo, pero es que además nos vemos abocados a seguir un ritmo que las personas mayores no se pueden permitir. Les damos residencias, pero nos olvidamos de lo más importante, del cariño y de la compañía.

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    3. Si nos guiamos por el vídeo, a esa señora no le sirve de nada vivir con su familia en la misma casa, casi diría yo que es peor, pero ya hemos dicho que está dramatizado. Sin embargo, le falta dramatismo a ese ver diariamente como los jóvenes cogeis trenes que nosotros, los viejos, solo vemos pasar de lejos.

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  4. Se aprende, sobre todo, de lo que se vive... Y cuando entre esas vivencias se halla la omnipresencia de las yayas y yayos siempre respetados y cuidados por nuestra familia, resulta improbable dar la espalda a un padre y a una madre, ya mayores, que tanta generosidad y amor desplegaron.

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