19/8/21

Mañana

                            

         

       Pasando de un vídeo a otro de Silvia Pérez Cruz, encuentro uno que no conocía, pero que la letra me suena mucho, así que la busco y veo que se trata de la adaptación de un poema de Ana María Moix, perteneciente al libro No time for flowers y otras historias.  Y se hace la luz, porque se que tengo ese libro, solo es cuestión de buscarlo. ¡Bingo! Ahí está, no ha sido demasiado difícil. Lo abro y lo primero que veo es una dedicatoria a mi nombre, firmada por la autora en Sevilla, 1973. ¿Sevilla? ¿Yo en Sevilla? Y, de pronto, caigo. Aquellas amigas que se fueron a vivir a Sevilla, llevándose algunos libros que echo de menos. Y no es que me los birlaran o que se quedaran con ellos si se los había prestado, sino que durante muchos años tuvimos una biblioteca compartida entre tres. ¿Para qué vamos a comprar las tres el mismo libro? Y nos poníamos de acuerdo en quien lo compraba y luego se lo pasaba a las otras. Pero se trasladaron a Sevilla y, como era difícil recordar quien compró cada libro, decidimos quedarnos cada una con los que tenía en ese momento. Luego, estando allí, probablemente me regalaron este e hicieron que me lo dedicara Ana María Moix en alguna visita o, por la fecha, en la Feria del Libro, donde son frecuentes las presentaciones y las firmas.

 


      En fin, que ahí está el poema. Un larguísimo poema, con los versos separados por espacios en vez de líneas, supongo que porque, de la forma habitual, desbordaría los límites del libro. Un poema del que ahora Ana María Moix ha extraído versos de aquí y allá, hasta conseguir una letra para la música de Silvia Pérez Cruz. O al revés. 

 

12 comentarios:

  1. 1973, como decir, ¿qué leíamos ayer...?

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    1. Más o menos, lo que leo hoy, aunque este libro no había vuelto a tocarlo. Ahora he vuelto a leerlo y creo que me ha gustado más que entonces. Digo "creo", porque de no haberlo vuelto a tocar deduzco que no me gustó mucho, pues la narrativa pocas veces la releo, pero la poesía sí.

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    2. Los libros cambian con el tiempo, los que a los 15 no nos dijeron nada, son tremendamente buenos a los 50. Y los que devorábamos en la infancia, hoy no tienen sentido, de tan ingénuos. ¿O somos nosotros los que cambiamos a medida que la vida va pasando...?

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    3. Somos nosotros los que cambiamos. Y te pongo el primer ejemplo que me viene a la memoria.

      Leí a Teilhard de Chardin demasiado pronto, cuando aún no tenía base suficiente para entenderlo, por lo que me gustó Génesis de un pensamiento, pero El medio divino no lo entendí. Años después lo releí y ya lo comprendí mucho mejor, pero es que ahora no me atrevo ni a meterle mano. Creo que seguiría entendiendolo, pero se me haría pesado. El libro es el mismo, pero yo he pasado por etapas diferentes y, en este momento, algo tan profundo se me hace cuesta arriba.

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  2. Se nota que eras y eres, una persona conocida e interesante.

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    1. Anda ya... Que cosas dices... Cuando un escritor está firmando libros, te pones en la cola, le dices tu nombre y él o ella escriben... lo que escriben siempre. Y, en esta ocasión, ni siquiera fui yo quien se puso en cola, sino alguna de mis amigas de Sevilla.

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  3. ...del año 73, como quien dice anteayer mismo... Original ese recurso de presentar el poema con versos en la misma línea con un simple espacio para delimitarlos.

    Suena bien en la voz de Silvia, como si hubiera sido escrito para que ella lo transmitiera.

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  4. A mí no me parece tan lejana esa fecha, pues el reencuentro con este libro me ha hecho recordar muchas cosas que ocurrieron en esos años y muchas cosas que me ocurrieron a mí.

    Si se mira bien el poema, la verdad es que no se podía poner de otra forma, pues hay versos de una sola palabra y otros del tamaño de un párrafo, páginas en las que se podría muy bien separar los versos y otras que, practicamente, son prosa poética.

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  5. Buena idea la tuya de escuchar música y recordar poemas en estos pesados días de agosto. Son, sin duda una buena compañía.Además te agradezco que las compartas, la poesía y la música por que no conocía ninguna de las dos.
    Hablando de libros y de cómo hemos cambiado. yo antes - cuando era muy joven- leía mucha poesía, ahora no tengo paciencia para poemas. Sin embargo, ahora releo libros que me gustaron en el pasado, se que gustaron, aunque recuerdo poco de ellos. Y si escuchamos un canción que nos gusta mil veces y vemos la misma película diez veces, ¿por que no releer algo ya disfrutado para volver a disfrutar? Cálidos saludos.

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    1. En mis preferencias de lecturas, he tenido épocas y una de las primeras fue la poesía, porque los libros juveniles ya se me habían quedado cortos y "los de mayores", en aquella época teníamos muchas restricciones para leerlos. Imagina que, cuando tenía catorce años, llegó a mi casa la biblioteca de mi abuelo y mi padre me apartó unos cuantos libros que no podía leer, entre ellos "La Celestina"... Por fin conseguí leer narrativa durante bastante tiempo, luego tuve muchos años dedicados a la Teología y al "pensamiento", luego llegó el ordenador, la información, la inmediatez, y abandoné totalmente la narrativa, justificándome en que dicen que eso es señal de madurez (¿?) y, en este momento, leo más poesía que otra cosa. O sea, que he vuelto al origen...

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  6. Qué maravilla de voz, especial para esa poesía, también la música es apropiada. Me encantó. Gracias. Hermosa anécdota la que cuentas. Beso grandote

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    1. La verdad es que ha quedado muy bien esta especie de resumen de un poema tan largo y Silvia Pérez Cruz ha acertado con la música.

      Gracias por la visita.

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