En
una fecha que no puedo precisar y dentro de las múltiples
manifestaciones, sentadas y protestas de aquella época, recuerdo
perfectamente una -bastante accidentada por cierto- para pedir la
condonación de la deuda externa de los países americanos, aquella deuda que sarcásticamente llamábamos deuda eterna y que oprimía cada vez más a los países hermanos en una espiral inacabable.
Ahora, cuando es España la que está en apuros, llevo tiempo esperando que al otro lado del mar se levante una voz, solo una, en apoyo de este país que antaño fue la Madre Patria y ahora ya no es ni siquiera una parienta lejana.
Ahora, cuando es España la que está en apuros, llevo tiempo esperando que al otro lado del mar se levante una voz, solo una, en apoyo de este país que antaño fue la Madre Patria y ahora ya no es ni siquiera una parienta lejana.
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Los dibujos pertenecen a la portada y contraportada de un folleto de 40 páginas (con su grapa y todo, no creáis) hecho a multicopista, que se repartió o vendió por entonces y que explicaba a manera de cómic todo lo relativo a esta deuda externa.









