No hace mucho vimos a Mayte Martín en una canción de Manuel Alejandro, y hoy quiero repetir con la misma cantante para hablar de la vidalita.
La vidalita es, dentro del flamenco, lo que llaman un cante de ida y vuelta, que en este caso creo que es sólo de ida, mejor dicho de venida, ya que tiene su origen en las tribus collas de Chile, Bolivia y el NOA (Noroeste argentino)
El nombre le viene de vidala, híbrido de vida y del sufijo quechua –la, aunque no hay que confundirla con la propia vidala, ya que es más lenta que esta y suele intercalar entre los versos la expresión vidalitá para dar a entender que el cantante le habla a su canción.
Cómo llegó la vidalita a convertirse en un cante andaluz es algo que nos podrán decir los estudiosos del tema. ¿Similitud entre la tristeza de esta música y la del cante flamenco? El hecho es que llegó a Andalucía probablemente por el puerto de Cádiz y aquí se quedó en un inevitable proceso de aflamencamiento, dando lugar a un cante no jondo pero sí muy genuino.
Leo que el cantaor que la popularizó fue Manuel Escacena (1886-1928) y que luego la cantaron el Niño de Marchena, la Niña de los Peines y Manuel Vallejo. Con el resurgimiento actual de estos cantes de ida y vuelta, tenemos últimamente las versiones de Enrique Morente, Estrella Morente, Antonia Contreras y Diego el Cigala (aunque esta última no la recomiendo)
Pero, sobre todo, me quedo con esta interpretación de Mayte Martín, que os ofrezco en un vídeo tan tenebroso como el anterior, pero aceptable de sonido.
Se aceptan rectificaciones y sugerencias de los amigos de allá.
La vidalita es, dentro del flamenco, lo que llaman un cante de ida y vuelta, que en este caso creo que es sólo de ida, mejor dicho de venida, ya que tiene su origen en las tribus collas de Chile, Bolivia y el NOA (Noroeste argentino)
El nombre le viene de vidala, híbrido de vida y del sufijo quechua –la, aunque no hay que confundirla con la propia vidala, ya que es más lenta que esta y suele intercalar entre los versos la expresión vidalitá para dar a entender que el cantante le habla a su canción.
Cómo llegó la vidalita a convertirse en un cante andaluz es algo que nos podrán decir los estudiosos del tema. ¿Similitud entre la tristeza de esta música y la del cante flamenco? El hecho es que llegó a Andalucía probablemente por el puerto de Cádiz y aquí se quedó en un inevitable proceso de aflamencamiento, dando lugar a un cante no jondo pero sí muy genuino.
Leo que el cantaor que la popularizó fue Manuel Escacena (1886-1928) y que luego la cantaron el Niño de Marchena, la Niña de los Peines y Manuel Vallejo. Con el resurgimiento actual de estos cantes de ida y vuelta, tenemos últimamente las versiones de Enrique Morente, Estrella Morente, Antonia Contreras y Diego el Cigala (aunque esta última no la recomiendo)
Pero, sobre todo, me quedo con esta interpretación de Mayte Martín, que os ofrezco en un vídeo tan tenebroso como el anterior, pero aceptable de sonido.
Se aceptan rectificaciones y sugerencias de los amigos de allá.

Acepto: jamás hubiera reconocido una "vidalitá" hasta que Mayte empezó a cantar.
ResponderSuprimirIncisos discutibles:
-La Vidalita es una de los pocos ritmos que no se bailan.
- La "original" (según el que consultemos y lo que entiendan por "original") es cantada a dos voces.
- Más de un estudioso niega el origen indígena de la vidalitá, afirmando que deriva de una melodía zaragozana.
- Otra opinión, esta de mis pagos entrerrianos: http://todochamarritas.unlugar.com/historia/lavidalita.htm
"...vidalita de las pampas no es de origen indígena sino tomada de una melodía zaragozana, al coincidir los melogramas".
Aquí os dejo un video (de lo mejor, según mi gusto):
"vidalita Ginastera/Villalobos/Guastavino"
Esta es más..."clásica":
ResponderSuprimir"atahualpa yupanqui - vidala de los abuelos"
Estos cantos y melodías tienen según mi parecer, un exclusivo origen montañés. El grito tonal encuentra un agradable sentido musical en el eco profundo que devuelven los valles.
ResponderSuprimirSólo hay que pensar en los coros alpinos, japoneses o tibetanos, entre otros, para encontrar curiosas similitudes, que más que casuales, tiene explicación en las estructuras músicales básicas en que se basan.
Quizás fue del encuentro entre collas a argoneses, y de la semejanza entre esas melodías donde surgieron baguala, vidala y vidalitá.
Gracias a Nfer y Sofocador vamos completando información sobre esta música venida del otro lado del mar, lo mismo que la Colombiana, la Guajira, la Milonga y la Rumba cubana, de gran arraigo y popularidad desde hace muchos años.
ResponderSuprimirEl pueblo andaluz, formado en la mezcla de culturas, asimiló e hizo suyas también estas canciones que le fueron llegando en los barcos al puerto de Cádiz.
Nawang Khechog - según lo miremos en las fotos del video- puede pasar como Kolla: tiene rasgos muy similares(tibetanos, jamás tuve uno cerca, pero kollas y kollitas, muchos).
ResponderSuprimirAsí como hay un límite a las combinaciones de la Naturaleza, tambien puede haberlas para la música.
En este tema hay demasiadas similitudes entre los pueblos de oriente (y su cultura) y la región de la puna. La música es una de ellas.
ResponderSuprimirPero además el idioma quechua tiene fonemas muy parecidos a los de indochina y japón: hay una constante presencia de las sílabas shi, tchi, tshe, ay, kay, ia entre otras.
Los rasgos físicos, como Nfer menciona, nos dejan la evidencia de que debe haber algo más que casualidades.
Hay cantos japoneses muy cadenciosos, serenos, que bien podrían emparejarse con una baguala o vidala. ¿Es la influencia del paisaje? El tema da para mucho más y seguramente los musicólogos lo han investigado.
La idea que tengo del asunto es que América fue poblada originariamente desde el norte a través de Bering, como dicen los especialistas, pero luego sufrió en el hemisferio sur, una primera “colonización” que llegó de oriente y algunos siglos después, la que conocemos desde España. Los Incas introdujeron el concepto de Imperio que era desconocido por los grupos de cazadores y recolectores originarios y luego el conquistador europeo impuso el suyo.
Desde el presente, es común que perdamos de vista la trascendencia del tiempo, cuatrocientos o quinientos años son muchos para la evolución cultural de los pueblos y la vidala y vidalita, como las conocemos, tienen apenas 150 o 170 años, por lo que es fácil entender la fuerte influencia española que les da su forma.
En la música –como en cualquier manifestación artística- todo son asimilaciones y fusiones. El flamenco parte de las músicas y bailes tradicionales de Andalucía, cuyo origen se pierde en la historia de los tiempos, el pueblo gitano lo entronca con Oriente, y luego va incorporando diversas aportaciones, siendo quizá la más rica esta corriente de canciones que le llegan del otro lado del mar. Los cantes que surgen a partir de ellas no son flamenco puro –hondo o jondo- sino cantes aflamencados, cuya mayor o menos pureza dependen del intérprete.
ResponderSuprimirLamentablemente no puedo escuchar la pieza musical (por una avería en el sonido de mi ordenador).
ResponderSuprimirEn todo caso, no soy muy adepto al flamenco (aunque mi hija de 16 años es una apasionada de este tipo de música).
Sin embargo, sí que me gusta el Camaron, la Niña Pastori o el flamenco pop (de El último de la fila, por ejemplo).
Cuando pueda escuchar Vidalita, te comentaré al respecto.
Salud y SaLiRe.
A mí no me suelen gustar esos "mix" como el flamenco pop. Por eso no me gusta la interpretación de la vidalita por El Cigala, que eso ya ni es flamenco... ni es vidalita.
ResponderSuprimir¡Cuánto sabéis, madre mía! Claro que con tanto vídeo que recomendáis, de paso me he encontrado a Yupanki, a Cafrune, etc., y he vuelto a recorrer parte de mi adolescencia.
ResponderSuprimirA Mayte Martín fui a verla no hace mucho, y la verdad es que me gustó, tengo una amiga que es fan suya.
Lo que está claro es que, afortunadamente, siempre hay influencias de músicas de unas zonas a otras y la fusiones son, a mi entender, enriquecedoras.
Saludos.
Pues mira, Mafalda, yo no la he oído nunca en directo.
ResponderSuprimirEstoy pensando que los amigos que han comentado no conocen a Mafalda.
ResponderSuprimirOs presento:
Aquí Nfer, Sofocador y Alfa79.
Aquí Mafalda, llegada de nuestros nortes y con un blog que, al parecer, no quiere enseñar mucho. Pero que está en los enlaces de este Macasar... (Aunque puede ser que vayáis y no esté)
Aparte de aprender muchas cosas, recordé algo que cantábamos en la adolescencia
ResponderSuprimir¡Palomita linda!
¡Vidalitá!
Piquito rosado,
llávale esta carta,
¡Vidalitá!
A mi bien amado.
Puede que Nfer también la recuerde
Un ejemplo de Cante jondo de Santiago del Estero - Argentina - región cuna del quechua santiagueño, con fuerte influencia española.
ResponderSuprimirY pueden crear un curioso duo abriendo en otra ventana del explorador a Pastora Pavón y escuchando a las dos juntas.
ResponderSuprimirHay que reconocer que el duo es curioso, aunque yo creo que se dan de patadas. Lo que me lleva a plantearme como pudo haber esa fusión.
ResponderSuprimir¡claro que la recuerdo, nirene!
ResponderSuprimircon algunas variantes, quizá añadidos o arreglos hechos por nosotras mismas o por quienes la cantaban de antes.
Contrapunto (canon, fuga, payada)es una forma...con voces.
Excediendo quizá los límites de este post, el "diálogo" de los cuerpos, como vemos en esta
competición de hip hop , me resulta asombroso: me sugiere algo anterior a la palabra hablada.
¿Alguien me presta un diccionario?
ResponderSuprimirDiccionario por aqui....hummm, ...mejor una Versión explicada
ResponderSuprimirEsto se está poniendo bueno....
ResponderSuprimirIncluso pudiéramos atrevernos a sugerir la superación de todas las experiencias periclitadas, facilitando así la creación de toda una casuística de amplio espectro.(*)
ResponderSuprimir(*) Frase armada con un generador automático encontrado en la nete.
¿Mande?
ResponderSuprimirNo entiendo de flamenco, Senior; pero lo siento y lo disfruto delante de media caña de lomo y una botella de manzanilla... eso sí, en Andalucía, en cualquier punto de esa maravillosa tierra.
ResponderSuprimirTú lo has dicho, Pablo. El flamenco no se puede oir "en frío". Hace falta un ambiente apropiado y el acompañamiento que tú indicas. Aunque si me permites, cambiamos la manzanilla por un fino. ¿Que tal un Tío Pepe?
ResponderSuprimirMe inclino por la manzanilla, Senior, porque el fino me tumba.Pero a un La Ina o al que usted recomienda, como a otros que conozco, no le hago ascos. Eso sí, con uno tengo suficiente.
ResponderSuprimirA mí ya me tumba hasta una "milno", que los años no pasan en balde. Pero eso no quita para que aprecie lo bueno y me atreva con ello de vez en cuando.
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