6/5/13

Cuando el río corre....


No se cuantas veces a lo largo de este invierno habremos dicho los granadinos: Llueve más que cuando enterraron a Zafra. ¿Os suena el nombre? Seguro que sí, pues ya hablamos de esa familia y de la Casa de Castril llena de leyendas. Pues bien, el protagonista ahora no es aquel señor que se cargó al paje y tapió el balcón de su enamorada hija Doña Elvira, sino otro descendiente de Don Hernando de Zafra, que tuvo un final poco digno de  su noble estirpe.
Según cuenta la leyenda, allá por el año 1600 ocupaba la casa Don César de Zafra, un señor que parecía tener tan malas pulgas como su pariente y que debido a un conflicto de lindes con los vecinos de sus tierras, desvió la acequia que pasaba por allí, dejando a todos sin agua. Agobiada por la sed, una gitana se introdujo por la noche en su finca para llenar un cántaro de agua, pero con tan mala suerte que los guardas la descubrieron y la llevaron ante el malvado Don César, el cual estrelló el cántaro contra el suelo y la condenó a recibir tantos garrotazos en su cuerpo como trozos en los que se había roto el cántaro, ante lo cual, la gitana lo maldijo diciendo:
-Siete palos me dieron, conde de Zafra, y maldigo y emplazo tu vida en siete días. El próximo martes morirás, las aguas van a sobrarte y tus despojos navegarán sobre ellas".
Añadiendo al irse toda dolorida:
-¡Quiera Dios que te entierren las aguas del río!
Aquella misma noche el noble enfermó y tras una semana de tiriteras y dolores murió el día 4 de marzo, martes para más señas. Según era costumbre, colocaron su cadáver para el velatorio en una sala baja de la casa, que como ya sabéis está en la Carrera del Darro que discurre a todo lo largo del río, pero ocurrió que se produjo una gran tormenta, el río se desbordó y las aguas entraron en la casa arrastrando el ataúd y su ocupante río abajo hasta perderse y desaparecer.
Por eso los granadinos, cuando vemos que nos cae el agua a cántaros, nos acordamos de aquel señor de Castril  que no pudo ser enterrado en el panteón familiar a pesar de lo cerca que estaba su casa del Paseo de los Tristes, donde se despedían los duelos antes de iniciar el cortejo la subida por la Cuesta de los Chinos hasta el cementerio.

16 comentarios:

  1. Yo no se si esas maldiciones son tan efectivas, pero casos hay en la Historia como por ejemplo la que se refiere al rey Fernando IV al que apodaron El Emplazado porque según se cuenta los hermanos Pedro y Juan de Carvajal fueron acusados al parecer injustamente del asesinato de Juan Benavides. El rey ordenó que los hermanos fueran despeñados y cuando se dirigían a la muerte ellos emplazaron al rey al tribunal de Dios en el plazo de treinta días. Y el rey murió pasados esos treinta días.

    Otro caso muy interesante es el de Jacques de Molay, el último gran maestre de los templarios que cuando lo quemaron en la hoguera emplazó al rey Felipe IV de Francia y al papa Clemente V ante el tribunal de Dios y ambos murieron en ese mismo año.

    Así que cuidadín con las maldiciones por lo que pueda pasar.

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    1. Yo creo que estas cosas están escritas a posteriori. Es decir, que ocurrieron los hechos y luego le buscaron la explicación.

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    2. Puede que si puede que no, a veces suceden cosas que no somos capaces de explicar.

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    3. La verdad es que en esta leyenda nunca he reparado en la maldición de la gitana, sino en la "broma" del ataúd dando tumbos río abajo.

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  2. Aunque no conocía totalmente la leyenda, hoy he buscado información y especialmente está en los diarios de Granada, me ha hecho gracia oírla de viva voz.

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    1. Lo que tú no encuentres.... No conocía esos vídeos y, aunque tienen algunos errores, no están mal.

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  3. Es muy buena la leyenda. (Casi todos sabemos cómo el tiempo construye las leyendas, pero preferimos creerlas sin más, así la vida se hace mas llevadera)

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    1. Como le he dicho a Leodegundia, de lo de la gitana apenas si me acordaba hasta que lo he buscado para tener más datos, pues esas maldiciones -o bendiciones- son muy corrientes en las historias antiguas.

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  4. Es curioso cómo esa expresión se repite en distintos lugares con distintos nombre. Se conoce que la gente fija en su memoria un día fuerte de lluvia con el enterramiento de alguien y se fija en la memoria colectiva de ese lugar. Al haber vivido en distintos lugares de España, he oído esa expresión con nombres distintos en lugares distintos. ¡Muy curioso!

    Un abrazo.

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    1. ¿También con la historia de un ataúd flotante?

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  5. Curiosa leyenda o verdad. La maldición gitana es tremenda. "Pleitos tengas y los ganes"
    Una parte de la leyenda son las maldiciones. Si algo salía mal era porque te habían echado mal de ojo. Muy bueno lo del ataud.
    Bss

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    1. Para mí ha sido siempre una historia -o leyenda- muy divertida.

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  6. Jacques de Molay, el último gran maestre de los templarios también andaba como la gitana:

    «Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir." "Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!... A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año...»

    Y también palmaron.

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    1. Yo creo que las maldiciones son una reacción natural en el débil, que se siente impotente ante el fuerte y se apoya en alguien más fuerte aun. Algo así como el primo de Zumosol pero en antiguo.

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  7. La maldición es el desahogo del agraviado indefenso; seguramente, la gitana no sobrevivió a lo garrotazos y la imaginación popular ideó el resto cuando el cadáver del poderoso terminó navegando en su caja en una de las riadas.
    Ah, pero la leyenda es bonita; posee ese componente de castigo al malvado que, desgraciadamente, no suele darse en la vida real.

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    1. Supongo que en la imaginación de todos nosotros subyace ese deseo de castigo al malvado que, en nuestra impotencia, no podemos llevar a cabo y lo buscamos en un poder superior. Que puede ser Dios o Supermán, a elegir.

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