28/8/16

El operador






     Como llevamos todo el mes de agosto con el blog “más triste que un entierro de tercera”, vamos a ver si cambiamos de tercio y lo terminamos un poco más alegre, con una anécdota que recordé no hace mucho hablando con un amigo. 

     Algunos sabréis que durante muchos años existió lo que se llamaba la Milicia Universitaria o IPS, que era el servicio militar de los que estaban estudiando una carrera y consistía en dos veranos de campamento y luego, al terminar la carrera, las prácticas, seis meses de sargento o alférez, según la graduación que consiguieran en el campamento.

     Pues bien, el campamento correspondiente a este Distrito Universitario, estaba en Montejaque, en la provincia de Málaga, y allí se nos iban en verano los novios y amigos de todas las chicas, con lo que los sucedidos en ese campamento estaban a la orden del día y circulaban entre nosotras. Y uno de esos sucedidos le ocurrió a una amiga mía, que lo contaba mitad molesta, mitad divertida. 

     Como las comunicaciones telefónicas entonces eran tan rudimentarias y en aquel campamento aun más, las llamadas telefónicas pasaban por operador, uno de los “milicios” destinado a ese puesto, que allí pasaba sus horas metiendo clavijas y poniendo en contacto a sus compañeros con el mundo exterior. Relativamente, pues aquellas conferencias funcionaban fatal, se cortaban, había ruidos que impedían oír, no se entendían los que hablaban, etc. Y un día que a esta amiga la había llamado el novio, se desarrolló la siguiente escena cuando se estaban despidiendo: 

     Ella- Adiós, cariño, te quiero mucho. 
     Él- ¿Qué dices? 
     Ella (un poco turbada por tener que levantar la voz)- Que te quiero mucho…
     Él- No te entiendo. Hay ruidos.
     Ella (ya sofocada y viendo que en su casa la están oyendo hasta los vecinos)     
     -Que digo que teee quieeero mucho…
     Él- ¿Qué? 

Y entonces, aparece la voz del operador que les dice a los dos: 

Joé…Tu novia te está diciendo que te quiere mucho.¡¡¡Idiota!!!     

12 comentarios:

  1. Yo recuerdo aquellas centralitas de clavijas y aquellas llamadas que nunca sabías como iban a terminar si hablando con la persona con la que intentabas hacerlo o sencillamente con la operadora que a veces hacía de intermediaria. Me imagino que los "milicios" que les tocaba ese puesto se lo habrán pasado en grande sirviendo de intermediarios de las enamoradas parejas, la de anécdotas que habrán podido contar a la vuelta de su servicio militar.

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    1. Cuando esto yo creo que ya eran las conferencias directas, sin operadoras, pero en ese campamento era lógico que pasaran por centralita, también para controlarlas dado que se trataba de un campamento militar.

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  2. Menudos papelones los de los tres implicados: El del militar con grillos en la oreja, el de la amorosa novia sofocada y el del traductor.

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    1. Sobre todo el de la amorosa novia, con lo que les costaba entonces a algunas decir "te quiero", que parecía hasta pecado mortal.

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  3. - ¡Que compres yesca majo, que tu novia ya te tiene comprado el tabaco!.....
    Buff, he escuchado patadas de chistes de malentendidos en mandaos de decir en tiempos de mili...
    juas
    Kissss y kissss

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    1. De yesca nada, que en aquella época las novias regalábamos encendedores Ronson hasta con las iniciales grabadas. Para que luego se largaran novio y encendedor...

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  4. Jajaja, se veía venir. Me pregunto si alguno de nuestros jóvenes de ahora es capaz de imaginar un mundo así.

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    1. Pueden imaginarlo, pero como si hubiera ocurrido en tiempos de los Reyes Católicos.

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  5. Todavía ocurren cosas parecidas en el mundo rural. No me refiero a la mili, afortunadamente. Me refiero a los problemas de comunicación...

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    1. Lo único que falta ahora es el operador...

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  6. Yo podría contar unas cuantas anécdotas no de las comunicaciones telefónicas en la mili, aunque tengo unas cuantas con la emisora militar con la que fui destinado a Las Palmas de Gran Canarias y otras cuantas con los enlaces telefónicos entre pueblos por parte de Telefónica, ya que entonces las comunicaciones dejaban bastante que desear.

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    1. Yo también recuerdo cosas de cuando las conferencias se pedían y tenías que quedarte esperando horas a que te la dieran, pero sin separarte del teléfono porque, como te llamaran y no estuvieras, perdías el turno y creo que la pagabas de todas formas.

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