8/3/19

Día de...



      Me repito. Esto ya lo he dicho muchas veces en tiempo de elecciones, pero esta vez va por otro lado. Me refiero a que nunca dejaré de votar. Mientras pueda ir al colegio electoral, no dejaré de meter mi voto en la urna. Aunque no sepa a quien votar, aunque tenga que taparme la nariz o me arrepienta después. Siempre votaré para no traicionar a las personas que dieron su libertad o su vida porque pudiéramos hacer lo que ahora nos parece tan fácil y que muchos desprecian. Pero, especialmente, para no traicionar a las mujeres, cuya lucha por el derecho a votar fue aun más dura. 

      Y a eso vamos hoy, Día Internacional de la Mujer. Si recorreremos la historia del voto femenino, veremos lo difícil que fue el camino para las pioneras en esa lucha. Fueron criticadas, rechazadas y hasta ridiculizadas. Yo misma recuerdo las fotos en los periódicos de las “sufragistas” que, casualmente, siempre eran mujeres maduras, feas, hombrunas, mal vestidas… desagradables de ver. Y también recuerdo que, cuando una mujer mostraba un aspecto semejante, se decía de ella: “Parece una sufragista inglesa”. 

      Pero ellas abrieron el camino y, por ellas, os pido a las mujeres que votéis, ahora que se acerca una buena etapa de urnas. Votad a quien sea. Derecha, izquierda… Lo que os de la gana. Lo que, libremente, os parezca. Porque sois libres. Somos libres y somos poder. Sí, somos poder, aunque sea, simplemente, porque somos más. 

12 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Hay veces que recuerdo la primera vez que fui a votar con 24 años en aquel 1977,fue una fiesta como de domingo. Luego a veces he ido con la pinza en la nariz pero siempre ejerciendo un derecho por el que murieron muchos.

    Saludos

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    1. Y como digo ahí arriba, a las mujeres nos ha costado más trabajo aun. Como todo...

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  2. Votar o no sigue siendo una cuestión personal pero, independientemente de ello, la reflexión que deberían plantearse quienes ayer salieron a manifestarse -y fuimos muchas las persona, mujeres y hombres, las que combatimos pacíficamente por la igualdad- es la actitud tibia -cuando no descaradamente contraria- de determinadas agrupaciones políticas con el feminismo, el feminismo sin calificativos, el mismo por el que apostaron aquellas mujeres que no se arredraron ante las trabas y la marginación social.

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    1. Dado lo mucho que se está hablando estos días del tema, lo que he intentado con esto es mostrar un campo en el que también se han vulnerado los derechos de las mujeres y fueron ellas las que tuvieron que echarse a la calle y luchar por ese derecho, que no es menor que otros muchos.

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  3. El voto es un deber y una obligación seamos hombres o mujeres, quizás en algún caso pensemos que ninguno de los partidos nos representa, y por lo tanto la abstención es otra posibilidad, sin embargo en este caso, es preferible hacer un esfuerzo y votar por el menos malo, o el que más se acerque a nuestras convicciones.

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    1. Como digo arriba, yo creo que votar es un derecho, no un deber ni una obligación. Es cierto que hay países donde es obligatorio, pero eso lo desvirtúa.

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  4. Siempre he votado tapándome la nariz, para que no gobiernen los otros, ya que no hay partido en España que represente mis ideas liberales. Coincido contigo en que después de ese esfuerzo para salir de la dictadura franquista y de la otra, la machista, hay que ejercer el derecho al voto. Ellos trabajaron muy duro, remando contracorriente y es el mínimo reconocimiento que se merecen.

    Si conociésemos mejor nuestra historia nos daríamos cuenta de las trolas que nos cuentan, y estaríamos mejor preparados para afrentar la vida con éxito. Hay, por tanto, que estudiar ese mundo de sufragistas, pero con cabeza, lejos de películas y libros tendenciosos.

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  5. Yo quisiera remontarme más atrás, a aquellas “sufragistas” mal vestidas que fueron las pioneras, pues si me quedo en la dictadura franquista, estaría hablando de mí misma y tendría que recordar cuando mi madre y yo veíamos irse a votar a mi padre como cabeza de familia en aquella pantomima de voto al que estaba obligado por funcionario. Y tendría que decir también lo que me duele cuando se habla despreciativamente del “régimen del 78”, pues entre aquel voto de mi padre y el momento en que yo alargué mi papeleta por primera vez con mano temblorosa… hay un abismo que muchos no quieren reconocer.

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  6. De acuerdo contigo, es un deber pero también una obligación, hay que recordar el camino, el esfuerzo
    Un abrazo

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    1. Insisto en que yo lo veo solo como un derecho a ejercer.

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    2. Así lo veo yo también.

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    3. Volvemos a lo de siempre. Solo lo ve así quien ha luchado por conseguirlo.

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