Con retraso, ya pasada la noticia, me ha llegado este artículo, que os traslado porque creo que es interesante y que también viene a pelo de la discusión que hemos mantenido días atrás en un blog cercano. Su autor es Juan Antonio Estrada, profesor de Filosofía de la Universidad de Granada, jesuita y amigo mío, para más señas. (Lo cual no le añade nada, pero me lo añade a mí)
Entre otras cosas, dice esto:
En una sociedad poscristiana, la de la muerte de Dios, es bueno que resurja el debate. Lo peor no es el ateísmo humanista, que protesta contra una religión opresora, sino la indiferencia a los valores humanos que pregona el Evangelio.
Aquí completo.
Entre otras cosas, dice esto:
En una sociedad poscristiana, la de la muerte de Dios, es bueno que resurja el debate. Lo peor no es el ateísmo humanista, que protesta contra una religión opresora, sino la indiferencia a los valores humanos que pregona el Evangelio.
Aquí completo.

Pues bien, ¿no?
ResponderSuprimirAsi es. El problema no es sólo de los evangelios que no pregonan valores humanos. El problema de hoy es la deshumanización del poder, que pasó en pocos años de los grandes estadistas (malos, regulares y buenos) a la abstracción impune de los directorios de grandes empresas. Hoy el mundo no se rige por los valores humanos sino por cosas como la “producción con mejora contínua”, “optimización del costo”, “rendimiento financiero”, “la máxima ganancia es la de hoy”.
ResponderSuprimirSembrar trigo que crezca sano y con buen rendimiento ya no es suficiente, su precio final debe superar el equivalente al rendimiento financiero del valor de la tierra donde se siembra. El valor del trabajo, “del pan amasado por las propias manos” que podía expresar algún evangelio, ha quedado relegado a cuestiones no humanas, a abstracciones absurdas, sólo defendidas por quienes jamás tocaron una espiga.
Desde el anonimato de los mandos de estas Sociedades Imperio salen las órdenes que obligan al ciudadano común a creer en esto o en aquello, a elegir a un gobernante, a consumir sin razonar, a ir a la guerra, a quedar marginado, a no preguntar demasiado. Y las Iglesias (no sólo la Católica) son parte de este círculo de Sociedades y por lo tanto no pueden pregonar contra sí mismas y acaban siendo cómplices del asesinato de Dios.
Yo insistiría en esta frase del artículo:
ResponderSuprimirLa confrontación radical no es entre ateos y cristianos, sino entre los que ponen las metas de su vida en la mezcla de dinero y sexo que domina nuestras sociedades, y los que, del modo que sea, ponen el acento en las relaciones personales, y en la justicia y fraternidad que derivan de ella.
...alguien me dijo alguna vez:
ResponderSuprimir"no hay víctimas ni victimarios, hay relaciones entre personas"
Cuando dejan de existir las relaciones entre las personas, o se priorizan otros no-valores, nadie es responsable...y cualquier cosa es posible. En palabras.
Interesante el artículo de Juan Antonio Estrada, que en algunos momentos me ha recordado las opiniones del teólogo Juan José Tamayo. El problema, a mi juicio, está en una cuestión de ética y moral, que no tienen necesarioamente que ser monopolizadas por ninguna iglesia.
ResponderSuprimirEstoy totalmente de acuerdo en la importancia de la frase que matizas en tu último comentario, y que encierra el fondo del asunto, es una cestión de actitud ante la vida, de forma de vivir con nosotros mismos y con los demás, independientemente de cualqier religión.
Entrada muy buena y acertada para clarificar esta situación.
Estrada es de la misma "cuerda" que Tamayo, por lo que ambos están en las mismas circunstancias: apartados de sus cátedras de Teología. Aunque J.A. Estrada sigue siendo sacerdote y jesuita.
ResponderSuprimirY es trágico que la Jerarquía, los obispos, no se den cuenta de que en estas personas, en la Teología que ellos hacen, está el futuro y la supervivencia de la Iglesia.
Al ver el post de Nfer de hoy me he acordado de este post. Siguiendo la manera de llamar las cosas de ella, la diferencia estaría entre las personas que son "gente" y las personas que no los son...
ResponderSuprimirEn cuanto al artículo de Juan Antoni Estrada, da gusto leerlo, pero de uro estar de acuerdo no se me ocurre nada que comentar :-)
¡Abrazos dispersos!
Anónima: ....O las instituciones que son "gente" y las que no lo son.
ResponderSuprimirMuy interesante el artículo y los comentarios. He recomendado tu post en mi blog.
ResponderSuprimirSaludos.
Gracias, Pablo, tú siempre tan amable... y haciéndome propaganda. Que no viene mal a un blog que empieza.
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