Con motivo de los atentados de Barcelona, me han llegado al móvil muchos vídeos, imágenes y textos, algunos de ellos que me han dado náuseas y he borrado rápidamente. Sin embargo, hoy, pasados ya unos días, me llega este enlace que quiero compartir con vosotros interrumpiendo mi mes de vídeos, igual que una furgoneta cargada de muerte ha marcado un antes y un después en este caluroso verano.
Su autor es José Ignacio González Faus, un teólogo jesuita de 83 años, que dice así:
Luces y sombras en su escrito por eso no me extraña que el mismo autor diga "A mí mismo, que las veo claras con la cabeza, me cuesta bajarlas al corazón"
ResponderEliminarPero yo creo que solo desde el corazón se puede escribir este artículo y compartir con él ese miedo al odio que yo también siento.
EliminarLeí hace tres días este artículo y lo he guardado como exquisito. Para mí es un ejemplo de reflexión y moderación.
ResponderEliminarUn abrazo.
Yo no lo había leído hasta que me lo han mandado, a pesar de que visito esa página con cierta frecuencia. González Faus ha sido siempre uno de "mis teólogos", desde cuando él era joven... y yo también.
EliminarAunque me vaya por los cerros de Úbeda voy a dar mi opinión. Considero que hay dos tipos de miedos, en primer lugar está el miedo a los terroristas, a encontrarme con ellos en cualquier sitio en el momento de producir un atentado, este miedo está desechado ya que en caso contrario no viviría.
ResponderEliminarEn segundo lugar está el miedo al odio, a que estos atentados y esta sinrazón se generalice y si uno tira una piedra los otros tiren un pedrusco, en ambos casos dañando a personas de manera indiscriminada, a esto si que le tengo miedo, ya que esta espiral de violencia en la que estamos entrado, parece no tener fin.
Mi miedo mayor es al contagio, a que anide en mí el odio, que es algo totalmente destructivo.
EliminarMe llama la atención no el artículo, escrito con mucho sentido común, sino que esté publicado en ese panfleto ultramacarra que responde al nombre de Periodista??? Digital.
ResponderEliminarEse sitio tiene de todo y por esta sección de "Religión Digital" han pasado los mejores teólogos y más progresistas. Fíjate quien la dirige y mira también que el que firma el segundo artículo que citan en la columna derecha es este
Eliminarhttp://el-macasar.blogspot.com.es/2008/12/un-libro-para-navidad.html
Estaba respondiendo cuando se ha cortado la conexión. Veamos ahora..
EliminarTe decía que no tengo nada en contra de las firmas de Religión Digital, pero que, tratándose de una sección del panfleto que acaudila Rojo, los argumentos del señor González Faus son los mismos o similares a los que Rojo y sus cuates atacan e insultan. Y eso, lógicamente, me choca.
Sí es un poco chocante, pero no se puede esperar otra cosa de quien dirige esta sección. A lo mejor el señor Rojo no es tan fiero como lo pintan...
EliminarDe cualquier modo, es una pena que sólo nos preocupemos de estas cosas cuando nos pasan a nosotros, y poco nos importa -o lo disimulamos bien- si hubo los mismos o mas muertos unos días antes -y otros después, por cierto- por motivos parecidos, si eso ha ocurrido allá, en Bagdad o cualquier otro lugar de oriente... ¿Nos preocupa el terrorismo, el fanatismo, la falta de humanidad y el crimen salvaje, o que ataquen nuestra casa? Lo curioso es que el discurso que se lanza entonces cuenta algo muy diferente a aquello que lo que lo motiva. Una pena.
ResponderEliminarEso nos pasa siempre, a todos y con todo. A ti te duele más tu hijo que cien niños de África y yo me preocupo más por una tubería que se me rompe que por las casas inundadas de Houston.
EliminarEvidentemente, pero confirma en ese caso que realmente no hablamos de lo que nos preocupa. Y que trasladado más allá de la individualidad al discurso institucional, el discurso no deja de ser un ejercicio de cinismo absoluto...
EliminarPero en ningún aspecto de la vida podemos pedirle a los demás, a las instituciones, a los medios, lo que nosotros no hacemos. Nos conmovemos, ponemos velas, peluches y lazos negros, pero en el fondo nos duele solo relativamente, nos duele más que nada porque tenemos miedo de que nos toque a nosotros o a las personas que queremos.
EliminarAbsolutamente de acuerdo. El problema es que en ello veo la poca solidaridad que puede haber en el miedo que mencionas a que algo de eso nos pase a nosotros o a personas que queremos. Hay más de egoísmo que de solidaridad en mi opinión.
EliminarPor supuesto, pero así somos. Y el reconocerlo ya es un paso más que el que da mucha gente, que se miente a sí misma y se cree el no va más de la solidaridad.
EliminarConstato una vez más que cada vez me siento más lejos de eso que llamamos Humanidad. Unos porque enseguida se pasan de frenada hacia el odio sin razón, generalizando y causando más daño e incomprensión si cabe; otros porque apoyan sin tapujos a los terroristas y se alegran de que haya atentados. Y aún otro grupo de los que pretenden razonar con quienes no entran en razones. Nos equivocamos, no se puede hablar con quien no usa la palabra. No se pueden esgrimir razones ni valores con quien no los tiene. Lo dicho: no encuentro mi lugar.
ResponderEliminarPor muy desubicados que nos sintamos, seguimos viviendo en un planeta llamado Tierra y en la sociedad y el tiempo que nos ha tocado. Por tanto, no podemos decir “que paren esto, que me apeo” y tenemos que encontrar la mejor forma de vivirlo, de estar a gusto con nosotros mismos, ya que no podemos estarlo con lo que nos rodea. Yo soy de los que trataría de averiguar la razón de esa sinrazón de los que matan, pues una persona normal no se convierte en un monstruo así como así.
EliminarPienso que vivo en el mejor de los tiempos, por muchas cosas que nos queden por arreglar, pero es que precisamente no se puede hablar ni razonar con quien no quiere. Para que haya un diálogo hacen falta dos.
EliminarA lo que me refiero es a que habría que ir al fondo del asunto, como hace González Faus.
EliminarNuestro odio es su victoria, la victoria de Daesh.
ResponderEliminarEl artículo es brillante. Menos mal que el impresentable de Rojo no lee estas secciones. xD
Saludos.
Por eso me niego a odiar. El odio no solo es un sentimiento destructivo, sino que es fácil, simple, primario, y se supone que somos personas evolucionadas, capaces de razonar. Dejemos, por tanto, la espontaneidad para el amor y razonemos el odio.
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