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2/8/24

La siesta




      Cuando era niña, la siesta en el verano era sagrada para nosotras. No era obligatorio dormir, pero sí estar en reposo, pues nos decían que beneficiaba nuestra salud y nuestro crecimiento y estaban muy mal miradas las familias que dejaban a sus hijos jugando en la calle o en el patio. Nuestra sospecha era siempre que, detrás de esa preocupación por nuestra salud, estaba el deseo de los mayores de echarse una siestecita tranquila, pero era comprensible si ellos trabajaban y habían madrugado, así que una niña buena como yo comprendía la situación y se tumbaba en la cama turca un par de horas. Y como no tenía ningún sueño, en ese par de horas leía todo lo que tenía a mi alcance, empezando por los cuentos o los libros de Celia y variando mis lecturas conforme aumentaba mi edad.

      En uno de esos veranos me tragué la colección completa de Salgari, en otro la de Verne, en otro le metí mano a la biblioteca de mi abuelo recién llegada a mi casa tras su muerte, incluidos los libros que mi padre me señaló como "no apropiados para mi edad", y en otro me leí las obras completas de García Lorca. Recuerdo que cuando llegué al teatro, cada tarde era una obra. Amor, amor, amor y eternas soledades decía Marianita poco antes de que mi madre se levantara a poner la merienda.

      Pienso ahora lo que contribuyeron a mi cultura aquellas pesadas tardes del verano, aquellas no-siestas de mi infancia y adolescencia. Mi estatura física no se desarrolló tanto como nos decían, pero aquellas lecturas fueron conformando la mujer adulta que luego fui.

 

16/10/23

De recuerdo

 



      Según parece, los señores y señoras importantes que acudieron a la III Cumbre de la Comunidad Política Europea se llevaron un buen recuerdo de nuestra ciudad y en su memoria estará la belleza de la Alhambra, el paisaje... y las exquisiteces que les dimos en cenas y almuerzos, que no solo de belleza vive el hombre. Pero es que, además, también se llevaron recuerdos físicos, como el pañuelo que una guía de la Alhambra lucía en su cuello y regaló a doña Úrsula von der Leyen, que le había echado el ojo nada más asomar por allí.

      Hubo otros regalitos más por parte de La Moncloa, como una botella de AOVE muy especial (que al precio que está el normal, a saber lo que costará ese) un abanico artesanal y un libro que es una joya. El libro La Alhambra, obra de Manuel Mateo Pérez, no es la  publicación habitual sobre el monumento de la Sabika, sino que se trata de un libro-cuaderno que introduce al lector en la historia del conjunto monumental desde un punto de vista académico, así como de personalidades tan relevantes como Ibn al Jatib o su discípulo Ibn Zamrak. Cuenta además con bellas ilustraciones de la artista Aixa Portero. Toda una joya singular sobre la Alhambra, que cuida hasta el más mínimo detalle. 

      Destaca su presentación, pues la obra está encuadernada con telas de algodón orgánico teñidas con tintes naturales y papel arte fabricado en Verona, en una de las papeleras más prestigiosas del mundo. La Alhambra, título perteneciente a la editorial Tinta Blanca, fue galardonado con el Premio a los Libros Mejor Editados en España en 2022 por el Ministerio de Cultura y Deporte.

      Pero como si todo esto fuera poco, después nos hemos enterado por el mitin que dio Sánchez en Granada al día siguiente, que también recibieron otro libro ideado por Luis García Montero. Se trata de la traducción del poema de García Lorca Grito hacia Roma, que ha hecho el Instituto Cervantes a cada una de las 24 lenguas oficiales de los países de la Unión Europea, más las lenguas cooficiales de España. Este poema lo escribió el poeta durante su estancia en Nueva York y, como dice Pedro Sánchez en una de las introducciones al libro, García Lorca vivió la crisis de Wall Street de 1929 y sintió la cercanía de una nueva guerra mundial que se preparaba por culpa de los fanatismos y las invitaciones al odio. Por ello, en este poema, Lorca se dirige a Roma, concretamente al Vaticano, al hombre vestido de blanco, para que proteja a las que serán víctimas de lo que está por llegar.  

      El poema es muy largo para copiarlo aquí, pero vale la pena leerlo y os dejo el enlace por si os interesa.

 

19/8/21

Mañana

                            

         

       Pasando de un vídeo a otro de Silvia Pérez Cruz, encuentro uno que no conocía, pero que la letra me suena mucho, así que la busco y veo que se trata de la adaptación de un poema de Ana María Moix, perteneciente al libro No time for flowers y otras historias.  Y se hace la luz, porque se que tengo ese libro, solo es cuestión de buscarlo. ¡Bingo! Ahí está, no ha sido demasiado difícil. Lo abro y lo primero que veo es una dedicatoria a mi nombre, firmada por la autora en Sevilla, 1973. ¿Sevilla? ¿Yo en Sevilla? Y, de pronto, caigo. Aquellas amigas que se fueron a vivir a Sevilla, llevándose algunos libros que echo de menos. Y no es que me los birlaran o que se quedaran con ellos si se los había prestado, sino que durante muchos años tuvimos una biblioteca compartida entre tres. ¿Para qué vamos a comprar las tres el mismo libro? Y nos poníamos de acuerdo en quien lo compraba y luego se lo pasaba a las otras. Pero se trasladaron a Sevilla y, como era difícil recordar quien compró cada libro, decidimos quedarnos cada una con los que tenía en ese momento. Luego, estando allí, probablemente me regalaron este e hicieron que me lo dedicara Ana María Moix en alguna visita o, por la fecha, en la Feria del Libro, donde son frecuentes las presentaciones y las firmas.

 


      En fin, que ahí está el poema. Un larguísimo poema, con los versos separados por espacios en vez de líneas, supongo que porque, de la forma habitual, desbordaría los límites del libro. Un poema del que ahora Ana María Moix ha extraído versos de aquí y allá, hasta conseguir una letra para la música de Silvia Pérez Cruz. O al revés. 

 

29/11/20

Ángel Ganivet

 



      Hoy hace 122 años que murió Ángel Ganivet en Riga, en las frías aguas del río Dviná, y en marzo hizo 95 de que lo enterraran en esa tumba que veis ahí arriba y por la que se pasa nada más entrar al cementerio. Al cementerio de San José, en Granada

      Viendo su biografía en Wikipedia, se podría decir que fue un hombre que se suicidó dos veces y lo enterraron dos veces, pero leyendo la más completa de la Real Academia de la Historia, podemos conocer mejor al escritor, poeta, ensayista, filósofo, diplomático… y muchas cosas más. Una de ellas, quizá la más profunda: granadino. Nunca dejó de pensar en su tierra, en “Granada, la bella”,  nunca dejó de dolerle lo que no le gustaba de ella ni dejó de imaginar una Granada distinta de la que iba naciendo al paso de los años. En Granada está su cuna, un molino, y en la Colina de la Sabika, su tumba, casi siempre con flores. ¿De quien? No se sabe.

      Al morir mi abuelo paterno, allá por los años 50, llegó a mi casa su biblioteca con casi toda la obra de Ganivet y un par de libros sobre él. En uno de ellos, se habla de su fatalismo como origen remoto del suicidio, pero también de que poco antes le habían diagnosticado una parálisis progresiva y de que ese mismo día llegaba a Riga la mujer con quien había tenido dos hijos, una niña que había muerto con dos meses y Tristán, que acompañaba a su madre. Pero Ángel Ganivet no los esperó, se fue antes de verlos. ¿Por qué? Solo él lo supo.

19/10/17

Cumpleaños







     Casi se me acaba el día sin felicitar a este Macasar, que ha cumplido hoy nueve añitos nada menos. 

♫ ♫ ¡¡¡ Y que cumplas muchos más !!! ♫ ♫♫



18/7/16

80 años



     18 de julio. 80 años ya de aquel día que en España se desencadenó un infierno de terror y sufrimiento. Cuando escribo esto todavía no he leído lo que se ha publicado en otros blogs, en la prensa o en ese avispero que son las redes sociales, pero tengo en mi memoria uno de esos textos que guardo en libretas perdidas por los cajones y que no necesito consultar. Pertenece a un relato –cuento se le llamaba entonces- de Francisco Alemán Sainz titulado La guerra empezó ayer tarde, es su principio y dice así: 

Cuando pisó la calle llegó el miedo. Se dice “llegó el miedo” y parece que no se ha dicho nada o que se ha dicho todo. Pero dentro de la cabeza las cosas tienen otro destino. Crecen aisladamente, como islotes. 

     Ese miedo duró tres largos años y dejó su huella en los que lo vivieron, en sus hijos y los hijos de sus hijos. Dicen que son necesarias dos generaciones para superar una guerra civil. Yo no lo se, no se el tiempo que tardaremos en superar y olvidar el horror de aquellos años. Solo quiero por mi parte añadir otro texto guardado en la memoria

Isaías, 11,6-9

     Habitará el lobo con el cordero
        la pantera se tumbará con el cabrito, 
     el novillo y el león pacerán juntos:
        un muchacho pequeño los pastorea.
     La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas;
        el león comerá paja con el buey. 
     El  niño jugará en la hura del áspid, 
        la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. 
     No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo: 
        porque está lleno el país de conocimiento del Señor, 
        como las aguas colman el mar. 

     
     Desde el fondo de mi corazón: PAZ. Paz para todos. Como las aguas colman el mar.

12/7/16

Carmen de Icaza



Imagen tomada de Wikipedia


     Carmen de Icaza está considerada un escritora de novela rosa. Y lo es. También una escritora franquista y quizá lo es… pero menos. Es cierto que trabajó en Auxilio Social, pero hay que tener en cuenta la época y que esa era una forma de ayudar a los demás como puede ser ahora hacerlo en el Banco de Alimentos o en el comedor social de cualquier ONG.

     Pero dejando aparte su filiación política, que en sus libros no recuerdo que apareciera, lo cierto es que fue la escritora de mi adolescencia, cuando los cuentos habían quedado muy atrás, y las novelas de aventuras tipo Salgari con que los sustituí creo que me las había leído todas. Además, había entrado ya en mi vida el romanticismo y estas novelas cumplían a la perfección lo que se esperaba de ellas: algo “blanco”, romántico, de amor, pero sin sexo o con un sexo muy poco explícito. 

     Me he puesto ahora a buscarlas y debe ser que las di o que las leí prestadas, pues no encuentro las que más recuerdo, pero sí se que, ya en la madurez, repasé algunas y me di cuenta de que tenían una prosa muy digna, estaban muy bien escritas, incluso su desarrollo, sus descripciones y su forma de dialogar podrían equipararse a los mejores escritores. ¿Por qué se dedicó entonces a este tipo de narrativa? Pudo haber sido una escritora importante, podía estar ahora en las bibliotecas o en los sitios de descarga de libros y, sin embargo, se ha quedado en eso: una escritora franquista de novela rosa. Y a mí me parece injusto, que queréis que os diga.
  

3/7/16

Dar


     Yo tenía antes la costumbre –que no he perdido del todo- de guardar párrafos,  frases y fragmentos de poemas de los libros que iba leyendo y hay por mis cajones varias libretas pequeñas llenas de textos de ese tipo. Algunos no tengo ni que consultarlos, pues me los se de memoria y uno de ellos es este de Carmen de Icaza, una escritora poco valorada, pero que creo merecería que algún día le dedicáramos más tiempo. 

     Pertenece a su novela Soñar la vida y dice así: 

¡Cielos! ¡Poder dar! ¡Poder dar cuando lo que se da es recibido con fervor y ternura! ¡Dar no ya a cuentagotas en un esfuerzo pobre y gris que nadie reconoce, sino a chorro limpio! ¡Arruinándose en un loco impulso de generosidad, sin tacañerías, egoísmos y regateos, que envilecen al que aporta y al que recibe!

     La cita es textual y tiene demasiados signos de admiración para mi gusto, pero a lo que vamos es a lo que expresa y eso lo comparto totalmente. Comparto que muchas veces disfrutamos más dando que recibiendo y que, incluso, necesitamos dar para seguir vivos, para seguir sintiendo que aun tenemos un sitio en esta vida.  

4/6/16

Palabras bajo el agua





     La historia es conocida. En el verano de 1936, Federico García Lorca está en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, pero ocurre que el 18 de julio es san Federico, el santo de su padre y el suyo, y la familia García Lorca acostumbra a celebrarlo con una verbena en la Huerta de S. Vicente, donde pasan el verano huyendo del calor de la ciudad. Federico quiere pasar ese día con ellos, en su casa y con su familia, así que viaja a Granada desoyendo los consejos de sus amigos, que le advierten de que la situación está mal y Granada no es segura para él. Pero viene y ahí le coge el Alzamiento. Lo que sigue también lo conocemos. En la Huerta detienen a su cuñado, el alcalde Fernández Montesinos, Federico se refugia en casa de los Rosales, lo detienen y lo asesinan en agosto. 

     La Huerta de San Vicente es una casa típica de la Vega de Granada, con un poco de jardín, algo de huerta, árboles frutales, sus palmeras, sus cipreses, indispensables en una casa de ese tipo, y jazmines, muchos jazmines que le acarrean un “dolor lirico de cabeza”.  En aquel tiempo, estaba en plena Vega, pero con el paso de los años, el crecimiento de la ciudad amenazaba con invadirla de cemento y un ayuntamiento ya democrático tuvo el buen acuerdo de comprarla y rodearla de un parque, no una maravilla de parque, pero que al menos le dio respiro y es el pulmón de una de las zonas más masificadas de Granada. 

     Cuando se inaugura el parque, inmediatamente llevo a mi madre a verlo porque está cerca de nuestra casa y, aunque está todavía en su inicio, con los árboles pequeños, mucho sol, unas fuentes muy feas y farolas horribles, tiene una rosaleda muy completa y mi madre disfruta mucho con las rosas, así que vamos con frecuencia. Poco después muere mi madre y yo dejo de ir durante años, hasta que lo recobro y lo convierto en el jardín que no tengo, pasando allí largas horas y conociendo ya hasta su último rincón. Pero un día que no funcionan esas fuentes tan feas, me fijo que en su base, bajo el agua y el cieno amarillo que cubre el fondo, hay algo escrito, meto la mano, remuevo y veo que se trata de unos azulejos con una serie de textos, unos en español y otros en inglés, unos en azul sobre blanco y otros en blanco sobre azul. Me inspiran curiosidad, les hago fotos a base de ponerme chorreando con tanto remover el agua y empiezo a preguntar que es aquello y por qué esos textos están allí. Pero nadie lo sabe, ni los jardineros y ni siquiera los miembros de la Asociación de Amigos del Parque me dan ninguna pista, así que guardo las fotos esperando tener más información. Dos años después y en vista de que la información no llega, las subo a Flickr con la esperanza de que amigos investigadores natos busquen lo que yo no he sido capaz de buscar. Y efectivamente, dos de ellos, Unjubilado y Sofocador, dan con pistas que nos llevan a la solución. 

     Se trata de que, en 2007, hubo en la Huerta una exposición un tanto original y, como parte de ella, se colocaron estos azulejos en las fuentes. Pero como el proceso mediante el cual llegamos a estas conclusiones creo que es entretenido, os invito a leer los comentarios en las fotos y seguir nuestras investigaciones paso a paso. La conclusión está añadida posteriormente en la primera foto, pero os aconsejo que os la saltéis para conservar la intriga. 

     De todas formas, la intriga permanece, pues parte de esos textos, de esos azulejos, no llegamos a saber si se pusieron al mismo tiempo ni por qué.  

     ¿Iniciamos otra investigación?