Hoy es Domingo de Resurrección y lo que iría bien es oír aquí el Aleluya de Händel o, incluso, el de Leonard Cohen, pero resulta que no es eso lo que hay en el vídeo de abajo, sino una canción argentina que también habla de amor y esperanza. Y como ya la traje a este blog hace años en la voz de su autor, Víctor Heredia, podemos oírla ahora interpretada por una envejecida y enferma Mercedes Sosa poco antes de morir. La acompaña Lila Downs, en el álbum Cantora de 2009.
Pasó ya, hace bastantes días, la gala de los Premios Goya y a los que no fuimos invitados ni tuvimos la paciencia de ver las cuatro horas en directo de TVE, nos queda ahora verla a trocitos, encontrarnos vídeos por aquí y por allá, vídeos de los momentos culminantes, de las entregas de los premios, de los discursos más o menos acertados, de los números musicales, etc.
Y con la alegría que me caracteriza últimamente, de todo lo que he visto hasta el momento he seleccionado el vídeo en el que unas chicas que, por cierto, no conocía, adaptan la canción de RosanaSi tú no estás aquí a la enumeración de los profesionales del cine que se fueron a lo largo de este año. Desde la estrella más deslumbrante al montador desconocido. Una larga lista.
Y como el año pasado Silvia Pérez Cruz y Salvador Sobral dedicaron también este recuerdo a los cineastas que fundieron en negro, adaptando la conocida canción de Manuel Alejandro, y ocurre que me gusta más esa grabación que la de este año, la añado aquí y así serán dos por el precio de una.
Son largos los vídeos y no es obligatorio verlos, pero me parecen un buen homenaje a quienes dedicaron su vida a la “Fábrica de los sueños”
El día 4 de diciembre de 1977, un miembro de la Policía Armada no identificado (o encubierto por una Transición aún vacilante), asesinó en Málaga a Manuel José García Caparrós, que participaba en una manifestación multitudinaria y pacífica a favor de la autonomía de Andalucía. Su injusta muerte a los 19 años, exacerbó el andalucismo y, poco más de dos años después, votamos un referéndum que reconoció la autonomía por la vía del Artículo 151 de la Constitución, el de las llamadas comunidades "históricas".
Años después, Antonio Martínez Ares, el carnavalero de Cádiz, pero también el autor de canciones como La vida en gris, compone Era un 4 de diciembre, pasodoble con el que gana el primer premio de agrupaciones su comparsa Los Piratas en el Carnaval de 1998.
Por último y más recientemente, Rocío Márquez graba una versión, menos bullanguera pero más flamenca, que es la que traigo hoy para conmemorar el día.
Como, en la anterior entrada, hemos
hablado abundantemente del tema, he recordado este poema de Manuel
Alcántara, que podemos oír de su propia voz y en la
de Mayte Martín, autora también de la música.
Antes de que las trompetas y los
tambores de Semana Santa invadan las calles y no se oiga otra cosa,
quiero compartir con todos los que me visitáis el último álbum de
una de mis cantantes “fetiche”: Mayte Martín. Se trata del álbum
Tatuajes, que ha lanzado hace unos días y está promocionando en una
gira por todo el país. En él, acompañada por Nelsa Baró al piano,
Guillermo Prats en el contrabajo y Vicents Soler a cargo de la
batería, Mayte versiona "las canciones más bellas del siglo
XX", como ella misma las califica. Y lo son, por lo que me
resulta difícil elegir una para el vídeo. Es mucha la tentación de
Alfonsina y el mar, más aun la de Lucía de Serrat y casi inevitable
Ne me quite pass de Jacques Brel.
Sin embargo, resistiendo las
tentaciones, me decido por una menos conocida aquí, aunque en
Argentina, donde nació, sí tiene un largo recorrido, con
intérpretes de la categoría de Susana Rinaldi. Y estoy hablando de
Porque vas a venir, un vals criollo compuesto e interpretado en los
años 80 por Carmen Guzmán con letra de Amanda Velazco, más
conocida como Mandy.
Y con vosotros, la versión de Mayte
Martín, que espero que os guste.
En este mundo hoy convulso por las guerras y
el odio, en una Palestina ahora ensangrentada, nació Aquel cuya llegada
celebramos hoy. Recibámoslo con un canto de amor, con la canción de
León GiecoSolo le pido a Dios, cantada por primera
vez en español, árabe y hebreo. Tres idiomas, un mismo corazón. Y
una misma petición por la paz en Oriente Medio y en todo el mundo.
Nunca he seguido los premios Grammy,
ni siquiera los Latinos, a pesar de estar en nuestra lengua y de que
muchas veces los han conseguido artistas españoles. Por eso, este
año me llevé la sorpresa de que la gala de entrega de los premios
se había venido a Andalucía. O sea, a Sevilla, a su Palacio de
Exposiciones y Congresos. Y también me enteré de que varios de esos
premios han sido para una mexicana de la que hablamos en este blog
hace un par de años: Natalia Lafourcade.
Concretamente, el premio a la mejor grabación del año, al mejor
álbum de cantautor y a la mejor canción de cantautor. Todo ello por
el álbum titulado De todas las flores, un álbum muy intimista,
escrito, al parecer, en un momento malo de su vida y con varias
canciones notables, de las que tengo que destacar la que da nombre al
álbum, que es una canción del tipo que me ha gustado siempre:
triste, melancólica, pero con ritmo. Es decir, bossa nova. En la
línea de João
y Astrud Gilberto, la inolvidable Chica de Ipanema.
En YouTube está el álbum completo, pero me voy a limitar a mostraros aquí De todas las flores.
¿Que
pensabais? ¿Que os librabais este verano de tangos? Pues me temo que
no va a ser así, pues el año pasado se me quedó algo pendiente.
Sí,
el verano pasado me tiré mes y medio (nada menos) poniendo vídeos y hablando del tango y de los que lo bailan, pero, sin embargo y lo
confieso ahora, me ha quedado una espina clavada, más bien un
remordimiento, por no haber mencionado siquiera a una de las parejas
más aplaudidas desde hace mucho tiempo: Mariano “Chicho”
Frúmboli y Juana Sepúlveda. ¿Por qué hice eso? Os lo voy a
explicar en un acto de contrición.
En
primer lugar, el tal Chicho me cae gordo, porque he leído
entrevistas en las que pone fatal al resto de milongueros. Viene a
decir que todos lo hacen mal y él solito lo hace bien.
En
segundo lugar, hay veces que “maneja” a Juana como si fuera una
muñeca.
Y,
en tercer lugar, tiene el atractivo de un semáforo. En eso, es la
antítesis de Fernando Jorge. A mi juicio, claro, que siempre será
parcial.
Pero
como soy consciente de la injusticia cometida, voy a tratar de
olvidarme de lo malaje que es el tío y a centrarme en lo bien que
baila y el estilo tan personal que tiene.
Y
como muestra y para que lo conozcáis, aquí está con Juana bailando
una de sus piezas estrella, de la que se pueden encontrar multitud de
vídeos y no veréis dos iguales, pues esa es una de sus
características: se adaptan a la música como ninguna pareja, por lo
que dependen siempre de la versión de la música y de su ejecución.
Con vosotros, Chicho y Juana, en 2014, en una versión muy canyengue
de Milongueo del ayer, de Abel Fleury.
A
continuación los vemos en Tal como soy (Milonga para una armónica)
de Hugo Díaz, de la que hay también muchas versiones, tanto con
armónica como con bandoneón. Esta primera, la original con armónica
del 2017
Y esta muy reciente, de hace unos meses, con el quinteto Beltango y el
bandoneón de Alex
Nikolic.
Otra
de sus milongas favoritas es Quiero verte una vez más de JuanD'Arienzo, que vamos a ver en una versión muy canyengue que les va
como anillo al dedo.
Y,
por último, podemos apreciar como se adaptan a la música de forma
vertiginosa con El Tigre Millán de Canaro en la orquesta de Juan
D'Arienzo
Hasta
aquí, milongas. Pero ocurre que el vals se les da también de
maravilla. El vals criollo, que no es el vienés, como ya vimos el
verano pasado. Atardecer, Luis Alberto Fleitas
Terminamos y estaréis pensando que no los hemos visto bailando tango... pero es que no me gustan. ¿Por qué si son tan buenos en otras cosas? Pues porque son fríos, no hay feeling entre ellos y el tango lo necesita. Otra apreciación personal, por supuesto.
Llevamos lo que va de agosto con el blog que parece “un
entierro de tercera”, con tanta tragedia y tanto difunto, así que vamos a tener
que cambiar de nota y, para ello, nada mejor que un vídeo de Paola Hermosín.
Por si no la conocéis, Paola Hermosín es una chica sevillana,
con todos los estudios de música habidos y por haber, que compone, hace
arreglos, canta y da clases de guitarra. Como guinda, es joven, guapa,
simpática y toca la guitarra como la profesional que es. En su canal de YouTubeencontraréis un montón de vídeos que dan para estar distraídos unas cuantas
horas, además de oír buena música, por supuesto. Yo he elegido este que me
resultó muy divertido, aunque hay otros muchos que igualmente se podrían poner
y que espero que vayáis descubriendo y pasando tan buenos ratos como los he
pasado yo.
En la entrada anterior, vimos como la canción El amor desolado nació a partir de una tragedia. Pero es que la tragedia siguió unida a esta canción, pues unos años después de grabarla Alberto Cortez, la grabó también un cantante de tangos argentino, que empezaba a tener gran éxito y que le incorporó el dos por cuatro con el que ha seguido interpretándose en Argentina. Este cantante, de nombre artístico Jorge Falcón, murió de un tumor cerebral a los 38 años de edad, solo dos después de grabarla.
El 28 de marzo de 1977, Waldo de los Ríos se disparó un tiro en la frente en su casa de Madrid y en su cama, sembrada de fotografías. Era argentino, pero vivía en España desde hacía muchos años y, desde aquí, desarrolló en todaEuropa su carrera de compositor, director de orquesta y pianista. Fue muy criticado por sus "arreglos" de música sinfónica, pero se enriqueció con ellos y era lo que más se le solicitaba.
Yo lo recuerdo en sus actuaciones en Televisión Española, pero no le presté mucha atención porque lo mío entonces eran los cantautores. Cuando murió ya no estaba Franco, pero su sombra todavía revoloteaba por las instituciones y, en la mayoría de la prensa, no se habló de suicidio, sino de que había muerto en su casa repentinamente. Algún tiempo después, dos amigos suyos, Alberto Cortez y José Fernando Dicenta, se unieron para hacerle un homenaje en forma de canción y oímos El amor desolado en la voz de Alberto Cortez, que puso música a una letra de Dicenta. Seguramente no supimos entonces que, tras esa canción tan romántica, había una historia menos romántica, pero igualmente triste, pues que se quite la vida una persona de 43 años siempre es triste. Eso hay que dejarlo para los mayores de 70 que, según las estadísticas, nos llevamos la palma a la hora de “doblar la servilleta” voluntariamente.
Y como no hay dos sin tres, hoy voy a recordar a otra persona
que ya no está: Juan Alfonso García.
Cómo en el caso de Guillén, lo conocí, pero no tuve trato
personal con él. Era hermano de una compañera de Teología que un día llegó a
clase acompañada por él y me lo presentó. Hablamos un poco y, a partir de ahí,
me saludaba cuando nos cruzábamos por la calle. Incluso me parece recordar que
alguna vez coincidimos en alguna parte y volvimos a hablar, con gran
satisfacción por mi parte, que me sentía orgullosa de conocer a alguien tan
notable.
Por eso hoy -y ya que estamos en racha- quiero recordarlo en
su aniversario con este vídeo de una de sus composiciones más conocidas.
Con la segunda pareja, llegamos al final de esta serie de cinco entradas. Una pareja un tanto despareja, que le hubiera servido a la Ministra de Igualdad para alguno de sus carteles y que está formada por Alejandra Mantiñán y Aoniken Quiroga.
La prestigiosa página Tangos al bardo, en 2012, decía de Alejandra Martiñán:
Para mí, Alejandra está entre las tres mejores bailarinas de tango de la actualidad. Ha actuado en varios continentes, con diversos compañeros y su performance es lujosa. Incluso es de las personas que han logrado elevar el nivel de la danza de tango a alturas impensadas. Es maestra nacional de danzas desde los 18 años, estudió clásico y contemporáneo, pero también fisiología, antes de dedicarse exclusivamente al tango desde hace más de 20 años.
Estos estudios de fisiología le han permitido crear un método de enseñanza del tango basado en la biomecánica, que la ha hecho célebre en todo el mundo. Es una bailarina que nunca quiso tener pareja fija ni en el baile ni en la enseñanza, pero que ha bailado a temporadas con Aoniken Quiroga y sus mejores elogios están destinados a él. En un documental sobre su método que se presentó el año pasado en el Festival de Cannes, habla de la relación entre ellos y dice:
Imagínate que antes mi compañero fue Gabriel Missé, el extremo opuesto a Aoniken en cuanto a físico y estilo. Yo fui jurado del Campeonato de Tango en ese año 2006 y en mi planilla había puesto primeros a Aoniken y su compañera. Pero el primer lugar fue para una pareja en la que la mujer estaba embarazada de siete meses… y es imposible ganar con esta clase de competencia. Bien, Aoniken era el mejor amigo de Gabriel Missé y una noche en la milonga La Viruta me avisa que quiere bailar conmigo. Espero, espero y nada. Me acerco y le digo, ‘gordo, ¿qué te pasa?’. Y así, finalmente, salimos a la pista. Fue tremendo. Se paró La Viruta: mientras bailábamos, las parejas se detenían para mirarnos y nos iban abriendo el espacio. Nosotros dos, en la estratósfera. ¿Viste que a veces uno se pasa la vida buscando su otra mitad? Así fue con él".
"Esa misma noche le dije: ‘en algún momento vamos a terminar trabajando juntos’. ‘¿Estás loca? -me contestó- ‘¿vos tan estética bailando conmigo?’. ‘Vas a ver’, le dije. Y así fue. Dos veces nos dejamos y dos veces volvimos. Cada uno puede tener otros compañeros de baile y que todo ande fenómeno, pero no somos completamente felices. Esa felicidad que te hace pensar, ‘que se caiga el mundo, que me muera mañana y no me importa nada’; eso, eso sólo ocurre cuando bailo con Aoniken”.
Y, al preguntarle si tuvieron alguna relación sentimental, contesta:
-Nooo. En primer lugar, él tiene 36 años y yo, 54. Es como un hijo para mí, sería casi incestuoso sólo pensarlo. Él me dice que soy su mejor amigo.
Hasta aquí lo que Alejandra dice de él, pero ahora los vemos bailando, que es lo suyo. Primeramente, en un tango de hace bastantes años.
Más un video muy curioso quizá de cuando empezaron a bailar juntos, con un Aoniken jovencísimo, y en Parque Patricios, todo un clásico de Canaro.
Terminamos aquí con esta serie, aunque podríamos seguir mucho tiempo más, porque el tango tiene muchas caras. Se podría hablar de otras parejas también muy buenas, de algunas que se lo montan con el canyengue hasta en Rusia o de otras ya muy veteranas, adoradas por su público también veterano. Parejas de hombre y mujer, como hemos visto, pero también parejas de dos hombres, que es lo que, al parecer, ocurría en un principio cuando estaba mal visto que bailara la mujer. Y de los vídeos que he visto de parejas masculinas, parece que los más conocidos son los hermanos Macana, que bailan bien, se lo toman a broma y se intercambian el “liderazgo” según les conviene.
Y, como broche de oro, parejas de dos mujeres, en donde volvemos a encontrarnos a Alejandra Martiñán, ahora de “líder”.
* * *
Con un recuerdo nostálgico para Zifra, Tanguero Mayor del Reino (más bien República) con el que compartí tangos extraños y prehistóricos, bajados con el eMule en horas y horas de ordenador. Y con el que compartí algo mucho más importante e inolvidable.
Como dije, me he pasado el verano viendo vídeos de tango y he visto muchas parejas, todas muy buenas. Unas ya conocidas, los milongueros míticos y veteranos, cuyas parejas deben estar ya retiradas (o muertas) y ahora se les ve bailando con otras mucho más jóvenes. Estoy hablando de Totó Faralde, al que ya vimos en la primera entrada, Dani el Flaco, El Chino Perico y muchos más, que aun se ven en demostraciones mostrando su saber y su estilo.
Pero también he conocido parejas jóvenes, que brillan con luz propia, y, de ellas, voy a mencionar solo dos para no estar con esto hasta Navidad: la formada por Fernando Jorge y Alexandra Baldaque y la compuesta por la consagrada Alejandra Mantiñán con el joven Aoniken Quiroga.
Fernando Jorge y Alexandra Baldaque son pareja en la vida privada y hay vídeos con ella bailando muy embarazada. Son portugueses y residentes en Oporto, en donde tienen una Escuela de Tango, con un gran salón para las milongas de los viernes. Son campeones de Europa de Tango Salón (2011) campeones de Milonga en el Metropolitano de Buenos Aires (2019) y tienen un premio de Vals también del Metropolitano. Y a mí me gustan, me gustan mucho, no me canso de verlos. Me gusta la sobriedad y madurez de Fernando y la compenetración de Alexandra, que atiende perfectamente las indicaciones del cuerpo de él, que tanto –y tan bien- acaricia.
Veamos entonces unos vídeos de sus tres especialidades y empezamos con un Tango de este mismo año y en su ciudad, ya con él madurito, pero bailando tan bien como siempre.
Pero no me resisto a enlazar este, tan conocido (y que tan bien cantaba nuestro Carlos Cano) este de hace 11 años, con ellos mucho más jóvenes y las "caminatas" más bonitas que he visto en mi vida… y este, del año pasado en nuestro país, en el Festival de Tango de Oviedo.
Pasamos a la Milonga y los vemos ahora en No hay tierra como la mía, de Francisco Canaro.
… Y bailando alegremente Milonga en la 31, cuya letra no tiene nada de alegre, precisamente.
Llegamos al Vals con Coisas pequenas, aquella canción tan bonita de Madredeus, que yo tenía olvidada y me la he encontrado bailada maravillosamente como un vals criollo.
Y para terminar, como esta pareja baila lo que les echen, aquí tenemos una Electromilonga del Trío Garufa, que parece ser lo último de lo último en tango.
Ernesto Sábato llamó al Tango “híbrido”, pues tiene multitud de influencias, desde las originales de su nacimiento, hasta las que ha ido recibiendo después. Y así, los entendidos señalan tres influencias principales en su origen: La habanera cubana, el candombe rioplatense y bailes europeos como el vals o la mazurca, a las que algunos autores añaden el tango andaluz. Todas estas influencias han ido conformándolo y creando distintos tipos o variedades de tango, de las que vamos a ver algunas.
Según parece, la Milonga procede de la guajira cubana, cante de ida y vuelta con Andalucía, que fue evolucionando y mezclándose con el tango, hasta terminar siendo un subgénero de este. En la anterior entrada, ya hemos visto la milonga Se dice de mí que, para mi gusto, no es la mejor, así que empecemos por la que lleva el nombre de la ciudad donde más milongas (locales de baile) hay. Con vosotros, La milonga de Buenos Aires de Francisco Canaro, bailada por Dmitry Krupnov y Maria Orlova, una pareja de rusos no muy ortodoxos, pero que gustan ¿Verdad?
Un post aparte merecería el tango Canyengue, el tango más antiguo, más primitivo, más popular, el que se bailaba en las calles y hasta en los prostíbulos, el que luego siguió en los arrabales cuando ya triunfaba el tango de salón. Veamos un par de ejemplos.
Y por último, el Vals tango o Valsecito criollo, el vals alemán que ya se bailaba en los salones de Buenos Aires y Montevideo en 1810, adaptado al gusto criollo y que algunos han definido como “un tango que se baila como un vals”, aunque yo diría más bien que es un vals que se baila como un tango.
En la entrada anterior, hablamos del tango tildándolo de machista, pero como los argentinos tienen recursos para todo, también se buscaron un tango/milonga feminista para compensar. Un tango que no nació así, pero que se hizo y que tiene una larga historia.
En 1943, el prolífico autorFrancisco Canarocompuso un tango, al queIvo Pelayle puso una letra que, al parecer, le iba bien a quien lo interpretaría:Carlos Roldán. Y así se grabó, con el títuloSe dice de míy con Roldán definiéndose enérgicamente.
Pasa el tiempo y en 1954, la actriz y cantanteTita Merellole pide aIvo Pelayque adapte la letra para poder cantarlo ella, a modo de burla por sus fracasos amorosos, que eran de dominio público. El tango/milongaqueda así, lo graban con la orquesta deCanaroy, al año siguiente, lo interpreta también en la películaMercado de Abasto, con lo que terminó siendo una reivindicación feminista.
Pero no acaba aquí la cosa, pues siguen pasando los años y en 1999 se vuelve a grabar como tema musical de la telenovela colombianaYo soy Betty, la fea, con la misma letra e interpretado porYolanda Rayo, que tuvo un gran éxito y llegó a ser nominada para los Grammy latinos.
Y como estamos hablando del tango bailado, aquí tenemos aVanessa Gauch y Esref Tekinalpen la interpretación que más me ha gustado de todos los vídeos que he visto.
Ya he hablado aquí otras veces de mi afición al tango, que parece que lo llevo en los genes y que he mencionado tanto en broma como en serio. También he hablado de las ”fiestas” en las que aprendí a bailarlo, aunque decir aprendí creo que es excesivo, pues nunca llegué a dominarlo ni a bailarlo bien. Ahora, eso sí, llegué a saber que es el baile más machista que existe. Me explico.
Cuando aquel novio primero, que había ganado copas en concursos de baile veraniegos del norte, se empeñó en enseñarme a bailar el tango, yo no aprendía. Me había ido mejor con otros ritmos, pero el tango se me resistió. Que si la caminata, que si el traspiés, que si el ocho atrás… Yo me liaba y no sabía nunca lo que tenía que hacer. Y él no paraba de decir: déjate llevar, déjate llevar… Hasta que le hice caso y me di cuenta de que yo no tenía que hacer nada, que él bailaba por los dos y con sus movimientos marcaba los míos, digamos que me obligaba a dar los pasos que eran necesarios. O sea, que, en el tango, la mujer pinta muy poco. Parece que está bailando, parece, incluso, que sus pasos son más complicados que los de él, más vistosos, pero en realidad no está haciendo más que lo que él le indica. Por algo, en el tango, al hombre se le llama “líder”…
Esto lo podemos ver muy claro en este vídeo, donde un milonguero, maduro y experimentado, da una lección sobre cómo moverse entre otras parejas, cómo buscar su espacio, que pasos tiene que dar para no chocar con otros sin dejar de bailar perfectamente. Y lo hace él; ella solo obedece, se deja llevar. Machismo puro y duro.
Los inmensos cafetales,
los blancos algodonales
y los bosques mutilados
por el hacha criminal
El 22 de julio,Una mirada… publicó en su blog un poema de Benedetti que no conocía, pero cuyo final me trajo a la memoria algo que no tiene mucho que ver, pero sí unos versos parecidos: el Credo de la Misa Campesina Nicaragüense de Carlos Mejía Godoy. Un Credo que pronto incorporamos a nuestras misas de Comunidades Cristianas Populares, sustituyendo al establecido en la liturgia, pues, examinado con lupa por los teólogos afines, contenía todos los “artículos de fe” del Credo que podríamos llamar oficial, pero expresados de otra forma. Según parece, la letra de las distintas partes de esta Misa se fue formando por los propios asistentes a las celebraciones de la Eucaristía en el Archipiélago de Solentiname y allí fue donde se estrenó, presidida por Ernesto Cardenal, en 1974.
Nosotros la acogimos con entusiasmo y pocos arreglos tuvimos que hacerle para adaptarla a nuestra realidad, solo cambiar cafetales por olivares, ya que blancos algodonales sí tenemos en Andalucía. Sin embargo, con la llegada al papado de Wojtyła, empezaron las complicaciones y había sacerdotes que, después de cantarlo, iniciaban el rezo del Credo tradicional y, claro, había que seguirlo y la verdad es que resultaba un tanto singular una misa con dos credos, uno detrás de otro. Igual pasó en Nicaragua y en todos los países americanos donde se cantaba, hasta el extremo de que llegó a prohibirse su interpretación en los templos y terminó siendo una canción de éxito para Elsa Baeza.
Pues sí, amigos, estamos en Corpus, en plenas fiestas, doblemente celebradas al ser las primeras después de estos años de pandemia.
Pero, con razón, me diréis que ese cartel de arriba más bien parece de Semana Santa. ¿Verdad? Os explico el asunto para que no penséis que a nuestros munícipes se les ha ido la olla y ya no saben en qué día viven.
Este año se celebra el centenario del Concurso de Cante Jondo de 1922, impulsado por personajes como Manuel de Falla, García Lorca, Fernando de los Ríos o el pintor Zuloaga, y este cartel está inspirado en el que realizó Manuel Ángeles Ortiz para aquella ocasión. Es obra del artista granadino Jacinto Gutiérrez y, según la concejala de Cultura, María de Leyva, tiene un marcado carácter simbólico, donde el tema de la guitarra se cruza con un pentagrama que queda centrado por el corazón atravesado por las siete espadas, mientras que el ojo y las lágrimas se centran sobre la forma circular de la Sagrada Forma. Al fondo se reproduce una versión de los característicos albaicines de Manuel Ángeles Ortiz.
Ahí queda eso.
Más adelante, si el tiempo no lo impide, hablaré de este Concurso, que también tuvo su polémica, como todo en Granada, pero hoy toca irse a la Feria. Quien vaya, claro.
A mí no suelen gustarme los experimentos “mix” con el
flamenco, ni siquiera los de Morente, pero como Juanito Valderrama no era
precisamente el no va más de la ortodoxia y de soleá esto tiene muy poco, me ha
resultado curiosa esta amalgama de Silvia. Y me gusta, para que lo voy a negar.
Me gusta y me confirma
que esta mujer se atreve con todo y todo le sale bien.
Silvia Pérez
Cruz, acompañada al oval por Ravid Goldschmidt (¿o es un hang lo que toca?) en
la canción de Juanito Valderrama En la cruz de los caminos.
El macasar (Chimonanthus fragans o praecox) es un arbusto procedente de China y Japón, que alcanza una altura de dos a tres metros y que tiene la peculiaridad de que, en pleno invierno, de sus ramas desnudas y leñosas brotan las flores. Unas flores pequeñas, pero con un olor intenso, penetrante y, a la vez, delicado. La historia de Granada está muy ligada a esta planta, que se menciona en poemas árabes. Actualmente es difícil verla, pues sólo se encuentra en algunos jardines antiguos y, sobre todo, en los cármenes y jardines privados. Aquellos que llamó Soto de Rojas “Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos”.