10/7/22

Orgullo

 

Captura tomada de IDEAL

    
       Vienen celebrándose estos días las fiestas del Orgullo LGTB, que aquí se anticiparon a la semana pasada, con dos manifestaciones o “marchas”, a causa de las disensiones entre los diversos grupos, como suele ser costumbre en esta ciudad para cualquier cosa. Así que hubo dos celebraciones en días distintos… y todos contentos.

       Viendo el otro día las fotos de la segunda cabalgata, que me mandó un amigo, pensé que esta fiesta no me ha gustado nunca. Y no por el motivo que suponéis dada mi edad, sino todo lo contrario. Me explico.

       Miro atrás y veo que, a lo largo de mi vida, he tenido amistad con varios homosexuales, con los que me he llevado bien y no tuve ningún problema por ese motivo. Recuerdo aquel amigo buen pintor y mejor persona, aquel otro tan servicial y que tan bien se portó conmigo en un mal momento, y aquel cuya amistad duró más de 30 años y no llegué a saber si realmente era homosexual, por la sencilla razón de que nunca me lo dijo ni se lo pregunté. ¿Para qué? No afectaba en absoluto a la relación que había entre nosotros. Igual que ocurrió con aquella amiga de también de muchos años, de la que oí comentarios sobre su inclinación sexual que, en cierto modo, también me afectaban a mí, pero como nunca eso surgió entre nosotras, tampoco hubo por qué hablar de ello. Y lo dicho: Con todos me llevé bien y con todos vi nuestra amistad normalísima.

       Quiero decir con esto que, si de lo que se trata es de afirmar la normalidad de que una persona sea homosexual, bisexual, trans… o lo que le salga del cuerpo, sobran las celebraciones, las manifestaciones y las banderas de colores, que lo único que hacen es recalcar la excepcionalidad. A ver. Yo soy heterosexual y no me siento orgullosa ni necesito una fiesta ni una bandera. Soy heterosexual igual que soy (o he sido) rubia-tirando-a-pelirroja. Y esas personas son lo que son igual que también son altas o bajas, rubias o morenas. ¿A santo de qué, entonces, hacer de ello una excepción, algo que reivindicar? Por ese camino de las reivindicaciones y celebraciones-espectáculo, no llegará nunca la normalidad ni la igualdad.

 

15 comentarios:

  1. Míralo por el otro lado, la bilis que estarán tragando todas las diazayusos y abascales de nuestra España, tan manolas ellas y aguerridos ellos, tan ordenados en su concepto de cómo ha de ser la sociedad; esos que se extienden en hablar de terapias para "curar a sarasas y marimachos" (sic) y confunden homosexualidad con pedofilia. La cabalgata del Orgullo es una coz a todos esos principios casposos que los nuevos tiempos han ido sepultando en aras de la realidad.
    Ni tú ni yo ni tanta otra gente necesitamos que nos convenzan sobre lo que es de sentido común; que las personas no son mejores ni peores en función de su origen, etnia, género u orientación sexual sino por actitudes que, esas sí, degradan al prójimo.
    Y respecto a lo que comentas del machaque constante con el Orgullo, son los medios de comunicación quienes están desbordando el tema hasta la astracanada; lo mismo que hacen con el 8 de Marzo.

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    1. Yo no lo veo así. Pienso que las diazayusos y abascales lo que hacen es frotarse las manos diciendo: ¿Veis? Esto es un circo… Por eso, creo que son contraproducentes estas marchas tan vistosas y divertidas.

      https://www.ideal.es/granada/cientos-personas-participan-20220701171944-nt.html

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    2. Tanto como un circo... Digamos que es una cabalgata donde las dragqueen ponen la nota colorista y exageradamente desmadrada, como en multitud de festejos que no tienen que ver con el Orgullo LGTBi y se ve al personal con diferente aspecto del cotidiano.

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    3. Visto por tí, pero visto por ellos...

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    4. se ve al personal con diferente aspecto del cotidiano. Eso es lo malo, que se destaca lo excepcional y lo que sería deseable es todo lo contrario.

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    5. A ellos, todo lo que sea libertad individual para que cada cual disponga de su propia vida les va a parecer un sacrilegio, salvo que se trate de la suya para no pagar impuestos y mantener sus privilegios.

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    6. Vamos a ver, Senior, que se trata de una fiesta donde es absurdo escandalizarse por los looks del personal, lo mismo que en los festejos andaluces o en los aragoneses la gente se viste con los trajes típicos sin que ello signifique que el resto del año carguen el carro del supermercado portando mantilla, peineta, claveles reventones y pololos baturros con lacitos. Otra cosa es, y en eso estoy de acuerdo contigo, que se le dé relevancia a la orientación sexual de una persona, porque eso no faculta ni más ni menos para nada (excepto para ligar).

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    7. Lo dicho más abajo a Pilar Flores: que podríamos estar discutiendo el asunto hasta Navidad y cada uno seguiría con lo suyo... Me conozco el problema porque mi mejor amigo en este momento pertenece a otra generación y ya se que, por muy de acuerdo que estemos en una cosa, tendremos distinta forma de mirarla.

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  2. Yo solamente he tratado con un, entonces marica, fue en la mili en Sidi Ifni. Un día voy a lavarme los calcetines, pañuelos y calzoncillos que originalmente eran blancos y me encuentro con una persona aparentemente afeminada, a la que pregunto que como conseguía tener su colada totalmente blanca, ya que mis prendas tenían un color arenoso tirando a marrón oscuro. Con voz realmente pusilánime, me dice enseñándome una botella de plástico, "¿Conoces la lejía? Con esto te quedará todo divino, pero no lo eches en la ropa de color. Si quieres te lavo yo tu ropa"
    Le di las gracias y le comenté que prefería hacerlo yo mismo.
    Era muy graciosa, hasta tal punto que el comandante del batallón le regaló unas medias de cristal, esto me lo comentaron mis compañeros de mili.
    La vi varias veces y solamente nos saludábamos.

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    1. Entonces no puedes decir que lo trataste mucho... Mi profesor de Moral en la Facultad, nos decía cuando tocó hablar de la homosexualidad, que el auténtico homosexual no es el mariquita del chiste. Ninguno de los que yo he tratado o conocido tenía "pluma" y solo uno de ellos tenía pareja masculina, que yo también traté. Por eso, hablo siempre de normalidad, de que todo discurría como con cualquier otro amigo/a.

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    2. .... Y no tenía por qué ser de otra forma.

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    1. ¿Verdad que sí? Pues ya ves que Una mirada no está de acuerdo en mi enfoque del asunto. Lo está en el fondo, pero no en la forma... Yo creo que se trata, una vez más, del "choque de generaciones", de que en la suya todo se celebra como una fiesta y en la mía sobran ciertas celebraciones.

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  4. Yo siempre defendí a los homosexuales. Pero esa era antes, cuando se les discriminaban. Ahora defiendo al hombre blanco en los países supuestamente desarrollados. Lo de las marchas del orgullo es un negocio que se han montado algunos para sacar los cuartos al resto de la población; algo peligroso que nos arrepentiremos de haber permitido cuando sea demasiado tarde para solucionarlo. Y no lo digo yo solo, los primeros en criticar estos desfiles son mis amigos gays, bi y lesbianas. Pero claro, ellos viven de su trabajo, no del cuento.

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  5. Yo ni los defiendo ni los ataco... igual que no defiendo ni ataco a los hetero. Por eso, y me repito, no creo necesarias esas manifestaciones. No se en que sentido son un negocio ni quien se aprovecha de ellas (a no ser las tiendas de disfraces), pero las veo contraproducentes para conseguir la igualdad.

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