17/3/21

Y los sueños, sueños son




      Esta maldita pandemia nos ha truncado hasta los sueños. Esas cosas que soñamos con realizar y a las que nunca les llega la hora, pero que están ahí, esperando la ocasión. Aunque esa ocasión no se presente y aunque sospechemos que nunca se presentará.

      Ahora no. Ahora no cabe soñar, porque la realidad anula todo futuro y porque es imposible hacer planes –ni siquiera soñados- de un día para otro.

      Hace muchos años, casi en otra vida, allá por el 54 del pasado siglo, una semi-adolescente escribió:

 

Sin sueños me he quedado

y quizá para siempre.

¿Quién sabe?

¿Podré elevar de nuevo mi castillo interior?

Creí que el caudal de mis sueños nunca habría de agotarse

y mira,

mira como me he quedado esta tarde:

sentada en la ventana sin saber que soñar

ni que sentir.


¡Que sabría aquella adolescente de lo que es perder los sueños!...

 

21 comentarios:

  1. Hay adolescentes que son premonitorias y eso es lo que ratifica tu escrito de entonces, un estado entonces desconocido, pero que a todos nos llega en algún momento.
    Un abrazo.

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    1. Yo creo más bien que, cuando empezamos a vivir, pensamos que lo que nos ocurre es lo peor que puede ocurrir y no sabemos todavía hasta donde puede llegar eso que sentimos.

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  2. Prefiero no soñar, pero si lo hago, me gusta hacerlo con sueños relajantes, agradables... Si lo hago con sueños agitados, angustiosos, y me despierto, luego es muy difícil volver a dormirme.

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    1. Si te fijas, verás que ni Calderón ni yo hablamos de los sueños que tenemos dormidos, buenos o malos, sino de las cosas que se desean, que pueden ser las mismas a lo largo de toda la vida.

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  3. Es algo que nos pasa a todos. Miedo me da recuperar lo que escribí hace décadas, porque muy posiblemente lo quemaría todo, precisamente por verlo ahora con ojos más viejos, no necesariamente más sabios.

    Sueños... He roto tantos que ya casi no me afecta unos pocos más. Miento, sí me afecta, pero menos de lo que esperaba. Que no puedo viajar, pues disfruto de Zug, que no puedo ver a la gente en España, pues quedo con mis amigos de aquí. Que parece que no voy a poder volver a España como pretendía, pues me asentaré en otro lugar del mundo. Lo que te quiero decir es que los sueños se han roto siempre, no solo por la pandemia. El truco está en adaptarse, no sea que cuando llegue uno de tantos meteoritos nos pille indefensos como dinosaurios.

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    1. Mis sueños no han sido nunca ir a sitios o hacer cosas. Eso también, pero ha estado siempre en segundo plano, pues ha prevalecido lo relacionado con la afectividad y, por esa época y las siguientes, yo soñaba con una familia grande, muchos hijos, que fueron cambiando de facciones según el padre que les adjudicaba. Hasta rasgos de varias razas tuvieron...

      La afectividad siempre ha sido lo más importante en mi vida, lo que he puesto por encima de todo. No ha sido importante el sitio a donde vaya, sino con quien vaya o a quien encuentre allí. No recuerdo que sueños había perdido aquella adolescente, pero estoy segura de que no serían muy distintos de los que yo pierdo ahora, con la diferencia de que ella dudaba si podría seguir soñando, si llegarían otros sueños, y yo estoy segura de que eso no va a ocurrir por la sencilla razón de que ya no hay tiempo.

      Debes saber que el tiempo ya se acaba,
      que queda poco, malo y sin sentido,
      que es mucha la tristeza acumulada,
      mucho el amor sin anidar, perdido
      .

      Y etc, etc, etc...

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    2. Por cierto, me viene ocurriendo que, cuando la entrada incluye un poema y lo remeto un poco como corresponde, en el móvil se ve fatal, hay que ponerlo de lado para que se vean los versos completos, pero ni así. Ahora Blogger da la opción de poderlo publicar para ordenador, móvil y tablet, pero como yo no se como lo ven mis visitantes... Yo misma lo veo tanto en el ordenador como en el móvil, así que no se que formato elegir.

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  4. Yo creo que tu aun sigues siendo un poco esa adolescente que quería soñar ...
    ¿Celebrando el día Mundial de la Poesía?

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    1. Es bastante probable. Cambiamos de etapa cuando cumplimos los sueños o espectativas que nos hemos creado y puede ser que yo haya seguido en aquella etapa, pues no se ha cumplido ni uno de los sueños de entonces. Y ahora que estoy en la etapa final, me doy cuenta de que me he pasado la vida viendo como mis sueños los llevaban a cabo otras personas, no yo.

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    2. ¿Celebrando el Día de la Poesía? Pues menuda celebración... Un poema adolescente y un fragmento por el que tampoco ganaré el Nobel.

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    3. ¿Son imaginaciones mías o estás un poco decaída? Anímate, mujer. Puedo que no ganemos el nobel, ni el premio de fotografía, pero hemos ganado amigos y amigas en estos mundos paralelos de blogs y flickr

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    4. !Que verdad más grande!... Pero lo del Nobel tampoco estaría mal. ¿No te parece?

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  5. La adolescencia es una etapa vehemente donde el siempre y el nunca reinan con pasión y cada día parece desgajado del anterior y del siguiente. Entonces y ahora los sueños son pompas jabonosas donde la luz pinta colores, salvo que en la adolescencia, cuando esas pompas radiantes se deshacen, la persona lo siente como una premonición de su fracaso; en la edad adulta, en cambio, se miran las pompas sabiendo que desaparecerán en pocos instantes...
    La pandemia ha interrumpido el confort de la vida cotidiana y ha irrumpido abruptamente en nuestras reflexiones... pero aquí seguimos; los cimientos de lo que somos continúan anclados y toca encarar el día a día con la mejor voluntad.

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    1. Quizá en la edad adulta veis los sueños como pompas jabonosas, pero como la vejez es volver a la infancia, a estas alturas del partido una ya ve los sueños como entonces y cada sueño perdido nos rompe el alma.

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    2. Lo que enlaza con mi respuesta a Francisco Espada. La única diferencia con la adolescencia es que entonces no sabíamos del todo lo que pueden doler los sueños perdidos.

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  6. Tal vez lo mejor sea que los sueños no se hagan realidad, porque si así fuera, también podrían hacerse realidad las pesadillas...

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    1. A mi edad, ya se sabe que la realidad es casi siempre una pesadilla...

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    2. Ya tuve mi pesadilla, con Covid y recibiendo oxígeno...

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    3. Pues eso, que la ley de Murphy se cumple muchas veces. Al menos, tú escapaste... y no se cumplió del todo, pero la mayoría no lo sabemos aun.

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  7. Qué tristeza realmente, he cambiado mis sueños por tareas, no puedo quedarme sin proyecto aunque sea en casa. Deseo que estés bien. Feliz Pascua

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    1. Mis tareas no suplen los sueños ni de lejos. Al contrario, hacen más evidente que no se han cumplido...

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