Sección de charcutería. Una señora y yo cogemos número, ella el 24, yo el 25 y nos ponemos a esperar que nos toque. Por casualidad, miro al dispensador de los números que tengo a mi espalda y veo llegar a otra señora, que se lleva el 26. Empiezan a atender a la señora 24, que lleva una lista enorme. Afortunadamente, otro empleado se queda libre y pasa número, muestro yo mi 25 y, con sorpresa por mi parte, la señora 26 dice que tiene el 24, aunque no lo enseña. Yo no tengo ganas de discutir y lo dejo pasar, pero empiezo a examinarla de arriba a abajo. Mediana edad, ropa mañanera pero de boutique, peluquería cara y un móvil Apple en la mano. Atiendo también a lo que pide: Jamón de bellota, salchichón ibérico, chorizo ibérico, York "del mejor que tengas"... Nota que la miro, se ríe y con aire triunfante me dice: Me colé... Yo solo le contesto: Ya me di cuenta. Y fijo la mirada en el mostrador. Me atienden a mí y, como solo quiero un artículo, me voy en seguida, mientras la señora 26, la Pija Nueva del barrio vecino, sigue pidiendo "lo mejor que haya" y mencionando la palabra marisco a saber por qué.


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