Imagen de Pixabay
Me cuenta mi amiga, la de la residencia, que la cena de Nochevieja estuvo muy bien, que el menú consistió en entremeses variados, consomé con huevo, ensaladilla rusa de gambas, bacalao con tomate y un postre de chocolate.
Y yo me pregunto si en esa residencia necesitan plazas libres, pues si yo ceno así...no amanezco.


Lo único que les va quedando a los chicos de las residencias es el apetito. Es lo que más les conecta con la vida.
ResponderEliminarSaludos.
Eso parece, pues la comida en la residencia es uno de los principales temas de nuestras conversaciones.
Eliminarhttps://el-macasar.blogspot.com/2023/11/todo-hecho.html?m=1
Qué fortaleza tendrán las señoras y señores residentes...
ResponderEliminarY el caso es que ella nunca ha sido de mucho comer y ha estado siempre delgada. Ahora hace tiempo que no nos vemos por residir en ciudades muy distantes, pero creo que sigue igual.
EliminarPues, mira por dónde, ayer terminó una huelga de hambre de 25 días, un señor de 68 años de una residencia pública de Colmenar Viejo, Madrid; protestaba por la mala calidad de la comida y la arbitrariedad en la cantidad y reparto de las raciones. Tras hacer multiples reclamaciones, su huelga de hambre (a base de agua y café) ha coseguido que la Fiscalía se implique y haya una inspección minuciosa de ese centro.
EliminarEsta residencia de la que hablo es privada, pero no de las más caras. Es de unas monjas, cosa rara ya, pues aunque haya residencias de instituciones religiosas, ya están atendidas por personal contratado, pues las monjas, si alguna queda, están para que las cuiden a ellas. Sin embargo, esta parece que la gestionan ellas mismas y, por lo que dice mi amiga, está muy bien en todos los sentidos.
Eliminar