25/12/25

Navidad 2025




Estando allí, le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada.

Lc 2,6-7


      Ellos tuvieron un alojamiento improvisado y precario, como tantos en el momento presente y como muchos más estarán en el futuro, si no ponemos remedio.

      Todos los años, por estos días, felicito a quien me visita con el saludo del frailecillo de Asís: PAZ Y BIEN, pero este año quiero añadir mi ruego de que todos hagamos un esfuerzo para exigir "a quien corresponda" una solución rápida a este trágico problema de la vivienda.

       Que todos tengamos un techo donde cobijarnos esta Navidad y siempre.

PAZ, BIEN, AMOR...

Y JUSTICIA PARA EL QUE NO TIENE HOGAR 

 

17/12/25

Inflación/especulación

 

Imagen de Wikipedia

      

      Hace ya bastantes días, compré on line en una de esas tiendas chinas unos adornos para el árbol de Navidad. No para mí, que yo no lo tengo, sino para un regalo, y tuve que acompañarlo de otros artículos hasta alcanzar la cifra que la tienda exigía para no aplicar gastos de envío. Aún así, eran baratos y muy vistosos, así que pago y me pongo a esperar que los envíen. Días después, salen de la cesta los demás artículos camino de España, pero permanecen en ella los adornos. Pasan más días y ahora, que ya están para llegar esos artículos, me cancelan la compra de los adornos pendientes, sin más explicación que la devolución del dinero programada para "dentro de unos días".

      Supongo que esa devolución llegará a mi tarjeta, pero yo me he quedado sin regalo a menos de una semana del día de Navidad, cuando ya no puedo comprarlo en ninguna de esas tiendas porque no llegará a tiempo. Recurro entonces a Amazon, que es más rápido y me encuentro con que los mismos adornos están a un precio desorbitado, no el doble o el triple, sino multiplicados por seis, más gastos de envío también fuera de lo normal. Por fin, buscando detenidamente en la plataforma, encuentro algo parecido con un precio un poco más asequible y de envío gratis, me dispongo a meterlo en la cesta y entonces me fijo en que la fecha de entrega está...¡en febrero!

      ¿Habrá alguien que compre adornos del árbol en febrero? Yo, desde luego, no y, aún menos, a esos precios, que son pura especulación.

 

2/12/25

Ariel Schiller

 


      A Ariel Schiller -un judío del Antiguo Testamento y un granadino con casa en Jerusalén, como él se definía- lo conocí en las celebraciones de la Eucaristía que teníamos los domingos con el teólogo José María Castillo en el Centro Padre Suárez de los jesuitas. Eran unas misas con unos asistentes de lo más variado, desde miembros de Comunidades Cristianas Populares hasta sacerdotes casados, desde extranjeros de paso por Granada hasta casos tan excepcionales como el de Ariel, que asistía acompañando a su pareja Encarnación Varela. Y digo pareja, por la costumbre ahora de hablar así, pues Ariel y Encarnita se habían casado tres veces nada menos. Primeramente, una boda civil en una isla del Mediterráneo, no recuerdo si Creta o Chipre, después otra en Jerusalén por el rito judío y, por último, el matrimonio católico en la pequeña capilla de la Facultad de Teología de Granada.

      Y allí estaban los dos todos los domingos porque, al unir sus vidas, habían acordado que cuando estaban en Israel, ella lo acompañaría a la sinagoga y, en Granada, él acudiría con ella a misa. Y, claro, no había mejor sitio para ellos que aquellas celebraciones tan heterogéneas, presididas, además, por el jesuita que testificó su boda. 

      Ariel Schiller nació en Argentina de una familia alemana que había huido de la persecución nazi, de adulto se trasladó a Israel y, siendo profesor de la Universidad de Jerusalén, tuvo que escapar de Israel por su oposición a la política de asentamientos en Palestina que llevaba a cabo el gobierno. En su periplo por Europa, llegó a Granada, se puso en contacto con el departamento de Estudios Semíticos de la Facultad de Letras de la UGR, allí estaba Encarnita como profesora... y llegaron las tres bodas. Las bodas y aquellos domingos en el Centro Suárez, en los que Ariel intervenía como uno más, a requerimiento muchas veces del propio Castillo que, al tocar algún tema del Antiguo Testamento, decía: Corrígeme, Ariel. Y él, tan respetuoso siempre, nos pedía permiso y aportaba sus conocimientos desde un punto de vista distinto, con el que enriquecía el coloquio en que participábamos todos. Terminada la celebración, muchas veces nos tomábamos unas cervezas en algún bar de la vecina calle Elvira, donde Ariel miraba con recelo la tacita de caldo que ponían de tapa y nos advertía de que si el caldo era de caracoles no contáramos con él.

      Aquellas Eucaristías de los domingos terminaron cuando las autoridades eclesiásticas iniciaron la persecución de los profesores de la Facultad de Teología, suspendieron  la docencia de José María Castillo y Juan Antonio Estrada y le sacaron tarjeta roja a otros muchos, que unos salieron de Granada, otros de la Compañía y otros dijeron adiós para no volver, dando fin a la mejor época de la mejor facultad del país y una de las mejores de Europa.

      A pesar de esto, seguí en contacto con Encarnita y Ariel gracias a las conferencias en el Centro Cultural Dari de la Institución Teresiana, a donde Ariel acudió varias veces a hablarnos siempre de temas interesantes y oportunos, como aquel día en pleno fragor de la intifada. Un día que he recordado muchas veces desde el principio de la masacre de Gaza, igual que estoy recordando a Ariel y preguntándome qué habrá sido de él después de la muerte de su imprescindible Encarnita y si no la habrá seguido hacia donde puedan continuar juntos.