3/6/26

Con la IA hemos topado

 

Imagen regalada por Gemini

 

      La IA ha venido y, como la Primavera, muchos no sabemos cómo ha sido. Pero está ahí, se ha introducido en nuestras vidas y hay opiniones de todo tipo, desde quien la recibe con alborozo a quien, como el amigo Joselu, "nos mete la peste en un canuto" barruntando el caos, el desastre universal y la aniquilación del ser humano.

      La realidad es que todos los principios aterran y desconciertan. La IA es algo nuevo y estamos empezando a enfrentarnos con ello,  pero siempre ha sido así a lo largo de la Historia.

      Con la llamada Revolución Industrial del s.XVIII, las previsiones eran apocalípticas: Las máquinas sustituirían a las personas y los trabajadores irían a la calle. Pero el hecho es que la economía se disparó, la situación del trabajador a partir de entonces mejoró sustancialmente y no podemos negar que, en general, la Humanidad ha avanzado y prosperado. 

      Pero es que con la llegada de los ordenadores, también los mensajes eran los mismos respecto al trabajo y el resultado que vemos es que ciertos trabajos desaparecen, pero nacen otros y el trabajador necesita otra formación, que sustituye a la que era necesaria antes. Ya no hay secretarias que se dejen los dedos entre las teclas de una máquina de escribir, pero tenemos trabajando a nativos digitales.

       En otros órdenes de la vida, cuando empezó a construirse el Canal de Isabel II en Madrid, obispos y teólogos de la Iglesia Católica pusieron el grito en el cielo porque aquello iba contra la Creación, era alterar la Naturaleza que Dios había creado, era como contrariar los planes de Dios. ¿Alguien se imagina que pueda ocurrir esto ahora? 

      Sigamos con otros ejemplos.

      Empezaron los tranvías y hubo innumerables atropellos y muertes, entre ellos Gaudíporque la gente estaba acostumbrada a que los pocos vehículos que había esquivaran a los peatones, pero el tranvía no podía esquivarlos. Ahora los accidentes son escasos y las muertes casi nulas.

      Cuando el mundo vio las primeras películas, se consideró acabado el teatro y los actores intentaron a la desesperada introducirse en el cine porque se jugaban el pan de sus hijos, pero desde entonces conviven teatro y cine y hay espectadores para ambos. Es más, con la televisión también se pensó lo mismo, se creyó que, si podíamos tener películas, teatro y espectáculos en nuestra casa, sobraban los locales. Y no fue así. Los cines se llenan, los teatros también y no digamos nada de los conciertos con miles de espectadores.

      Recordemos también la hecatombe de cuando aparecieron el libro y el periódico digital, que se sabía cierto que era el fin de la impresión en papel. Y  ¿que ha pasado? Nada. El papel sigue, los libros siguen y cada cual elige  lo que le parece.

      Y es que el HOMBRE ha demostrado desde la Prehistoria que es capaz de adaptarse a lo que el mismo hombre crea, así que confiemos en eso y abramos las puertas a lo que puede ser un avance de la Humanidad en muchos sentidos. Yo no voy a ver ese futuro, pero a los que estéis, os deseo que la IA mejore vuestras vidas y el mundo que habitéis. 

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