Sección de charcutería. Una señora y yo cogemos número, ella el 24, yo el 25 y nos ponemos a esperar que nos toque. Por casualidad, miro al dispensador de los números que tengo a mi espalda y veo llegar a otra señora, que se lleva el 26. Empiezan a atender a la señora 24, que lleva una lista enorme. Afortunadamente, otro empleado se queda libre y pasa número, muestro yo mi 25 y, con sorpresa por mi parte, la señora 26 dice que tiene el 24, aunque no lo enseña. Yo no tengo ganas de discutir y lo dejo pasar, pero empiezo a examinarla de arriba a abajo. Mediana edad, ropa mañanera pero de boutique, peluquería cara y un móvil Apple en la mano. Atiendo también a lo que pide: Jamón de bellota, salchichón ibérico, chorizo ibérico, York "del mejor que tengas"... Nota que la miro, se ríe y con aire triunfante me dice: Me colé... Yo solo le contesto: Ya me di cuenta. Y fijo la mirada en el mostrador. Me atienden a mí y, como solo quiero un artículo, me voy en seguida, mientras la señora 26, la Pija Nueva del barrio vecino, sigue pidiendo "lo mejor que haya" y mencionando la palabra marisco a saber por qué.


Hay que llamar urgentemente a Furibunda Chimpún, que imparta justicia. Y cuando la pija saque su compra en caja echarle por el escote o la cocorota un bote de kepchut del caro.
ResponderEliminarNo seré yo quien le haga pagar a doña Furibunda un kepchut caro, la Pija Nueva no lo merece ni en el escote. Que lo pague ella...
EliminarVaya megaboba. ¿Se coló para que atendieras sus "lo mejor que tengas"....? Pues no deja de ser una marujona. En pijo, pero marujona.
ResponderEliminarSe coló para saberse por encima de los demás, por delante de la vieja que no lleva su ropa ni su móvil. Esta denominación de Pijos Nuevos es un invento mío, que debería patentar, pues corresponde a una nueva clase social que ha surgido en estos últimos años. Tienen cierta similitudes con los Nuevos Ricos de toda la vida, pero también diferencias y, sobre todo, se distinguen de los Pijos Antiguos en que esos tienen educación y estos nuevos no.
EliminarPero en fin, esto daría para una tesis doctoral de Sociología o, en su defecto, para una entrada en este blog.
¿Esa es su manera de reforzar su supuesta superioridad...? Pues ahí está: Una boba reboba. Gente como la mujer de la charcutería, por mucho que moleste su comportamiento, no merecen ni una nota al margen en una tesis.
EliminarA mí no me molestó, quizá porque ya estoy acostumbrada al comportamiento de esos Pijos Nuevos y más bien me lo tomo a broma y me río cuando alguien presume de dinero. Vamos, que me resulta ridículo y le veo la parte cómica. Peor me ha sentado algunas veces cuando un joven "ejecutivo", trajeado y con bolso al hombro, me ha dado un empujón para ponerse delante en la caja. ¿Te acuerdas de la canción aquella de María Elena Walsh, que aquí conocimos con Alberto Cortez? La de "Los ejecutivos". Pues eso...
EliminarEl problema, es
ResponderEliminarque nadie les
corte el rollo,
hasta da la
impresión,
que a esta
gente, se les
tenga en una
capilla,que
no se les puede
tocar, conmigo
la llevan clara,
un saludo.
Pues yo paso de ellos como hice con esta. No vale un enfado por mi parte ni que me suba la tensión discutiendo con ella. Si disfruta sintiéndose superior, ese es su problema. Es más, me fui riéndome al oírla hablar de marisco en una charcutería...
EliminarA ver, parto de la base de que soy tauro y tengo mi dosis de mala leche, calculada eso sí, pero mala leche a fin de cuentas. Yo si le hubiera discutido su posición, o que me explicara como es posible que haya dos números 24. Pocas cosas me revientan más que listas y listos como esta que va de sobrada por la vida y encima lo dice. La educación y el respeto no es de bellota o de jabugo. La educación y el respeto se tiene o no se tiene por mucho y pijo que se vista. Pero aplaudo tu reacción madura y contenida ante la nueva pija. Buen fin de semana.
ResponderEliminarPor supuesto que hubiera sido muy fácil decirle: "El 24 lo tiene esa señora que están atendiendo" y se hubiera hecho pública su intención de colarse, pero ocurre que a mi edad ya se evitan las situaciones tensas y se prefiere enfocarlas con indiferencia. Y he de confesar que no descarto tampoco un fondo de superioridad por mi parte. Somos tan complicados algunas veces...
EliminarBuen fin de semana tengas tú también.
Hola, a mi me pasó en Mercadona, dispuesto a colocar la moneda en la ranura de un carro de la compra para separarlo del enganche. Una mano larga por encima de mi hombro, para colocar su moneda y la colocó. Miro atrás y un nervioso me mira. Lo miro fijamente unos instantes, pienso. Le digo:"sí , que tienes prisa"....Pasa, pasa. Me quedé tranquilo.
ResponderEliminarSaludos
Los supermercados y el comportamiento de la gente en ellos es un auténtico laboratorio sociológico. El otro día, cuatro chicos muy jóvenes, casi adolescentes, con solo una coca cola en la mano de uno de ellos, se meten descaradamente en el espacio entre la caja y yo, para colarse. Les digo: "¡Que cara tenéis!" Se ríen los cuatro, pero ponen su coca cola en la caja, pagan y se van tan divertidos y orgullosos de su hazaña.
EliminarCómo es lógico, cuando estás viviendo estas cosas todos los días, ya adquieres un aguante que te hace no darles importancia para no volver a tu casa siempre de mal humor.
Bienvenido a esta casa
Um bocadinho de civismo, educação e respeito cabe bem em qualquer parte.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Esas tres palabras, civismo, educación y respeto, al parecer ya no están de moda y lo que prima es lo contrario.
EliminarBienvenido a esta casa.
El refranero ya lo dice: Dime de qué presumes... Tenías que haber protestado. Empiezan colándose en el supermercado y terminan por algo mucho peor.
ResponderEliminarEs que habría que estar enfadándose todos los días, pues cuando no es una es otra. U otro, que también los hombres parece que el esperar no está hecho para ellos. Y si frecuentas ese supermercado, terminas conociéndolos y sabiendo la motivación de cada uno.
Eliminar