El día 2, Andrés Cárdenas publicó en su columna de IDEAL un artículo muy de su estilo, mezcla de humor y ternura, que yo pensaba copiar aquí en parte, por ser largo para este blog y por aquello de los derechos de autor. Pero resulta que lo ha llevado a su blog, así que puedo enlazarlo sin ningún problema, para que lo leáis y penséis como yo en que la suerte, a veces, sabe hacer las cosas.
11/1/14
5/1/14
La Estrella
Allá por los años cuarenta del pasado siglo, la Cabalgata de Reyes llegaba al centro –igual que ahora- procedente del norte de la ciudad y mi padre me llevaba a verla a la calle San Juan de Dios. Vivíamos –igual que vivo ahora- en la parte sur, así que cruzaba la ciudad de la mano de mi padre, presurosos para que nadie me impidiera estar en primera fila y verla bien. Y allí estábamos mi padre y yo, en el borde de una acera desde donde se podía divisar el principio de la calle, con el mismo frío de esta noche de enero.
Pero lo que no era igual era la cabalgata, pues no había carrozas, ni luces, ni altavoces, ni personajes de cuentos o películas. Solo los Reyes montados en caballos y, delante, abriendo la comitiva, un paje portando en alto una estrella luminosa. Una Estrella mágica, que nadie sabía de donde le llegaba la luz y que aun ahora no imagino como la iluminaban con la precariedad de los medios de entonces, pero que en la oscuridad de una calle de la posguerra se veía llegar a distancia.
Y allí empezaban mis nervios. Era verla aparecer en el principio de la calle y la ilusión de la espera se desbordaba invadiéndome, el corazón se me instalaba en la garganta y la emoción no me dejaba respirar a través de la bufanda. La Estrella avanzaba hacia mí y ya no importaba si detrás venían los Reyes y sus caballos. La Estrella lo era todo. La había visto, flotando en la oscuridad, y ya todo era posible en aquella noche fría del cinco de enero.
31/12/13
Año Nuevo
Pues nada, que aquí estamos otro año, frente a las luces del viejo convento del Carmen
–cada vez más luces- y pasando un frío de muerte por estos sures. De nuevo recordando
el año que termina y preguntándonos que nos deparará el que empieza, si
será mejor que 2013, bastante nefasto por cierto. Esperemos, por tanto, que el 2014
se porte mejor a todos los niveles y sea un año de brotes
verde-esperanza. Es lo que deseo para todos los que visitáis este
macasar y también a los que aterrizan por casualidad vía Google.
¡FELIZ AÑO NUEVO!
23/12/13
Navidad
Este año no os voy a felicitar la Navidad con un libro infantil ni con un poema. Voy, simplemente, a dejaros este vídeo, que espero veáis. Porque hay otras Navidades, porque no todo son villancicos y luces de colores, porque el mundo no acaba en nuestro mundo occidental en crisis, sino que a un paso de nuestro país, a un paso de cualquier país con una mediana subsistencia, hay otros mundos que están en este.
18/12/13
De virtualidades hablamos
Como estamos en días de ajetreo, compras y felicitaciones, no me voy a explayar en reflexiones sociológicas de vía estrecha a las que soy tan aficionada, pero que maldita la gana que tendréis ahora de pensar en ellas. Así que me voy a limitar a daros tres enlaces que podéis guardar para cuando haya pasado la resaca de las fiestas. Son de un museo virtual, de un proyecto de la UGR para hacer backup de las imágenes antiguas y de un centro virtual de Ciencias Naturales.
El museo virtual lo ha creado la Diputación de Granada para dar a conocer parte de su patrimonio artístico mientras llega el momento de que la crisis permita convertirlo en museo real. Y así los informáticos se han valido, como contenedor virtual del mismo, de una recreación del edificio que en un futuro será sede de ese museo: el antiguo Colegio de Niñas Nobles, propiedad de la Diputación. Ni el museo es como algunos más importantes que hemos visto, ni tampoco la web funciona tan bien como otras de ese estilo, pero creo que podemos dar la bienvenida a un Museo Virtual con unos cuadros valiosos, que se muestran con bastante calidad y con información suficiente.
El siguiente enlace me resulta más difícil de explicar, ya que yo misma no lo entiendo del todo, pero se trata de que la empresa granadina AgeO, spin-off de la Universidad de Granada, está realizando réplicas exactas, informatizadas y en tres dimensiones, de tallas de la imaginería andaluza, con el fin de preservar el patrimonio, pues permitiría realizar una copia perfecta en caso de deterioro o destrucción del original. Para ello realizan un escaneo con láser o con “patrones de luz blanca estructurada” que reproduce los más mínimos detalles de la talla, incluso el policromado con todos sus colores y hasta algún arañazo o desperfecto que tenga. El equipo de este proyecto está encabezado por los doctores Javier Melero y Jorge Revelles, profesores del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la UGR, y podéis ver el resultado de su trabajo en esta web de la empresa.
Y para terminar, otro museo virtual, en este caso el Centro Virtual de Colecciones de Ciencias Naturales, también de la UGR, que durante tres años ha informatizado su magnífico fondo de las colecciones de Botánica y Zoología, con 98.000 pliegos de herbario, que se pueden consultar en este enlace. Es el centro de este tipo más importante de Andalucía y con proyección nacional e internacional.
12/12/13
Dos Fernandos
La serie Isabel, este post de Anarkasis y muchos comentarios que se han visto por ahí sobre la serie, todo junto y revuelto me ha hecho recordar que en el post sobre Fernando Fernán Gómez me dejé sin subir por largo este poema que veis ahora. Poema que largo sí que es, pero que no tiene nada que ver con la serie, ni con Maquiavelo, Gallardón, la Inquisición y la madre que parió al post de Anarkasis, que me he tenido que leer tres veces para seguirle el hilo. Pero la mente humana es así, le das un hilo y te lleva a la oveja de donde salió la lana, me mencionas a Fernando el Católico y, en vez de acordarme de los rientes ojos de Rodolfo Sancho, me acuerdo de Fernán Gómez, que era de todo menos riente. Va el poema, para que no se diga que yo no cumplo.
EL RECUERDO
Se me viene España de pronto como un río
y mi calle,
y mi barrio,
y mi muriente juventud,
y mi irremediablemente cercana infancia.
Me entran por la desesperanzada ventana
de mi soledad
como un río,
como un río que se desborda en esta ciudad desconocida.
Entran verdes, como las ondas del río,
los recuerdos, las cosas de mi infancia,
los juguetes, las chapas de las botellas de cerveza,
las cajas de cerillas con vistas de ciudades,
el pai-pai con un paso de tango,
la criada romántica con olor a brillantina,
como ondas del río las esperanzas muertas,
y los sucios sueños adolescentes,
y los compañeros de clase,
y las amadas imposibles del colegio.
La pizarra, a la derecha, en los Maristas, con palotes…
La fábula de la lechera.
Y el otro colegio:
(“Los oceanos son”… cantábamos a coro. Y el director dijo a su amante,
la maestra: Elena, se dice océanos y no oceanos. Y cantábamos de nuevo:
“Los océanos son”… Quedaba peor ¡que pena!)
Y Arturo, siempre tan malicioso.
Y había a los cinco años el amor de Lucía, la hija de la portera, vestida de negro con ojos del color de su vestido.
¿Cómo podría ser la niña que uno amaba a los cinco años?
Y llegan, llegan como ondas, la aritmética
y el área del trapecio
y Atila, y la reina Isabel en su trono de romance,
y Cristóbal Colón el bueno,
y Fernando el Católico el malo,
que no quiso dar joyas
para comprar barcos.
Y Viriato, que tocaba el caramillo
y luchó contra los romanos
mientras apacentaba unas ovejas que tenía en Portugal.
Y el Cardenal Cisneros, tan antipático,
desde su áspera lección.
Con esa chulería que le dijo a los franceses.
Y la gramática. No mámpara, sino mampara; no méndigo, sino mendigo.
Complemento, y todo eso. Y el verbo amar… Yo amo, tú amas… Y más
tarde el verbo “aimer”… “j’aime, tú aime”… Y más tarde el verbo “amo”. “Amo, amas”…
Y ahora lo quieren hasta en griego, ¡pobres niños!
y en inglés.
¿Para qué, Señor Ministro de Educación,
para qué?
Si por esa ventana abierta
entran solo a remediar mi escocida soledad
esos viejos recuerdos
de mi infancia, de mi calle, de mi tierra…
Que entran como un río
verde ya en la malvada madrugada
y me humedecen las raíces
de la esperanza.
¿Para qué, señor, tanto aprender,
si no va a haber nadie una noche
a quien amar, amo o aimer?
Se me viene España de pronto como un río
y mi calle,
y mi barrio,
y mi muriente juventud,
y mi irremediablemente cercana infancia.
Me entran por la desesperanzada ventana
de mi soledad
como un río,
como un río que se desborda en esta ciudad desconocida.
Entran verdes, como las ondas del río,
los recuerdos, las cosas de mi infancia,
los juguetes, las chapas de las botellas de cerveza,
las cajas de cerillas con vistas de ciudades,
el pai-pai con un paso de tango,
la criada romántica con olor a brillantina,
como ondas del río las esperanzas muertas,
y los sucios sueños adolescentes,
y los compañeros de clase,
y las amadas imposibles del colegio.
La pizarra, a la derecha, en los Maristas, con palotes…
La fábula de la lechera.
Y el otro colegio:
(“Los oceanos son”… cantábamos a coro. Y el director dijo a su amante,
la maestra: Elena, se dice océanos y no oceanos. Y cantábamos de nuevo:
“Los océanos son”… Quedaba peor ¡que pena!)
Y Arturo, siempre tan malicioso.
Y había a los cinco años el amor de Lucía, la hija de la portera, vestida de negro con ojos del color de su vestido.
¿Cómo podría ser la niña que uno amaba a los cinco años?
Y llegan, llegan como ondas, la aritmética
y el área del trapecio
y Atila, y la reina Isabel en su trono de romance,
y Cristóbal Colón el bueno,
y Fernando el Católico el malo,
que no quiso dar joyas
para comprar barcos.
Y Viriato, que tocaba el caramillo
y luchó contra los romanos
mientras apacentaba unas ovejas que tenía en Portugal.
Y el Cardenal Cisneros, tan antipático,
desde su áspera lección.
Con esa chulería que le dijo a los franceses.
Y la gramática. No mámpara, sino mampara; no méndigo, sino mendigo.
Complemento, y todo eso. Y el verbo amar… Yo amo, tú amas… Y más
tarde el verbo “aimer”… “j’aime, tú aime”… Y más tarde el verbo “amo”. “Amo, amas”…
Y ahora lo quieren hasta en griego, ¡pobres niños!
y en inglés.
¿Para qué, Señor Ministro de Educación,
para qué?
Si por esa ventana abierta
entran solo a remediar mi escocida soledad
esos viejos recuerdos
de mi infancia, de mi calle, de mi tierra…
Que entran como un río
verde ya en la malvada madrugada
y me humedecen las raíces
de la esperanza.
¿Para qué, señor, tanto aprender,
si no va a haber nadie una noche
a quien amar, amo o aimer?
6/12/13
Los Pareja Obregón
Que no son hermanos, sino padre e hijo, y que me van a colmar de vídeos este post, pues por algo se trata de dos grandes músicos. Dos músicos, además, poco conocidos fuera de Andalucía y, si me apuran, fuera de Andalucía Occidental, de su Sevilla, donde los dos nacieron y donde murió el padre, Manuel, en 1995. Descendientes de una vieja estirpe en la que se mezclan condes con toreros, los dos componen, los dos cantan y los dos hunden sus raíces en la tierra que los vio nacer y de la que nunca quisieron separarse del todo.
Manuel Pareja Obregón fue –según dicen- autor de 3.000 obras, entre las que se cuentan multitud de coplas y sevillanas, la conocida Salve rociera “del olé” y canciones como Cantinero de Cuba, que hicieron célebre Sergio y Estíbaliz a costa de mutilarla del sabor andaluz y de dos orillas que tenía, sabor que recobró Arturo, el hijo, en su versión, menos conocida que la de los vascos, pero más auténtica. En 1992, Carlos Saura, que siempre tuvo mucho olfato, lo sacó de Sevilla para que interpretara, en su película Sevillanas, unas de las suyas, lentas, parsimoniosas diría yo, y bien distintas de las sevillanas rocieras que aturden fiestas y ferias.
Arturo Pareja Obregón heredó del padre algo más que el apellido. Compositor también e intérprete de su música, su carrera ha sido una especie de Guadiana, en la que aparecía y desaparecía dejándonos, entre medias y como quien no quiere la cosa, canciones espléndidas. Sevilla, Vagabundo, De tripas corazón o Si vienes al sur, pero también interpretaciones muy buenas de otros compositores, como son los boleros clásicos, a los que da un toque flamenco muy suyo o, incluso, las sevillanas de su padre. De su canción más conocida, Sevilla, se han hecho multitud de versiones por parte de otros cantantes y también de él, pues una de sus características es que nunca canta una canción dos veces lo mismo. Podemos oírla ahora con un Pareja Obregón joven y todavía un poco inmaduro, que contrasta con el de la siguiente canción, Vagabundo.
30/11/13
Ginebra y vodka
No hace mucho, observé en el supermercado como dos chicas muy jóvenes tomaban de las estanterías sendas botellas de ginebra y vodka mientras hablaban de sus cosas e introducían otros artículos en el carro, dando la sensación de que aquello era algo habitual, acostumbrado, normal. Como el supermercado es serio y bien organizado, supongo que al pasar por caja les pedirían el DNI, pero aun así, aun siendo mayores de edad, ¿qué hacen dos chicas de 18 años consumiendo habitualmente esas bebidas de tantos grados?
He recordado esta anécdota cuando he visto en la prensa que una niña de 13 años ha sufrido un coma etílico estando en clase. Al parecer, había llevado al colegio una botella de agua mineral de medio litro rellena con ginebra y vodka y la había estado consumiendo y ofreciendo a sus compañeras en el recreo.
¿Qué está pasando? ¿Tenemos una juventud alcoholizada? ¿Incluso una adolescencia habituada a consumir alcohol en grandes cantidades? Mucho me temo que los botellones están dando lugar a esto y en pocos años pagaremos las consecuencias tanto socialmente como en la sanidad, que tendrá que soportar una población afectada en su salud por el alcohol injerido.
25/11/13
Los rapsodas
Aunque ahora están prácticamente desaparecidos, hubo un tiempo en que los rapsodas o recitadores llenaban teatros, en donde el público pagaba su entrada y se emocionaba oyendo recitar poesía durante dos horas, unas veces acompañada por música y otras a palo seco. También en los programas de televisión, que podríamos llamar de variedades, era bastante frecuente que, tanto rapsodas como actores, recitaran poemas, entre los que eran casi inevitables muchos de Rafael de León o La nacencia de Luis Chamizo.
Y hoy, precisamente, se cumplen 14 años de la muerte en Granada de Manuel Benítez Carrasco, rapsoda y poeta, que llevó su voz y su poesía al otro lado del mar, que vivió allá y acá, hasta que vino a morir en la tierra que lo vio nacer, en el Albaicín de las acacias en el aire que acogió sus cenizas.
En Historia y Antología de la Poesía Española dice Federico Carlos Sáinz de Robles: Dentro de la lírica del neopopularismo, posee una voz propia, una humildad cálida, un colorido espléndido de gamas y matices. Y añade Antonio Carvajal en el Diccionario de Autores Granadinos de la Academia de Buenas Letras de Granada: El neopopularismo, cuando no directamente folklorismo, de la poesía de Benítez Carrasco puede apreciarse en los temas, el tono y el empleo de estrofas de corte popular, en ocasiones directamente las propias del cante flamenco, aunque también cultivará las estrofas de tradición culta como la décima o el soneto. La poesía de Manuel Benítez Carrasco está concebida ante todo para ser recitada en público, lo que redunda en su carácter eminentemente oral y, en ciertas ocasiones, efectista, que parece buscar el aplauso.
En 1998 recibió la medalla de Hijo Predilecto de la Ciudad de Granada, en donde una Tertulia Literaria que lleva su nombre tiene como principal objetivo potenciar la difusión y el conocimiento de la personalidad, vida y obra del poeta granadino.
Nota. No he querido incluir en este breve recuerdo la biografía y la obra de Benítez Carrasco porque es fácil encontrar en la Red todo tipo de datos sobre él y multitud de vídeos y documentos sonoros, de forma que quien tenga más interés puede ampliarlo y conocerlo más a fondo.
19/11/13
La lucha de clases
En los tiempos de la posguerra y en un barrio construido cuando la ciudad se fue extendiendo hacia el sur, los niños jugábamos en la calle, pues no había peligro de tráfico ni ningún otro. Solo un peligro en potencia: los niños del Matadero. Un barrio limítrofe de gran pobreza entonces, cuyos niños entraban en nuestro campo de vez en cuando y nos atacaban a mansalva, de tal forma que cuando alguien avisaba de que llegaban se producía una desbandada y cada uno a su casa. ¿Por qué hacían esto? Simplemente porque nosotros éramos los ricos y ellos los pobres, aunque la única diferencia visible era que nosotros teníamos zapatos y ellos sandalias de goma o alpargatas. Nadie tenía mucho entonces, pero nosotros teníamos un plato en la mesa y ellos solo hambre. Claro que esto lo entendí más tarde, pues entonces no podía comprender qué les habíamos hecho a aquellos niños para que trataran de rompernos la cabeza en cuanto nos poníamos a tiro. Yo no conocía entonces otro Marx que Groucho y las teorías sobre la lucha de clases no me quitaban el sueño.
13/11/13
Llamadas
Recibo la llamada de una entidad financiera de la que me llegan hace tiempo comunicaciones por correo ordinario, a pesar de que nunca he tenido contacto comercial con ella. La que llama es una voz de mujer, educada y profesional, que se identifica y me explica a lo que se dedican, cosa que yo ya sabía por su correspondencia. Pasa entonces a preguntarme si yo poseo productos financieros de los que ellos "venden" y, aunque no me gusta la pregunta, le contesto para no ponerme pinchuda tan pronto. Y entonces llega la ofensiva, pues sin previo aviso dispara:
-¿Puede decirme que cantidad tiene invertida?
Yo acuso el impacto y, pensando que he oído mal, le respondo:
-¿Cómo dice?
Sin inmutarse, me repite la pregunta y yo entonces le contesto.
-La había oído, pero no doy esa información por teléfono.
Se despide amablemente y da por terminada la conversación. Y yo me quedo con el teléfono en la mano pensando que, si me ha hecho a mí esa pregunta, es porque otras personas se la habrán contestado. ¿Será posible que la gente de esos datos tan sensibles a una persona desconocida y por teléfono? No me extraña nada que haya tantos timos y estafas.
6/11/13
Artesanía
Me gusta ir a las ferias y mercados de artesanía. Rara vez compro algo, pero me gusta ver los puestos, los artículos y el bullicio que se forma alrededor, pues parece que un domingo soleado de otoño y un mercadillo de artesanía se llaman el uno al otro. Así que, el otro día, veo en el periódico que tocaba mercado artesano y me voy diligente con la cámara en el bolso esperando encontrarme los tradicionales puestos de cerámica de Fajalauza, cajitas de taracea y faroles de cristal y latón. Pero nada de eso, lo que encontré fue… de todo. Lo mismo patchwork que jabones, ropa de niño tejida, bisutería, mucha bisutería de metal o tela, ropa de mayores que dicen confeccionada a mano, sombreros, cacharritos de madera y cantidades ingentes de productos “ecológicos” (si se puede considerar ecológico cortar mimbre y hacer un cesto)
Ya de vuelta en casa, se me ocurre pensar si aquello que he visto se puede considerar artesanía y me voy al diccionario de la RAE en busca de información que, por cierto, no me da, pues en este caso los señores académicos han jugado al despiste remitiendo de artesanía a artesano en círculo, sin llegar a aclarar lo que es realmente la artesanía. Y es que parece ser que no lo tenemos claro, que cada cual piensa lo que quiere y la artesanía puede ser tanto la continuación de los trabajos tradicionales, como cualquier objeto que se realiza con las manos sin ayuda de maquinaria. (Definición que nos puede llevar a considerar artesanía la zapatilla de un grifo) Más acertada veo la definición de que es el término medio entre el diseño y el arte, pero tampoco esto encaja con los jabones “artesanales” de aceite de oliva o el pan “artesanal” cocido en horno de leña.
O sea, que la palabra artesanía se nos ha convertido en una palabra comodín, en una especie de cajón de sastre donde cabe todo y ni siquiera los sabios de la RAE saben donde colocarla.
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