Responsable del dibujo: La IA
Cómo si no hubiera bastante con lo de Ceuta, este fin de semana me ha ocurrido algo que pone en evidencia el egoísmo que corroe a esta sociedad en la que nos ha tocado vivir.
Ayer domingo se estropeó la cerradura de la puerta de entrada de mi bloque y alguien la dejó abierta, sujeta con un macetero, y colocó un letrero rogando que no se cerrara.
Esto provocó un debate en el grupo de WhatsApp comunitario, en el que llegaron a la conclusión de que había que dejar la puerta cerrada hasta el día siguiente y quitar el letrero, a lo que me opuse rotundamente porque me parecía despiadado que un vecino volviera a su casa de noche y no pudiera entrar. Bueno, pues toda la tarde de discusión y no hubo forma de convencerlos de que no podíamos hacer eso. Y lo mas curioso fue que, precisamente, los que tienen puertas super blindadas y alarmas por doquier, fueron los más opuestos a que nos arriesgáramos un poco para no dejar en la calle a algún vecino. Dándose el caso, para más inri, que todos esos vecinos están en su lugar de vacaciones, no en la casa.
Porco mondo, sí.

