Foto EFE
Conocí la poesía de Ida Vitale hace muchos años y, sinceramente, no me gustó. La encontraba fría, como demasiado “intelectual” en el peor sentido de la palabra, una poesía como los últimos escritos de Juan Ramón Jiménez, de quien fue amiga. Y la olvidé, solo me quedó en la memoria su nombre. Pero ocurre que este año se le ha concedido en mi ciudad el Premio de Poesía Federico García Lorca y, con ese motivo, he leído algo de lo que hay suyo en Internet y he encontrado unos poemas que me han gustado y que quiero compartir algunos de ellos con vosotros.
REUNIÓN
Érase un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras,
un musgo delicioso susurrante,
un estrépito tenue,
un oral arcoiris
de posibles oh leves leves disidencias leves,
érase el pro y el contra,
el sí y el no,
multiplicados árboles
con voz en cada una de sus hojas.
Ya nunca más, diríase,
el silencio.
FORTUNA
Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.