17/7/15

Acertijo





Adivínese en esta foto antigua, sin recurrir a la memoria ni a la Wiki y solo por la postura de las manos al aplaudir, los que son andaluces y los que no lo son.

Nota: Se permite hacer clic en la foto para agrandarla


10/7/15

La vida, ese paréntesis


      Me dice un amigo en un correo, así, como el que no quiere la cosa:

     Al final, si lo piensas, las personas somos siempre un montón de ilusiones y de recuerdos, sólo que con los años va variando la proporción de cada uno.

     No hay mejor descripción de lo que es el discurrir de la vida.


     LA VIDA ESE PARÉNTESIS
     Mario Benedetti

     Cuando el no ser queda en suspenso
     se abre la vida ese paréntesis
     con un vagido universal de hambre

     somos hambrientos desde el vamos
     y lo seremos hasta el vámonos
     después de mucho descubrir
     y brevemente amar y acostumbrarnos
     a la fallida eternidad

     la vida se clausura en vida
     la vida ese paréntesis
     también se cierra
                                incurre
     en un vagido universal
     el último

     y entonces sólo entonces
     el no ser sigue para siempre.


2/7/15

Manuel Alcántara




Foto de ELMUNDO.es

     Ya he mencionado otras veces a Manuel Alcántara, ese malagueño que escribe una columna diaria en la última página de IDEAL desde hace años y años. Un malagueño que también es un buen poeta aunque pocas veces lo saque a relucir y que, curiosamente, también fue en sus años mozos comentarista de boxeo. Pero hoy no lo traigo aquí como poeta ni como aficionado al boxeo, sino como columnista que, por una vez y sin que sirva de precedente, dejó el otro día la actualidad para hablarnos de sí mismo en este artículo que copio palabra por palabra porque no lo he encontrado en la Red, ya que nuestro querido periódico reserva la sección Opinión para los que lo pagamos en papel.

     Tiene usted la palabra, don Manuel, compañero diario de mi desayuno.


FORMAS DE DESPEDIRSE

     Aunque se cierren muchas puertas, no está bien irse dando un portazo. En el mundo se está solo un rato, pero incluso los que no creemos que haya otro donde impere un más largo sentido de la hospitalidad, estamos obligados a despedirnos con buenos modales, pero ahí viene la confusión. ¿De que nos despedimos y, sobre todo, de quien? La mayoría de las personas a quienes quisimos, un noventa por ciento o cosa así, ya no están, y mi mundo ya no es de este mundo.  No digo que sea peor, que no lo es, sino que no es el mío. ¿Cómo despedirme de mi calle, que ya no es mi calle, ni una calle cualquiera camino de cualquier parte porque han hecho un bloque de cemento impenetrable y más macizo que nunca? Las ciudades varían, generalmente para bien, pero arrasan nuestra memoria. A casi nadie le podemos decir eso de ¿tú te acuerdas?  Si uno ha cometido la imprudencia de vivir muchos años tiene que despedirse de él mismo, sin nadie que le acompañe en el sentimiento.
     Metafísico estoy porque he perdido gran parte de mi apetito, que era bastante leal. Lo que no me ha abandonado es la sed, ni la de justicia ni la otra. Me figuro el otro mundo, no como una gran biblioteca con Borges de bibliotecario, sino como un gran mostrador donde podría congregar a mis amigos y a esos otros amigos que nunca llegué a conocer. Hubieran sido íntimos de no haberse opuesto el tiempo y el espacio. Cuando sufro vagos estados de melancolía lo atribuyo a que tengo añoranza de las cosas que no me han sucedido jamás.
     Ya tenía ganas de escribir un artículo donde no apareciera ningún político, ninguna cupletista y  ningún imputado, aunque no ignoro que el periodismo es actualidad. ¿Para quién?, me pregunto. Rápidamente me respondo: para usted, que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí sin que le hablen de enredos, ni aspiraciones, ni engaños amparados por la avaricia. Por usted, vaya por usted.

23/6/15

A un euro el minuto






     Hace unos años, se pusieron de moda unos vídeos de la factoría Disney que se llamaban Baby Einstein y que se suponía funcionaban como estimulación precoz para los bebés, lo que se ha visto después que era falso y que los niños que los tuvieron son ahora tan listos o tan tontos como los que no vieron ni la carátula. Estos vídeos costaban treinta euros y tenían media hora escasa. O sea, a un euro el minuto de estimulación. Que escándalo y que abuso de la multinacional.

     El otro día deja de funcionarme un enchufe, llamo al electricista, que levanta el embellecedor, descubre que se ha escapado un cable, lo anuda, pone el embellecedor y me cobra 15 euros. Como el electricista tiene la tienda a pocos metros de mi casa, calculemos cinco minutos para venir y otros cinco para volver a su tienda, lo que sumados a los cinco del arreglo hacen quince. A un euro el minuto.  

16/6/15

La vie





Paso por este anuncio y se me escapa un rotundo

 ¡¡¡ MIERDA!!!

Inmediatamente me arrepiento (Debería haber dicho MERDE)


10/6/15

Solo un correo


     Esta tarde, en un correo titulado Tragedia, me ha llegado el dolor de una amiga virtual. No nos hemos visto nunca y ni siquiera conocemos nuestras voces, pero sabemos más la una de la otra de lo que sabremos nunca de muchas personas a las que vemos todos los días. Hay quien dice que estas amistades virtuales no son auténticas, que son necesarios los ojos que se miran y las manos que se tocan, pero lo que yo se es que ya son muchas las veces que mis lágrimas han caído sobre el teclado, unas veces por la pérdida de amigos virtuales y otras, como en este caso, por el dolor que aflige a una de ellas. Por eso esta noche, mientras mi pensamiento vuela hacia un brumoso norte, desde este sur caliente yo le digo -yo os digo a todos- que el corazón no sabe de distancias. Y que somos más, mucho más, que cuerpos.
      

6/6/15

Los de entonces, los de ahora





     El día 24 votamos en unas elecciones y aquí, en Andalucía, habíamos votado antes en otras, para más lujo. Sin embargo y a día de hoy, aun no está decidido quien va a gobernar  nuestros ayuntamientos ni nuestras comunidades autónomas, dando la sensación de que están todos más liados que lapataunromano, como decimos aquí. ¿Qué está pasando? Iñaki Gabilondo, ese señor que conocimos la noche del 23F cuando se asomó a nuestros televisores con cara de susto, lo explica muy bien en este vídeo, pero yo voy a añadir algo que me ronda la memoria estos días.

     Cuando, con la muerte de Franco, pasamos de la dictadura a la democracia y se legalizaron los partidos políticos, muchas de las personas que habían luchado contra la dictadura en asociaciones como Comunidades Cristianas Populares o Cristianos por el Socialismo, se afiliaron a ellos, se presentaron a elecciones y las ganaron, pero pronto llegó la desilusión porque aquello, la política ejercida, no era lo mismo que habíamos vivido en la oposición y la clandestinidad. Había que plasmar en hechos concretos la ideología y hasta los sueños, convertir en realidad la utopía vivida tantos años y muchos terminaron diciendo como Ortega: No es esto, no es esto. Hubo quien se rindió a los pocos meses, como Fermina Puerta, otros como López Martos (ambos de Comunidades Cristianas Populares) siguieron más tiempo y tuvieron más cargos, pero lo pagaron con gran sufrimiento y terminaron por abandonar. Podría citar muchos más casos, pero serían tan locales como estos y quizá no los conoceríais.
      
     Quiero decir con esto que la situación ahora me parece semejante. Tenemos unos partidos que han surgido del 15M, cuando millones de “indignados” dijeron hasta aquí hemos llegado en una situación ya insostenible de corrupción en las administraciones, de falta de vergüenza de la clase política y la sociedad en general. Pero ocurre que también esos partidos y las personas que los dirigen se están dando de bruces con la realidad, están viendo que no es lo mismo hablar de lo que hay que hacer, sentados en suelo de una plaza, que llevarlo a cabo. Y llegan las rebajas que desilusionan a algunos. Y llega que otros no son tan inmaculados como parecía. Y llega que hoy digo una cosa y mañana me retracto, que hoy me arrimo a este y mañana al otro. Mientras, aquí estamos los de a pie, esperando pacientemente a que se decidan,  pongan en marcha las instituciones y nos podamos ir a la playa.

31/5/15

Granadalanuit





     El reciente post de Una mirada… me ha recordado que hace años hice un recorrido turístico “Granada la nuit” de lo más divertido, pues visitar la propia ciudad como un turista puede resultar toda una experiencia. Como un turista y, además, totalmente convencional, de los de “very typical”.

     Ocurrió que vino una parienta del norte acompañada de varias amigas que no conocían Granada y, aunque las visitas a monumentos las hicieron con el grupo en el que venían, ciertas cosas eran opcionales, entre ellas esta visita nocturna, a la que me sumé por pura curiosidad pagando mi billete correspondiente.  Y ahí empezó la aventura.

     La primera parada del autobús que nos conducía fue en Los Mártires, en donde nos esperaba un concierto de guitarra, pero resulta que desde la entrada a ese palacete se divisan estas vistas que, de noche, son todo un espectáculo y, sin embargo, el guía pretendía que pasáramos directos del autobús al salón del concierto, así que agarré a las forasteras y me las llevé hacia el mirador con gran alboroto del guía que nos gritaba: Señoras, no se separen que se van a perder. Yo le aseguré que no me perdía, que soy de aquí y conozco ese sitio como la palma de mi mano, pero a pesar de ello volvimos a la manada antes de que a aquel señor le diera un ataque.

     Termina el concierto, subimos al autobús, pero al parecer el conductor se había ido a dar una vuelta, cosa que yo aprovecho para decirle al guía que, mientras, me llevo a mis forasteras a admirar las vistas del Albaicín desde la Plaza de los Aljibes. Vuelta el guía a armar la escandalera y a imaginarnos perdidas sin remedio en el bosque de la Alhambra, pero yo que no, que mire usted que son dos carreras y es pecado mortal salir de la colina sin ver eso. Lástima que con tanta discusión vuelve el conductor y bajamos al centro para volver a subir a la otra colina camino de una zambra en una cueva del Sacromonte. Palmas, taconeos, remolinos de volantes, calor… y a nosotras que nos apetece ya tomar algo, por lo que me acuerdo de que un poco más allá hay una cueva convertida en bar y, aprovechando la apoteosis del último baile, me escabullo discretamente con una de mis amigas en busca de una bebida fresquita. Pero que va, ese guía parece tener ojos en la espalda, sale detrás de nosotras y nos hace volver al redil mirándome con ojos asesinos.

     Bajamos de nuevo al centro de la ciudad, esta vez para quedarnos, puesto que el siguiente espectáculo está en unos jardines cercanos a mi casa, en donde ya aguanto el tirón sin decir ni pío porque esta parada incluye una copa y el espectáculo es aceptable, pero al salir y pretender el guía que nos subamos de nuevo al autobús para llevarnos al hotel, mi grupo privado de turistas ya le hace frente, se nos unen una pareja de ingleses y un italiano, me hago cargo de todos ellos y nos vamos caminando y disfrutando de una hermosa noche de verano, mientras el autobús arranca con un guía a quien, desde aquí y pasados los años, pido perdón sinceramente por la noche que le di.

23/5/15

Óscar Arnulfo Romero






     Hoy, 23 de mayo y víspera de Pentecostés para más señas, será beatificado en San Salvador Monseñor Oscar Romero, más conocido por los salvadoreños como San Romero de América. O sea, que la beatificación se le queda corta. Y si el Vaticano se queda corto, no os digo nada si yo me pongo hoy a escribir sobre él, así que mejor traigo unos cuantos enlaces de personas que van a recordarlo con mucha más autoridad y más conocimiento que yo.

     El primero transmite las palabras de Jon Sobrino, a quien tuve el gustazo de conocer, oír y tener cara a cara en dos ocasiones. Y al que busqué con angustia en las fotos de los jesuitas asesinados y tendidos boca abajo en el jardín de su casa en la Universidad Centroamericana, nueve años después del asesinato del propio Romero. Y que, como podéis ver, no se muestra muy entusiasmado con esta beatificación.

     El segundo es de un teólogo granadino que ocupó el puesto de alguno de los asesinados en la UCA, se acostó en su cama y continuó su tarea durante muchos años.

     Y por último, un artículo de un señor al que no tengo el gusto de conocer, pero que tampoco parece que vaya estar hoy tirando cohetes.
 

17/5/15

La consulta




     
     Consulta del oculista, 11,45 de la mañana. Entro en la sala de espera diciendo buenos días (por decir algo) y deben contestarme con un gesto porque no oigo nada a pesar de que la pequeña habitación está llena. Ocupo un sillón libre y observo a mis compañeros de espera, que todos están por parejas. Un señor con su mujer, dos señoras mayores seguramente hermanas por lo mucho que se parecen y dos chicas jóvenes, a una de las cuales han debido dilatarle las pupilas porque está con los ojos cerrados. Silencio absoluto. Un rato después levanto la voz con cierto miedo para preguntar como vamos de tiempo, si van muy retrasadas las citas, y una de las dos hermanas me contesta que sí, que ellas deberían haber entrado hace media hora y todavía están allí. El resto no dice ni palabra. La compañera de la chica de las pupilas dilatadas sale a buscarle un vaso de agua, que se lo bebe y sigue con los ojos cerrados, mientras la otra, cumplida su misión, se sumerge en el móvil. Sigue pasando el tiempo, las revistas que hay no me llaman la atención y, además, me he dejado las gafas, así que miro los ya muy vistos posters usamericanos de las paredes y apago el móvil aunque no hay ni remota posibilidad de que vaya a entrar ya en la consulta. Aparece el oculista que llama a las dos hermanas por su apellido y así me entero de que deben ser parientes de alguien que conozco, pero, claro, ya no puedo decírselo. Un poco después, la que aparece es la enfermera, que me conduce a ese instrumento diabólico del pulsador y las lucecitas que debes atrapar velozmente y, cuando vuelvo a la sala de espera, ha desaparecido el matrimonio y su lugar lo ocupan un padre y su hija que cuchichean en voz baja. Pasa el tiempo lentamente, les llega el turno a las dos chicas jóvenes  y a mí otra enfermera distinta me acompaña a más instrumentos de tortura. Vuelvo a la sala de espera, en donde ya no queda más que la última pareja que llegó y, un poco después, por fin es mi nombre el que pronuncia el oculista y entro en su consulta hora y media después de la cita. 

     Y pienso entonces a donde habrán ido a parar aquellas animadas tertulias que se producían en las salas de espera de los médicos y que hacían más llevadero el plantón. Tertulias en las que te enterabas de la vida y milagros de todos los presentes… y algunos ausentes.


11/5/15

La Cuarta Potencia



Foto de ABC de Sevilla

     España va bien. A pesar de la crisis, somos –Rajoy dixit- la cuarta potencia europea. Nos rescatan, pero pagamos antes del plazo para que no se diga y participamos en proyectos europeos construyendo satélites y aviones. Pero nunca pensamos en las personas anónimas que hay detrás de esos logros, personas que quizá pagan con su vida las medallas que se cuelgan los políticos y el que los demás nos creamos importantes.

     El accidente de Sevilla, cuando un grupo de trabajadores probaba un avión en estado dudoso, me ha recordado aquel amigo –o más que amigo- que describía así su trabajo en el Ejército del Aire:

     -Se detecta una avería en un avión, lo arreglan y yo lo vuelo para probarlo. Si no me estrello, es que está bien y puede seguir en activo. 

     Años después, estando en Madrid, vi su nombre en la prensa y pensé que alguien en su despacho estaría diciendo: ¡Vaya por Dios! Hemos perdido un avión. Y buscaría en los mercados de segunda o tercera mano otro para sustituirlo.

5/5/15

Patxi Andión


     Surgió de pronto, como surgían antes los cantantes. Un día lo veías en un programa de Televisión, te gustaba, y a partir de ahí le ibas siguiendo la pista. Comprabas sus discos o sus cintas, lo oías en la radio y se convertía en objeto de deseo durante un tiempo. A mí me gustó su voz, ronca y un poco rota, como la de mi idolatrado Aznavour. Sus canciones no eran redondas, pero tenían un “algo” que terminaba atrayendo, un romanticismo un poco trasnochado que hablaba de prostitutas al anochecer, de perros muertos y de la frialdad entre una pareja a los 20 años de estar juntos.
     Fue el Che en la ópera Evita y armó el revuelo cuando nos enseñó el trasero en una de aquellas películas del “destape”, un trasero redondito de hombre que ni de joven estuvo delgado. Y se casó en la iglesia de blanco (ella) con una Miss España que también había intentado el cine aportando solo su belleza.
     Lo que haya sido de él no lo se ni me he molestado en buscarlo, porque en realidad no me importa demasiado. Me importa lo que fue: Patxi Andión, una voz sugerente perdida en el pasado y un físico hasta cierto punto atractivo. Lo más probable es que ahora sea un señor barrigudo y calvo, casi tan viejo como yo.