Desde hace algún tiempo, Google Analytics me viene enviando unos largos correos, en inglés o en español, avisándome de no se que asunto relacionado con mis datos y con el 25 de mayo, pero como se da la circunstancia de que yo no he entrado ahí desde hace años, no le he hecho ni caso y ni siquiera he leído despacio lo que me dice.
Y es que el servicio que nos da Google Analytics podrá ser interesante para las empresas, para quien tiene publicidad en el blog o para muchas personas que buscan con su blog algo que yo no busco. A mí no me importa nada las visitas que tiene ni de donde son, me trae sin cuidado si tropecientas personas entran en mi blog sin que yo me de cuenta. Mi blog es mi casa y si alguien entra, mira los cuadros y se va sin decir nada… casi que me molesta. Así que prefiero no enterarme. Mi blog no es una web informativa, donde se pueden encontrar las últimas noticias, el horario de autobuses o la apertura de los museos. No. El Macasar es lo que se llamaba antes un blog personal, una bitácora, un diario de a bordo, donde está lo que pienso, lo que siento y lo que me pasa. Y lo que se, las cosas que he ido aprendiendo a lo largo de una vida ya larga, o que llegan a mi conocimiento ahora y me llaman la atención. Con todo esto, yo mantengo un sitio, una casa, con la puerta abierta para que entre quien quiera compartirlo conmigo. Pero que entre y salude. Y se siente un rato, y hable conmigo y con las demás personas que hayan entrado. Y en esto, Google Analytics no tiene nada que ver, nada que ofrecerme.
Añado de paso que, cansada de los avisos, he intentado entrar para cancelar la cuenta… y no me ha dejado. Usuario y contraseña correctos, pero no los reconoce. Pues muy bien. Ahí te quedas Google Analytics. Que te vaya bonito el 25 de mayo. Sea lo que sea ese día. Pase lo que pase.









